La Fuerza Aérea de Estados Unidos demostró QUICKSINK con un B-2 en el mar de Noruega, junto a F-35A y P-8A, para ataque marítimo aliado.
Integración del B-2 con QUICKSINK en Noruega y cooperación ártica
El 3 de septiembre de 2025, un B-2 Spirit de la Fuerza Aérea de Estados Unidos hundió un objetivo en el mar de Noruega con una GBU-31 equipada con QUICKSINK. La operación se ejecutó junto a cuatro F-35A noruegos, equipados con sensores avanzados para detección marítima, y un P-8A Poseidon, que aportaron escolta, inteligencia y designación precisa. La demostración integró ataque marítimo en una plataforma de baja observabilidad y confirmó cooperación aliada en escenarios árticos bajo coordinación del Laboratorio de Investigación.
La actividad se vinculó con ejercicios multinacionales dirigidos a validar tecnologías de costo contenido para neutralizar amenazas navales. El perfil de la misión destacó la entrega precisa desde largo alcance y el empleo de sensores aliados para adquisición de blancos. La integración mostró una opción alternativa frente a misiles antibuque especializados y destacó el valor del intercambio de datos entre servicios. La Fuerza Aérea priorizó efectos rápidos contra buques de superficie mediante soluciones que reutilizan arquitectura JDAM.
El suceso involucró a la 53ª Ala, con base en Missouri, y al Mando Aéreo de Combate, que supervisaron la evaluación táctica. Informes del Mando Global de Ataque indicaron la revisión de procedimientos para operar en latitudes altas, donde el clima y la geografía imponen desafíos logísticos. El B-2 despegó desde Whiteman y completó un perfil transatlántico, con apoyo aliado, para cerrar el ciclo de detección, designación y ataque en un entorno marítimo complejo del Atlántico Norte y con alcance intercontinental.

La demostración confirmó la integración de un arma de bajo costo en una plataforma furtiva destinada a penetrar defensas y sostener misiones de larga distancia. El empleo de QUICKSINK añadió una opción antisuperficie a la flota de bombarderos, con efectos comparables a un torpedo y menor exposición de la aeronave. La cooperación con Noruega reforzó la interoperabilidad en la Organización del Tratado del Atlántico Norte y alineó la prueba con prioridades regionales en vigilancia y control marítimo del Ártico.
Datos clave de la demostración y cooperación aliada
- 3 de septiembre de 2025 en el mar de Noruega; objetivo marítimo simulado hundido.
- Participaron un B-2, cuatro F-35A noruegos y un P-8A Poseidon con funciones de escolta e inteligencia.
- La 53ª Ala y el Mando Aéreo de Combate condujeron la evaluación operativa.
- Se empleó una GBU-31 con kit QUICKSINK para ataque de precisión desde largo alcance.
- La prueba se vinculó con ejercicios multinacionales orientados a validar tecnologías de bajo costo.
Origen y arquitectura de QUICKSINK en la Fuerza Aérea de EE. UU.
QUICKSINK nació en el Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea en 2021 como iniciativa para desarrollar municiones de precisión de bajo costo capaces de neutralizar buques de superficie. El programa adaptó conjuntos de guiado existentes de la familia Joint Direct Attack Munition, con énfasis en ampliar opciones de ataque marítimo frente al crecimiento de capacidades navales de Rusia y China, según informes del Departamento de Defensa. La arquitectura reutilizó componentes probados y priorizó integración rápida en plataformas de combate.
La tecnología añadió un buscador terminal especializado para permitir adquisición autónoma del blanco durante la fase final de vuelo. El diseño concentró los efectos en puntos vulnerables del casco, con un resultado comparable al de torpedos, aunque con despliegue desde aeronaves. Esta aproximación redujo la exposición de las plataformas lanzadoras ante defensas antiaéreas y amplió la ventana táctica. El concepto aprovechó la navegación inercial y por satélite de JDAM como base para la solución guiada.

Los documentos técnicos describieron variantes de 2.000 libras basadas en la GBU-31 y de 500 libras basadas en la GBU-38. Esta configuración permitió a bombarderos como el B-2 transportar hasta 80 unidades de la versión liviana en una sola salida, con capacidad para atacar múltiples blancos de forma casi simultánea. La opción de menor peso habilitó empleo desde aviones tácticos, mientras la versión mayor se destinó a objetivos de gran desplazamiento.
Al convertir bombas convencionales en armas antibuque, QUICKSINK ofreció un costo unitario inferior al de misiles como el Long Range Anti-Ship Missile, según documentos del Departamento de Defensa. Pruebas anteriores registraron impactos que partieron buques en segundos, con daños estructurales rápidos al penetrar bajo la línea de flotación. La propuesta mantuvo compatibilidad con bahías internas, una condición clave para conservar baja observabilidad en plataformas furtivas durante misiones de interdicción marítima.
Cronología de pruebas: RIMPAC 2024, Golfo de México y Noruega
En julio de 2024, durante el ejercicio Rim of the Pacific, con participación de 29 naciones, incluidas Australia, Japón y Corea del Sur, un B-2 del Escuadrón de Generación de Bombarderos 393 de Whiteman intervino en el hundimiento controlado del USS Tarawa, una nave de asalto anfibio de 39.000 toneladas. La acción se integró en un escenario multinacional del Pacífico y validó la entrega precisa desde largo alcance al coordinarse con activos navales y aéreos aliados.
La munición utilizada fue una GBU-31 equipada con el kit QUICKSINK, que impactó el blanco en coordinación con la flota. El Mando de la Tercera Flota indicó que el evento formó parte de un ejercicio de hundimiento con control. En paralelo, el B-2 operó junto a F/A-18F Super Hornet que emplearon misiles antibuque de largo alcance, lo que confirmó la interoperabilidad entre ramas y la complementariedad de efectos en un mismo objetivo.

En junio de 2025, el Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea realizó una prueba en el rango de Eglin, Florida, sobre el Golfo de México. Un B-2 liberó la variante de 500 libras contra un buque objetivo y confirmó su eficacia en defensa marítima de bajo costo. El coronel Dan Lehoski, comandante de la 53ª Ala, señaló beneficios en flexibilidad táctica y carga útil. Participó la Dirección de Municiones y se verificó compatibilidad con características furtivas a altitudes superiores a 15.000 metros.
El 3 de septiembre de 2025, la tercera integración sucedió en el mar de Noruega con una GBU-31 de 2.000 libras. El bombardero, procedente de Whiteman, voló con F-35A noruegos y un P-8A Poseidon, que aportaron datos de inteligencia, vigilancia y designación. El perfil cubrió distancias transatlánticas durante varias horas y evaluó operación en entornos de alta latitud. Los informes señalaron revisión de efectividad y procedimientos en condiciones meteorológicas y geográficas exigentes.
Doctrina, capacidades del B-2 y evaluación institucional del programa
El B-2 Spirit, desarrollado por Northrop Grumman e introducido en 1997, evolucionó desde misiones nucleares y de penetración a un conjunto de capacidades de empleo múltiple que incluye ataques marítimos. La flota activa se mantuvo en 19 unidades tras la baja de una aeronave en 2022. Hojas de datos de la Fuerza Aérea reportaron un techo de 15.240 metros y una capacidad de carga de 18.144 kilogramos en configuraciones internas para preservar discreción.
La integración con QUICKSINK se alineó con la doctrina de defensa integrada del Departamento de Defensa, que prioriza la disuasión en los teatros ártico y pacífico. El incremento de capacidades navales de Rusia y China elevó la demanda de armas de precisión con costo contenido. Informes anuales al Congreso indicaron que estas soluciones reducen carencias en capacidades antisuperficie sin exigir adquisiciones de plataformas nuevas, al aprovechar infraestructura existente y redes de alianza.

La evaluación técnica distinguió funciones por variante. La munición de 2.000 libras, empleada en Noruega y en RIMPAC, se destinó a objetivos de mayor desplazamiento, como naves de asalto anfibio. La de 500 libras, validada en Florida, se orientó a saturación contra amenazas menores, como grupos de embarcaciones rápidas. Fuentes del laboratorio indicaron costos inferiores a misiles tradicionales, aunque sin cifras públicas, y resaltaron efectos destructivos observados bajo la línea de flotación.
QUICKSINK formó parte de la iniciativa Joint Capability Technology Demonstration, con objetivos de acelerar transición de prototipos a sistemas operativos. El programa incorporó pruebas en rangos controlados del Golfo de México y del Pacífico, con participación de la Armada para validación marítima. La ausencia de informes ambientales públicos se atribuyó a protocolos de clasificación, mientras directivas exigieron evaluaciones previas. Hasta enero de 2026, se verificaron tres demostraciones exitosas con el B-2 y continuaron mejoras del buscador terminal.
