En la mañana del jueves 15 de enero de 2026, un terremoto activó las alertas sísmicas en zonas del mar muerto y el sur del desierto del Néguev, en Israel, tras un movimiento que el Centro Sismológico Euro-Mediterráneo (EMSC) situó en magnitud 4,2 y cuyo epicentro localizó cerca de Dimona; el servicio nacional de emergencias médicas Magen David Adom (MDA) informó de que no había recibido avisos de heridos relacionados con el seísmo.
La activación de las alertas la difundió el Mando del Frente Interior, que emitió un aviso específico para el área del mar muerto y el sur del Néguev, mientras residentes de esas zonas comunicaron que habían sentido la sacudida. En paralelo, medios locales señalaron que el aviso se integró en el sistema automático de alertas, con avisos acústicos en partes del entorno del mar muerto, y que el temblor se percibió también en áreas más al norte.
Los registros públicos disponibles en tiempo real reflejaron diferencias habituales entre catálogos. Mientras el EMSC comunicó una magnitud 4,2 para el episodio, el listado de seísmos del Servicio Geológico de Israel (GSI) incluyó, para las 07:00:26 (UTC), un evento marcado como “sentido” con magnitud 3,9. La hora del registro del GSI equivale a las 09:00 en Israel (UTC+2), franja temporal en la que distintos reportes situaron el comienzo del temblor.
En cuanto a la ubicación, ynetnews indicó que el EMSC situó el epicentro a unos 19 kilómetros de Dimona, dentro del valle del Rift del mar muerto, y enumeró reportes de percepción del temblor en puntos del sur como la zona hotelera de Ein Bokek, Arad y otras localidades y áreas próximas al litoral del mar muerto y al Néguev meridional. En Dimona, el alcalde describió que notó el movimiento en su oficina, con objetos y mobiliario sacudiéndose durante el episodio.
Tras el evento, la respuesta operativa se centró en la verificación de posibles riesgos secundarios. Según el mismo medio, la policía desplegó agentes en las áreas donde se sintió el temblor para inspeccionar edificios y espacios públicos ante la posibilidad de daños o peligros asociados. En el plano sanitario, el MDA comunicó que su línea de emergencias no había registrado avisos de heridos o daños vinculados al terremoto en el momento de su primera actualización.
La zona donde se produjo el episodio se encuadra en una franja de actividad sísmica asociada a sistemas de fallas regionales. Estudios académicos sobre la sismicidad en Israel y áreas adyacentes sitúan buena parte de la actividad en torno a la Falla Transformante del mar muerto y, en menor medida, a otros sistemas de fallas conectados en el territorio.
En Israel, los avisos a la población dependen de sistemas que conectan sensores y difusión oficial. En una explicación sobre “Teruá”, el Ejército indicó una red de unos 120 sensores, concentrados en el Rift sirio-africano y Yagur, integrada al Mando del Frente Interior para alertas con segundos de antelación.
