Las autoridades de Filipinas anunciaron que nueve marineros filipinos supervivientes del carguero Eternity C, hundido en julio en el mar Rojo tras un ataque del movimiento terrorista hutí de Yemen, serán liberados y trasladados desde Saná, capital bajo control rebelde, a Mascate, en Omán, antes de su repatriación. El anuncio se basa en una comunicación oficial de las autoridades omaníes al Ministerio de Asuntos Exteriores filipino.
El Ministerio de Asuntos Exteriores indicó en un comunicado que los “nueve marinos filipinos del desafortunado M/V Eternity C, retenidos por los hutíes en el mar Rojo, serán liberados” y precisó que la operación de traslado se realizará desde Saná hasta la capital omaní, desde donde seguirán viaje hacia Filipinas. La nota agradece de forma expresa la mediación del gobierno de Omán. Un portavoz de Exteriores evitó precisar plazos para la liberación efectiva ni si existen condiciones asociadas al proceso.
Según las autoridades filipinas, la liberación es resultado de una gestión diplomática sostenida con Mascate. La jefa de la diplomacia filipina, Ma. Theresa Lazaro, planteó la situación de los marinos a su homólogo omaní, Sayed Badr bin Hamad Al-Busaidi, en una reunión bilateral celebrada en julio y volvió a abordar el asunto en una conversación telefónica en noviembre. Una vez que los marinos lleguen a Omán, la embajada de Filipinas y la oficina de trabajadores migrantes en Mascate coordinarán su retorno al país.
El Eternity C, de bandera liberiana y operado por una compañía griega, fue atacado el 7 de julio en el sur del mar Rojo, frente a la costa de Yemen, en una zona próxima al puerto de Hodeida. De acuerdo con organismos internacionales y fuentes navales, fuerzas navales hutíes emplearon embarcaciones no tripuladas cargadas de explosivos, cohetes propulsados y misiles contra el buque, que navegaba con 25 tripulantes a bordo. Los ataques continuaron durante el 8 de julio y el carguero terminó hundiéndose el día 9.
Tras el ataque, una operación de rescate privada y medios navales europeos recuperaron con vida a diez personas —ocho marinos filipinos, un griego y un miembro indio del equipo de seguridad—, mientras al menos cuatro tripulantes se consideran muertos y otros siguen desaparecidos. Las autoridades filipinas han informado de la muerte confirmada de tres marinos filipinos y de un desaparecido, a la vez que los hutíes aseguraron que habían “rescatado” a varios miembros de la tripulación y los habían trasladado a un “lugar seguro”. En julio, el grupo difundió un vídeo en el que se veía a once marinos vivos; el gobierno de Filipinas identificó a nueve de ellos como ciudadanos suyos.
El Eternity C fue el segundo buque hundido en el mar Rojo en cuestión de días en julio, después del carguero Magic Seas, también de bandera liberiana y de operación griega. Este último resultó alcanzado por fuego de armas ligeras, granadas propulsadas y embarcaciones no tripuladas el 6 de julio; su tripulación pudo abandonar el buque y fue rescatada posteriormente por un remolcador bajo pabellón de Emiratos Árabes Unidos. Estos hundimientos supusieron el fin de una pausa de varios meses en los ataques hutíes contra el tráfico comercial del mar Rojo, una ruta por la que transita en torno al 12 % del comercio mundial.
El movimiento hutí, apoyado por Irán y que controla amplias zonas del oeste de Yemen, afirma que sus ataques se dirigen contra buques vinculados a Israel en solidaridad con la población palestina desde el inicio de la guerra de Gaza en octubre de 2023. Diversos informes de organismos internacionales y misiones navales recogen que desde noviembre de 2023 el grupo ha atacado más de un centenar de buques, ha hundido varios cargueros y ha causado la muerte de marinos que no tenían relación directa con la guerra, lo que ha obligado a numerosas navieras a desviar sus rutas alrededor del cabo de Buena Esperanza. Estados Unidos ha designado a Ansarolá, nombre formal del movimiento hutí, como organización terrorista extranjera en el marco de esta campaña.
Filipinas figura entre los principales países proveedores de personal marítimo del mundo. Datos del sector sitúan a los marinos filipinos en hasta el 30 % de la fuerza laboral de la marina mercante internacional y señalan que las remesas enviadas por ellos constituyen un componente significativo de la economía nacional. En 2023, los marinos filipinos remitieron cerca de $7.000 millones a su país, aproximadamente una quinta parte del total de remesas recibidas por el archipiélago.
