Starlink, el servicio de acceso a Internet por satélite de SpaceX, comenzó a ofrecer conexión gratuita dentro de Irán para quienes ya disponen de receptores en el país, según activistas que facilitan la entrada y el uso de esos equipos en territorio iraní. Mehdi Yahyanejad, activista iraní afincado en Los Ángeles, comunicó a The Associated Press que la gratuidad del servicio ya estaba operativa, en un momento en que las autoridades iraníes mantienen un apagón de Internet impuesto durante las protestas nacionales y la represión posterior.
Yahyanejad indicó en una declaración que la suscripción gratuita para terminales Starlink “está plenamente operativa” y que el entorno se probó con una terminal Starlink recién activada dentro de Irán, mientras otros activistas difundieron mensajes en línea en el mismo sentido.
Bloomberg informó de que SpaceX había eximido del pago de la cuota de suscripción en Irán, de modo que los usuarios con receptores en el país podían acceder al servicio sin abonar el cargo, y atribuyó esa información a Ahmad Ahmadian, director ejecutivo del grupo estadounidense Holistic Resilience, además de una persona familiarizada con las operaciones de Starlink que confirmó la gratuidad bajo condición de anonimato. En los mismos despachos, Starlink no reconoció públicamente de inmediato esa decisión.
El anuncio de la conexión gratuita se produjo tras una interrupción generalizada de las comunicaciones en Irán, que se aumentó el jueves 8 de enero cuando el país quedó desconectado de Internet hacia el exterior. The Associated Press situó el corte “poco después de las 8 de la tarde” de ese jueves y lo describió como una desconexión del país con el exterior que afectó a 85 millones de personas.
Reuters, por su parte, informó ese mismo 8 de enero de un “apagón digital” en Teherán y otras zonas, con descensos de conectividad en varios proveedores, según datos de la organización de monitoreo NetBlocks. Cloudflare, a través de su plataforma de observación de tráfico, señaló que el tráfico de Internet desde Irán se desplomó el 8 de enero y que, alrededor de las 18:45 UTC, cayó “prácticamente a cero”, lo que describió como una desconexión completa del país respecto de la red global.
Las protestas que precedieron al apagón comenzaron a finales de diciembre, en medio del deterioro económico. En su cobertura, The Associated Press vinculó el inicio de las movilizaciones al colapso del rial iraní y a una crisis económica agravada por una inflación anual en torno al 40%, con un foco inicial en reclamaciones económicas que se extendieron desde comerciantes en Teherán y derivaron en consignas contra el gobierno. En paralelo, la agencia situó el apagón de Internet como un factor que dificultó el seguimiento del número de víctimas desde el exterior.
En ese marco, el jefe del poder judicial iraní, Gholamhossein Mohseni-Ejei, afirmó en un video difundido por la televisión estatal que las autoridades debían actuar “rápido” en relación con los detenidos, en una referencia a juicios acelerados y ejecuciones.
En el mismo contexto informativo, The Associated Press recogió cifras atribuidas a la Human Rights Activists News Agency (HRANA), con sede en Estados Unidos, que elevaban a 2.571 el número de muertos en la represión, incluidos 2.403 manifestantes y 147 personas vinculadas al gobierno, además de 12 menores muertos y más de 18.100 detenidos. La agencia también informó de preparativos para funerales masivos de miembros de las fuerzas de seguridad muertos durante los disturbios.
Con el apagón en marcha, The Associated Press describió a Starlink como el principal canal que permitió a parte de la población mantener comunicaciones con el exterior, después de que el corte de Internet y de servicios de telefonía limitara el contacto con la diáspora. En una actualización del 14 de enero, la misma agencia informó de que Irán permitió el martes anterior realizar llamadas al extranjero con teléfonos móviles, pero mantuvo las restricciones sobre Internet y no restableció los mensajes de texto, según testigos en Teherán citados por AP.
El uso de Starlink en Irán se ha desarrollado sin autorización formal de las autoridades iraníes, lo que convierte la posesión y el empleo de los receptores en una actividad ilegal en el país, según la cobertura de AP. En un reportaje previo sobre el apagón, la agencia señaló que un funcionario iraní estimó un año antes la presencia de “decenas de miles” de receptores Starlink dentro de Irán, una cifra que Yahyanejad consideró verosímil, y describió que parte de esos equipos se utilizaban para transmitir videos y fotografías de las protestas. AP también informó de que las autoridades iraníes comenzaron a registrar viviendas en busca de terminales, en el marco de la represión y del control de las comunicaciones.
A la presión interna se sumaron interferencias técnicas. The Associated Press informó de que Irán había perturbado señales del Sistema de Posicionamiento Global (GPS) desde la guerra de 12 días con Israel en junio, y explicó que las terminales Starlink utilizan esas señales para orientarse y conectarse a una constelación de satélites en órbita baja. En ese mismo reportaje, Amir Rashidi, director de derechos digitales y seguridad del MAAIn Group, afirmó haber observado desde el jueves pérdidas de alrededor del 30% de los paquetes de datos enviados por dispositivos Starlink, con picos del 80% en algunas zonas. AP añadió que la Unión Internacional de Telecomunicaciones, agencia de Naciones Unidas, había pedido en el pasado a Irán que detuviera las interferencias, y que Teherán había promovido en ese organismo que se detuviera el servicio de Starlink hacia el país.
La expansión de Starlink en Irán se apoyó en cambios regulatorios en Estados Unidos vinculados a las sanciones. En septiembre de 2022, Reuters informó de que el Departamento del Tesoro estadounidense indicó que ciertos equipos de Internet por satélite podían exportarse a Irán, en un contexto en el que Elon Musk señaló que la empresa solicitaría una exención relacionada con las sanciones.
Días después, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Tesoro emitió la Licencia general D-2, con fecha 23 de septiembre de 2022, que autorizó, con condiciones y restricciones, la exportación o reexportación a Irán de determinados servicios de comunicación por Internet, programas informáticos y equipos asociados, e incluyó también autorizaciones relacionadas con servicios de conectividad a Internet de grado no comercial y capacidad en instalaciones de transmisión de telecomunicaciones, como la conectividad por satélite.
