El B-2 Spirit actúa como vector global para ataques estratégicos, con misiones en Yugoslavia, Libia, Corea del Sur e Irán de 1999 a 2025.
Golpe del B-2 del 22 de junio de 2025 contra objetivos clave en Irán
La Fuerza Aérea de Estados Unidos emplea el B-2 Spirit, un bombardero pesado de baja detectabilidad con base operativa en Whiteman, Misuri, para golpes estratégicos de gran alcance. El 22 de junio de 2025, siete B-2 ejecutaron una salida de 18 horas y lanzaron 14 bombas perforantes GBU-57 contra instalaciones nucleares iraníes, con señuelos aéreos y apoyo de misiles de crucero, sin respuesta defensiva detectada. Las aeronaves regresaron ese día a Whiteman, con imágenes y detalles logísticos difundidos por medios acreditados.
La operación se describió como la mayor salida operativa de B-2 hasta la fecha. El esquema de engaño incluyó aeronaves señuelo hacia el Pacífico, mientras el grupo principal voló en silencio radioeléctrico hacia el este. El Departamento de Defensa situó el empleo de 14 GBU-57 contra tres localizaciones nucleares clave y cifró en más de 125 las aeronaves involucradas. Una andanada de misiles de crucero precedió la llegada de los B-2, con reabastecimientos múltiples en vuelo para preservar el factor sorpresa.
El B-2 opera con base única en Whiteman, según la Fuerza Aérea, que fijó su entrada en servicio inicial en 1997. La misión del 22 de junio de 2025 se apoyó en esa infraestructura y en la cadena de reabastecimiento, con control operativo centralizado. Reuters recogió el relato oficial, y medios acreditados registraron elementos de la preparación, la salida y el retorno, con una cobertura que reforzó el carácter estratégico del golpe.

La GBU-57 figura como arma destinada a blancos endurecidos y profundamente enterrados, con un cuerpo de penetración de alta resistencia y masa total superior a 13 toneladas. Los documentos de evaluación del Pentágono señalan al B-2 como plataforma programada para su empleo, por lo que su utilización en el golpe de 2025 se inscribió en las capacidades previstas por la Fuerza Aérea.
Datos esenciales y cifras clave del B-2 Spirit
- Carga útil máxima de 18.144 kilogramos y dos tripulantes con cabina.
- Autonomía sin reabastecimiento estimada en 9.600 kilómetros.
- Techo operativo aproximado de 15.240 metros y velocidad subsónica alta.
- Plataforma programada para la GBU-57, con masa total superior a 13 toneladas.
- Flota operativa reducida a 19 ejemplares tras el informe final de 2025.
Diseño furtivo, capacidades y parámetros operativos del bombardero B-2
El B-2 es un bombardero multimisión diseñado para transportar armamento convencional y nuclear, con autonomía intercontinental, dos tripulantes y una carga útil máxima de 18.144 kilogramos. La combinación de aviónica específica y gran bodega interna permite la entrega de múltiples tipos de municiones guiadas, de empleo general y especializado. El diseño prioriza el alcance y la capacidad para penetrar defensas con precisión, con énfasis en la integración de sistemas de misión y navegación.
La aeronave combina materiales compuestos, revestimientos específicos y una configuración de ala volante para reducir firmas en múltiples espectros. La geometría y las superficies minimizan reflejos y emisiones, con medidas dirigidas a la supervivencia en entornos disputados. El enfoque evita detecciones tempranas y facilita rutas de penetración sobre defensas estratificadas, según la hoja de datos y referencias oficiales divulgadas por la Fuerza Aérea en su documentación histórica.

La Fuerza Aérea sitúa su entrada en servicio inicial en 1997 y mantiene a Whiteman, en Misuri, como su única base operativa para el tipo. El avión ofrece una autonomía sin reabastecimiento estimada en 9.600 kilómetros, una velocidad subsónica alta y un techo operativo en torno a 15.240 metros. Estas características definen su empleo en misiones de alcance intercontinental y en perfiles de ataque de alta precisión sobre objetivos estratégicos.
El catálogo técnico atribuye al B-2 una envergadura de 52,12 metros, una longitud de 20,9 metros y una capacidad de combustible próxima a 75.750 kilogramos. La arquitectura de cuatro motores F118 y la integración de sensores sostienen la plataforma en perfiles de larga duración. La bodega interna de gran tamaño permite portar armamento diverso y sostener configuraciones orientadas a misiones convencionales y nucleares según los requerimientos operativos.
Historial de empleo en Yugoslavia, Libia, Corea y alcance global
El historial de combate del B-2 se remonta a 1999. Durante la campaña aliada sobre Yugoslavia, su primera intervención en combate, la aeronave voló misiones de ida y vuelta desde Misuri. En las primeras ocho semanas, destruyó una proporción significativa de los objetivos designados por la coalición, según la hoja de datos oficial. La documentación histórica de la Fuerza Aérea inscribe esas salidas de muy larga duración en la ofensiva aérea de la OTAN.
En marzo de 2011, tres B-2 atacaron 45 refugios endurecidos para aeronaves en el aeródromo de Ghardabiya, cerca de Sirte, durante la noche inicial de la operación que impuso la zona de exclusión aérea en Libia. La prensa especializada recogió la secuencia de impactos sobre refugios reforzados difundida por el Pentágono al día siguiente, dentro de la contribución estadounidense a la resolución del Consejo de Seguridad orientada a proteger a la población civil.

El 28 de marzo de 2013, dos B-2 despegaron del territorio continental estadounidense, penetraron el espacio aéreo de Corea del Sur y lanzaron munición inerte sobre el campo de tiro de Jik Do. El Departamento de Defensa presentó el ejercicio como una demostración de capacidad, con nota y confirmación pública recogidas por Reuters. La salida de ida y vuelta evidenció el alcance global del aparato dentro de un marco de disuasión visible.
En enero de 2017, dos B-2 ejecutaron una salida aproximada de 30 horas para atacar dos campamentos al suroeste de Sirte, con un saldo superior a 80 combatientes abatidos, según informó el secretario de Defensa Ash Carter y el Mando para África. La hoja de datos del B-2 registra además misiones en Afganistán e Irak desde bases avanzadas y desde Misuri, con empleo repetido en campañas de largo alcance.
Despliegues europeos, rotaciones y adiestramiento del B-2 desde 2019
La actividad de presencia avanzada con aliados europeos se consolidó en 2019 con el despliegue del B-2 en la base de la Real Fuerza Aérea en Fairford, Reino Unido, dentro de rotaciones periódicas de bombarderos. Las tripulaciones ejecutaron ejercicios de integración y salidas desde localizaciones avanzadas, con la coordinación requerida para escenarios aliados. El marco de empleo reforzó la integración con fuerzas europeas y el adiestramiento en defensa colectiva.
Tras la pausa de seguridad de 2022 y 2023, la aeronave volvió a operar en Europa con una rotación en Keflavík, Islandia, anunciada por fuentes oficiales y medios especializados. El despliegue formó parte de la integración con aliados y del adiestramiento en entornos árticos. La Fuerza Aérea situó estas actividades dentro de su esquema de presencia adelantada y preparación para escenarios exigentes en el Atlántico Norte.

En el empleo de presencia avanzada después de la reanudación de vuelos en 2023, el B-2 integró entrenamiento con aliados en el Atlántico Norte y el Ártico desde Islandia. La rotación anunciada por la Fuerza Aérea quedó consignada por publicaciones del sector. El objetivo operativo reforzó procedimientos de cooperación con fuerzas anfitrionas y aseguró continuidad en prácticas de despliegue desde un emplazamiento remoto con condiciones climáticas severas.
En Europa occidental, los despliegues a Fairford en 2019 se enmarcaron en rotaciones con misiones de integración multinacional y adiestramiento en escenarios de defensa colectiva. Las salidas desde localizaciones avanzadas ofrecieron validaciones logísticas y operativas para el tipo. La continuidad de estas líneas de esfuerzo apuntaló la colaboración con aliados y la capacidad para sostener una presencia en escenarios europeos durante periodos de actividad intensiva.
Incidentes, pausas operativas y conclusiones de investigación oficial
El 23 de febrero de 2008, un B-2 se perdió en Guam tras un despegue frustrado. La investigación del Mando de Combate Aéreo concluyó que datos distorsionados del sistema de aire impactaron en los ordenadores de control de vuelo y provocaron la pérdida. Ese mismo año, la Fuerza Aérea difundió el informe de investigación con las causas técnicas y la cronología del suceso, junto con medidas orientadas a mitigar riesgos.
El 10 de diciembre de 2022, otro B-2 efectuó un aterrizaje de emergencia en Whiteman, con daños en pista y cierre temporal de la instalación mientras se recogían pruebas y se retiraba el aparato. Tras cinco meses de inspecciones, el 18 de mayo de 2023 el jefe del Mando de Ataque Global autorizó la reanudación de las operaciones, que se materializó el 22 de mayo, según confirmó la Fuerza Aérea.

El 5 de agosto de 2025, la Fuerza Aérea publicó el informe final de su junta de investigación de accidentes sobre el suceso de 2022. El documento atribuyó el origen del siniestro a un fallo del sistema hidráulico que derivó en el colapso del tren principal izquierdo y en un incendio que dañó la aeronave más allá de una reparación coste-efectiva. La decisión redujo la flota operativa de B-2 a 19 ejemplares.
El informe describió además retrasos iniciales en el empleo de espuma contra incendios y mencionó acumulaciones históricas de fallos de acoplamientos en el circuito de presión hidráulica del tipo. La reanudación completa de operaciones, aprobada en mayo de 2023 tras la pausa de seguridad iniciada en diciembre de 2022, restableció la disponibilidad del B-2 para misiones de disuasión nuclear y bombardeo convencional dentro del esquema de la Fuerza Aérea.
Modernización DMS-M y certificación de armas guiadas del B-2 recientes
El programa del B-2 mantiene un ciclo de actualizaciones para preservar su supervivencia y su precisión en entornos disputados. La modernización del Sistema de Gestión de Defensa, DMS-M por sus siglas en inglés, figura como habilitador principal de la conciencia situacional frente a amenazas emisoras. Los informes de pruebas y adquisiciones detallan hitos de desarrollo que recibieron luz verde para la fase de diseño y maduración a mediados de la década pasada.
La documentación del director de Pruebas Operativas y Evaluación del Departamento de Defensa registró esos hitos y su avance hacia diseño y maduración. Los reportes reflejaron el papel del DMS-M en la conciencia situacional frente a emisores y en la gestión defensiva. El enfoque se alineó con escenarios de alta densidad de amenazas descritos por las fuentes oficiales.

En el ámbito del armamento, en junio de 2022 un B-2 lanzó una versión de prueba de la bomba B61-12 con empleo del nuevo sistema de puntería asistido por radar para entornos con navegación por satélite degradada. La Fuerza Aérea situó el ejercicio dentro del proceso de certificación del arma para el tipo. El resultado reforzó la integración de munición guiada de precisión en contextos de alta exigencia.
La capacidad del B-2 para transportar bombas perforantes de gran masa se inscribe en el catálogo de armas de la Fuerza Aérea. La GBU-57 se define como un sistema concebido para alcanzar y destruir instalaciones protegidas y profundamente enterradas, con un cuerpo de penetración de alta resistencia y una masa total superior a 13 toneladas. Los documentos de evaluación del Pentágono señalan de forma explícita al B-2 como la plataforma programada para su empleo.
