El segundo B-21 llegó a Edwards y habilitó pruebas de vuelo y misión, dentro de la modernización que reemplazará a B-1 y B-2.
Llegada del segundo B-21 y expansión de pruebas de vuelo en Edwards
El Departamento de la Fuerza Aérea anunció el 11 de septiembre de 2025 la llegada del segundo B-21 Raider de pruebas a la Base Aérea de Edwards (California). El hecho amplía la evaluación del programa y acelera la verificación de sistemas de misión y la integración de armamento. Northrop Grumman desarrolla el bombardero bajo la supervisión de la Oficina de Capacidades Rápidas, dentro de una modernización que reemplazará gradual a los B-1 Lancer y B-2 Spirit.
El segundo ejemplar despegó por primera vez desde Palmdale y habilitó campañas paralelas de pruebas. Una se concentra en ampliar la envolvente de vuelo; la otra verifica sensores, aviónica y sistemas de armas. Según el secretario de la Fuerza Aérea, Troy Meink, la incorporación incrementa de manera sustancial la capacidad total de la campaña, al permitir más horas operativas y un ritmo de evaluación superior con menos esperas entre hitos.
El programa comenzó en 2011 dentro del Bombardero de Ataque de Largo Alcance y busca entregar al menos 100 aeronaves operativas a partir de la segunda mitad de la década de 2020. Las bases principales previstas incluyen Ellsworth, en Dakota del Sur; Whiteman, en Misuri; y Dyess, en Texas. La Fuerza de Ataque Global planea incorporar el B-21 como eje de su flota de bombarderos, junto con el B-52J modernizado.

La llegada del segundo B-21 duplica los activos dedicados a pruebas en Edwards y acerca la capacidad operativa inicial. El jefe de Estado Mayor, general David Allvin, señaló que la incorporación acelera el paso hacia la puesta en servicio porque permite que el personal de mantenimiento adquiera experiencia directa en sostenimiento, herramientas y procesos logísticos. Esa preparación ocurre en paralelo con las evaluaciones de vuelo y refuerza el adiestramiento de unidades que recibirán las primeras aeronaves.
Puntos clave de la campaña de pruebas y despliegue inicial
- Llegada del segundo B-21 de pruebas a Edwards el 11 de septiembre de 2025.
- Dos campañas paralelas: envolvente de vuelo; sensores, aviónica y sistemas de armas.
- Bases previstas: Ellsworth como primera, con Whiteman y Dyess como siguientes.
- Objetivo mínimo del programa: al menos 100 aeronaves operativas.
Origen del B-21, contratos y arquitectura abierta del programa inicial
El origen del B-21 Raider se encuentra en el programa Long Range Strike Bomber de 2011, concebido para un bombardero de penetración profunda capaz de operar en entornos de alta amenaza con misiones convencionales y nucleares. En octubre de 2015, la Fuerza Aérea adjudicó el contrato de Ingeniería y Desarrollo de Fabricación a Northrop Grumman tras evaluar propuestas de Boeing y Lockheed Martin en un proceso competitivo con supervisión y dirección institucional definidas.
La Oficina de Capacidades Rápidas del Departamento de la Fuerza Aérea asumió la supervisión del esfuerzo, mientras que el Subsecretario de Defensa para Adquisiciones y Sostenimiento fijó la dirección institucional. La Fuerza Aérea documentó un diseño con arquitectura de sistemas abiertos para reducir riesgos de integración y facilitar modernizaciones futuras mediante competencia, con un enfoque que prioriza interfaces estandarizadas y la posibilidad de incorporar mejoras con ciclos de actualización más cortos.

En 2018, el programa completó la Revisión Crítica de Diseño del Sistema de Armas, con una evaluación integral de madurez, estabilidad y riesgos. Ese hito validó supuestos clave del diseño y preparó la transición hacia actividades de producción representativa para pruebas. La documentación disponible reflejó un nivel de preparación que permitió avanzar con una base técnica sólida y con planes para mantener la configuración bajo control durante las fases subsiguientes de integración y verificación.
En 2019 concluyó el Proceso de Bases Estratégicas, que seleccionó a Ellsworth como ubicación preferida para la primera base operativa y la unidad de entrenamiento formal. Whiteman y Dyess quedaron como alternativas. Las decisiones definitivas se vincularon a evaluaciones ambientales regidas por la Ley Nacional de Política Ambiental, con la obligación de cumplir requisitos de impacto antes de ejecutar obras, modificar instalaciones o iniciar traslados de unidades de apoyo y entrenamiento.
Progreso técnico, producción inicial y objetivos operativos clave
En diciembre de 2022, Northrop Grumman presentó públicamente el primer prototipo en Palmdale. El diseño de ala volante mostró baja observabilidad con entradas de motor más profundas, tren principal con ruedas dobles y parabrisas trapezoidales, según informes de la Fuerza Aérea y publicaciones técnicas. El vehículo, denominado “Cerberus”, completó pruebas de tierra y rodaje en Palmdale antes de su primer vuelo y se trasladó a Edwards para evaluaciones adicionales tras concluir verificaciones iniciales.
El primer vuelo ocurrió el 10 de noviembre de 2023 y abrió la fase de pruebas. El programa ya había completado calibraciones de carga en marzo de 2022 y arranques de motor en septiembre de 2023, pasos que reforzaron la preparación para despegar y trasladar el avión a Edwards. Esos hitos facilitaron la validación de sistemas básicos, la comprobación de seguridad de la aeronave y la transición hacia pruebas en un entorno de evaluación más amplio.

El segundo ejemplar, identificado como T-2, ingresó a una fase de producción representativa para pruebas y voló por primera vez el 11 de septiembre de 2025. Desde entonces, el programa ejecuta evaluaciones simultáneas de rendimiento de vuelo y de sistemas de misión.
En lo técnico, el B-21 se concibe como un bombardero de largo alcance y alta supervivencia, con capacidad para transportar municiones convencionales y nucleares, entre ellas el misil de Ataque de Largo Alcance Planeado y la bomba guiada B61-12. La planta motriz utiliza turbofanes Pratt & Whitney sin número divulgado, con velocidad subsónica y alcance intercontinental estimados. El diseño adopta técnicas digitales; el Congreso estimó 729 millones por unidad (dólares de 2022) en lotes iniciales.
Institución, costos, producción y camino hacia la capacidad inicial
El contrato de producción inicial de bajo volumen se adjudicó en enero de 2024, tras la aprobación del Departamento de Defensa en 2023. Ese acuerdo cubre 21 aeronaves en cinco lotes, con producción a ritmo pleno prevista para el año fiscal 2025. A finales de 2025, al menos seis fuselajes estaban en producción en Palmdale. Northrop Grumman asumió cargos financieros en 2024 y 2025 para acelerar la fabricación, con pérdidas acumuladas de $1.560 millones.
Desde la dimensión institucional, el B-21 forma parte de la modernización de la Fuerza de Ataque Global y actuará como elemento principal de la flota de bombarderos junto con el B-52J. El Comando planea adquirir al menos 100 unidades, con entregas iniciales a Ellsworth y, después, a Whiteman y Dyess. En el año fiscal 2026 comenzarán proyectos extensivos de construcción militar en las tres bases, y Ellsworth ya ejecuta trabajos de mantenimiento y entrenamiento.

La evolución del programa incluye la adjudicación de producción de enero de 2024 y negociaciones entre Northrop Grumman y la Fuerza Aérea para aumentar el ritmo. Documentos de Defensa estiman $20.000 millones para producir B-21 hasta 2027 y una tasa de hasta 10 unidades por año en la década de 2030. Fuentes señalan que aviones de pruebas podrían emplearse en combate si fuera necesario. Tinker coordinará mantenimiento; Edwards seguirá como sede de pruebas y evaluación.
El programa avanzó desde conceptos en 2011, contrato en 2015 y revisión crítica en 2018, hasta presentación pública en 2022 y primer vuelo en 2023. El segundo avión en 2025 apuntala la capacidad operativa inicial hacia finales de los 2020 o inicios de 2030. Fuentes no observan retrasos frente al B-2 y la estrategia prioriza asequibilidad y disuasión. En enero de 2026 había dos aeronaves en pruebas y al menos cuatro en ensamblaje, con obras previstas para 2026.
