RTÉ informó del despliegue de Airbus C295 de Baldonnel para supervisar al Marinera, buque sancionado seguido por EE. UU., con AIS intermitente en aguas internacionales.
Vigilancia irlandesa sobre Marinera en el Atlántico y contexto operativo
El 6 de enero de 2026, RTÉ informó del despliegue de un Airbus C295 del Cuerpo Aéreo Irlandés desde Baldonnel para vigilar al petrolero Marinera, con bandera rusa, situado en aguas internacionales al oeste de Irlanda. El vuelo coincidió con la persecución estadounidense del buque desde finales de diciembre de 2025, atribuida a vínculos con el comercio de petróleo sancionado por EE. UU. y a interrupciones repetidas de la señal del Sistema de Identificación Automática.
Los registros de seguimiento indicaron despegue desde el Aeródromo de Casement, en Baldonnel, a las 11:30. También señalaron que, hacia las 14:00, la posición del avión coincidió con la del petrolero al oeste de Irlanda. La misión se desarrolló en aguas internacionales y encajó con la práctica establecida del Estado para mantener conocimiento actualizado de la actividad marítima, con atención a buques sancionados, patrones de navegación inusuales y un nivel elevado de atención internacional.
En el momento del vuelo irlandés, el buque se situó a unos 400 km al oeste de Irlanda. El rumbo apuntaba hacia el norte y el casco permaneció fuera de la Zona Económica Exclusiva, que llega aproximadamente hasta los 370 km desde la costa. Para reducir su detectabilidad, el buque activó y desactivó su transpondedor AIS de forma repetida, lo que dificultó el seguimiento continuo y reforzó la vigilancia aérea sostenida de varios Estados.
El vuelo irlandés se encuadró en un patrón que prioriza vigilancia sobre los accesos marítimos del país. Las prioridades incluyeron casos con buques sancionados, rutas con rasgos atípicos y situaciones con atención internacional elevada. Según las Fuerzas de Defensa, cuando existe necesidad, las misiones se basan en inteligencia y pueden ejecutarse de forma independiente o en coordinación con otras agencias, y la información pertinente se comparte con socios nacionales e internacionales apropiados.
Puntos clave del vuelo y la situación del Marinera
- Despegue desde el Aeródromo de Casement, en Baldonnel, a las 11:30; proximidad con el buque hacia las 14:00.
- Posición a unos 400 km al oeste de Irlanda y fuera de la Zona Económica Exclusiva (~370 km).
- AIS con activaciones y desactivaciones repetidas durante la travesía atlántica.
- Estados Unidos mantuvo persecución desde finales de diciembre de 2025.
- Plataforma de vigilancia: Airbus C295 del Cuerpo Aéreo Irlandés.
Identidad, banderas y sanciones del buque Marinera en tránsito reciente
El buque vigilado era el Marinera, con bandera rusa, cuyos movimientos atrajeron atención por su conexión con el comercio de petróleo sancionado y por medidas orientadas a evitar la interdicción. En el momento del vuelo, navegaba hacia el norte y permanecía fuera de la Zona Económica Exclusiva de Irlanda. La ruta se mantuvo sobre aguas internacionales mientras el buque avanzaba hacia el Atlántico Norte y aumentaba la monitorización de autoridades con interés en su tránsito.
En la última semana, el buque cambió su nombre de Bella 1 a Marinera y modificó su registro de Guyana a Rusia, con lo que quedó bajo jurisdicción rusa. Antes de esos cambios, se esperaba carga de crudo en Venezuela, pero el plan perdió vigencia tras el anuncio de Donald Trump de un bloqueo naval para petroleros sancionados. Rusia pidió a Estados Unidos el cese de la persecución y el buque siguió su tránsito hacia el norte.
Hasta el mes pasado, el buque se conocía como Bella 1, un petrolero sancionado por Estados Unidos en 2024 por vínculos con redes de transporte de petróleo iraní. A lo largo de su vida útil, cambió de nombre y de bandera en múltiples ocasiones, un patrón asociado a flotas opacas que mueven crudo desde Estados sancionados como Irán y Venezuela. Se construyó en 2002 y operó con escalas en Asia, el Mediterráneo y el Caribe.
Desde el punto de vista técnico y operativo, el Bella 1/Marinera es un petrolero de crudo de gran porte (VLCC) con capacidad para transportar hasta dos millones de barriles de crudo, una eslora de aproximadamente 333 metros, una manga de unos 60 metros y un peso muerto superior a 300.000 toneladas. En ese contexto, el viaje actual lo convirtió en un posible objetivo de incautación o de abordaje forzoso por parte de autoridades estadounidenses.
Vigilancia aliada, movimientos militares y enfoque operativo de Irlanda
Estados Unidos y países aliados mantuvieron vigilancia aérea extensa sobre una zona amplia del Atlántico Norte. Aviones de patrulla marítima P-8 Poseidon de Estados Unidos siguieron al petrolero desde bases en Islandia y el Reino Unido, y al menos una aeronave militar francesa operó en la región. Ese despliegue reforzó el seguimiento de un tránsito considerado sensible por sanciones y por interrupciones del AIS, con Estados pendientes de su aproximación a aguas del norte de Europa.
Durante el vuelo del avión irlandés no constaron buques navales estadounidenses en las inmediaciones del Marinera. Sin embargo, se registraron movimientos inusualmente grandes de aviones de transporte militar de Estados Unidos hacia bases del Reino Unido, y algunos vuelos trasladaron helicópteros. Esa actividad dio pie a la posibilidad de una operación de abordaje forzoso, aunque también existieron explicaciones alternativas plausibles, como actividades de entrenamiento sin relación directa con el buque.
Las autoridades irlandesas describieron su papel dentro del marco establecido de operaciones de defensa y seguridad marítimas. Señalaron vigilancia continua del espacio marítimo nacional mediante patrullas del Servicio Naval con apoyo de aviones de patrulla marítima del Cuerpo Aéreo. Cuando existe necesidad, las misiones se basan en inteligencia y se ejecutan de forma independiente o en coordinación con otras agencias, y la información pertinente se comparte con socios nacionales e internacionales apropiados.
El caso del Marinera se correspondió con un patrón observado durante el último año: un aumento notable de buques sancionados o de flotas opacas cerca de los accesos marítimos de Irlanda. Ese patrón exige vigilancia sostenida incluso cuando no procede ninguna acción directa. En ese sentido, las autoridades subrayaron la necesidad de mantener conocimiento actualizado y coordinación con socios, de forma constante, para gestionar tránsitos que despiertan atención internacional cerca de sus accesos marítimos.
Adquisición del C295 y capacidades técnicas para misiones marítimas
La capacidad de Irlanda para misiones de este tipo se vinculó a la adquisición del Airbus C295, un programa iniciado en 2019 para sustituir a los CN235, que acumulaban antigüedad desde la década de 1990. Dos variantes de patrulla marítima C295 entraron en servicio en 2023 y una tercera variante de transporte se entregó el 7 de octubre de 2025, lo que elevó la flota a tres aeronaves para transporte y vigilancia marítima a largo plazo.
El conjunto del programa se valoró en aproximadamente 300 millones de euros y constituyó la mayor compra individual de equipos en la historia de las Fuerzas de Defensa Irlandesas. El objetivo declarado fue proporcionar capacidad de transporte y vigilancia marítima a largo plazo. Con la entrada en servicio de los C295, Irlanda reforzó medios dedicados a patrulla marítima y sustituyó plataformas que acumulaban años de servicio desde la década de 1990.
El C295 es un avión turbohélice bimotor propulsado por dos Pratt & Whitney Canada PW127G, cada uno con una potencia cercana a 1.972 kW. Presenta una velocidad de crucero típica de unos 480 km/h y un alcance operativo superior a 4.500 km según la carga útil. La autonomía permite varias horas en estación durante misiones de patrulla marítima y vigilancia que requieren persistencia prolongada sobre áreas oceánicas amplias.
En configuración de vigilancia, la aeronave incorpora radar de búsqueda de superficie, sensores electroópticos e infrarrojos, consolas de misión para varios operadores y sistemas de comunicaciones aptos para coordinarse con unidades navales. Puede operar desde pistas relativamente cortas o semipreparadas, transportar tripulaciones de seis a ocho personas en misiones de patrulla y mantener vigilancia persistente sobre áreas oceánicas amplias, por lo que resulta adecuada para el seguimiento de buques como el Marinera en el Atlántico Norte.
