Hezbolá negó cualquier relación con la célula que las autoridades sirias acusan de planear un atentado contra una figura religiosa en Damasco, señalada en medios israelíes y árabes como el rabino Michael Khoury.
La posición del grupo terrorista llegó después de que el Ministerio del Interior sirio informara el sábado de la detención de una mujer que intentaba colocar un artefacto explosivo frente a la casa de una figura religiosa no identificada en Bab Touma, en la capital siria. Según el ministerio, las fuerzas de seguridad desactivaron la bomba y arrestaron además a otros cinco integrantes de la célula.
En su comunicado, Interior sostuvo que, según las primeras investigaciones, el grupo estaba vinculado a Hezbolá y que “sus miembros recibieron entrenamiento militar especializado en el extranjero”.
Hezbolá rechazó esa versión y aseguró que “no tiene ninguna actividad, ningún vínculo ni ninguna relación con ninguna parte en Siria, y no tiene presencia en territorio sirio”.
También calificó de “falsas y fabricadas” las acusaciones que lo relacionan con la célula y pidió a las autoridades sirias “llevar a cabo una investigación exhaustiva antes de formular acusaciones sin pruebas”.
El grupo terrorista atribuyó esas acusaciones a “la presencia de servicios de inteligencia” en Siria que, afirmó, “pretenden avivar las tensiones entre el Líbano y Siria”.
Hezbolá combatió en apoyo del presidente sirio Bashar al-Assad hasta que fue derrocado en 2024.