Hezbolá está acelerando su rehabilitación y su fortalecimiento en el ámbito de misiles y cohetes, según estimaciones del sistema de defensa. En las últimas 24 horas, las FDI atacaron tres cuarteles en el Líbano tras inteligencia precisa de la Dirección de Inteligencia Militar (Aman), y en Israel estiman que la amenaza se agudiza especialmente ante la posibilidad de que Estados Unidos ataque a Irán.
Ha pasado un año y cinco meses desde el 23 de septiembre de 2024, cuando se inició la Operación Flechas del Norte contra Hezbolá, en cuyo punto álgido fue abatido el secretario general del grupo, Hassan Nasrallah, y alrededor de 15 meses desde que se alcanzó el alto el fuego con la organización chií.

Hezbolá inició una reconstrucción acelerada en varios frentes: liderazgo, cuadros operativos, fuentes de financiamiento, sistemas de armas, línea de producción, equipamiento militar e infraestructuras militares. Cientos de operativos y mandos, tanto altos como de menor rango, han sido abatidos desde la entrada en vigor del alto el fuego, y Hezbolá no redujo el esfuerzo: se limitó a investigar, extraer lecciones y continuar con el mismo empeño.
Uno de los procesos que preocupa al sistema de defensa incluye el fortalecimiento de las capacidades de misiles y cohetes de Hezbolá, en contravención de los entendimientos con Israel. Cuando se lo combina con el escenario en el que la organización chií participe en un ataque contra la retaguardia, en caso de que Estados Unidos ataque a Irán, la amenaza pasa a ser extremadamente preocupante.

Por ello, Aman y el Comando Norte se esforzaron mucho en el último periodo por invertir en recopilación, análisis y evaluación del grupo en el ámbito de misiles y cohetes (misiles y cohetes de distintos tipos) para poder actuar. A lo largo del último año, las FDI lograron exponer organizaciones del grupo en el sur del Líbano y en el valle de la Becá, y las atacaron, incluidos operativos en motocicletas que fueron abatidos; en conjunto, esto produjo un golpe moral muy significativo.
Esto ocurre especialmente en el contexto de la decisión del liderazgo encabezado por el jeque Naim Qassem de no responder a los ataques de las FDI, y lo que, según estimaciones del sistema de defensa, los consuela es el proceso de fortalecimiento, con énfasis en el ámbito de misiles y cohetes.

En las últimas 24 horas, las FDI atacaron cuarteles de Hezbolá en el Líbano después de que un número significativo de operativos y mandos de terreno se concentrara en un punto geográfico, hasta crear una situación definida por fuentes del Comando Norte como una “oportunidad operativa”.
Aman logró afinar la inteligencia y programar, en las últimas 24 horas, el ataque contra tres cuarteles distintos en el Líbano en los que había elementos vinculados al ámbito de misiles y cohetes. Según publicaciones en el Líbano, en los distintos ataques murieron más de veinte libaneses, pero fuentes oficiales en Israel reconocen a 10 operativos de Hezbolá. Además, hoy, de manera bastante inusual, se publicaron en redes del Líbano carteles de los muertos, lo que, según estimaciones de fuentes en Israel, indica el rango o estatus de los abatidos.
