El YFQ-42A integra el programa CCA de la Fuerza Aérea de EE. UU. para operar con el B-21 y ampliar capacidades aéreas a menor costo.
Origen, objetivos y relación operativa del YFQ-42A con el B-21
El YFQ-42A integra el programa de Aeronaves de Combate Colaborativas de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y opera junto con plataformas tripuladas como el B-21 Raider. General Atomics Aeronautical Systems desarrolla este dron con mayor autonomía para escenarios de alta intensidad y una prioridad inicial en misiones aire-aire. La presentación oficial ocurrió en mayo de 2025 y el primer vuelo en agosto de 2025. Ambos hitos reforzaron la modernización al aumentar la masa de fuerzas con costos más contenidos.
El B-21 Raider corresponde al primer bombardero de sexta generación y resalta baja observabilidad y arquitectura abierta. Estas características habilitan coordinación directa con aeronaves no tripuladas como el YFQ-42A. El calendario del B-21 abarca el desarrollo conceptual en la década de 2020 y pruebas operativas en curso en 2026. La combinación entre arquitectura abierta y enlaces distribuidos facilita intercambio de datos y empleo de efectos coordinados sin comprometer la supervivencia de la plataforma tripulada principal.
La propuesta de CCA busca volumen de combate con costos sostenibles, al añadir plataformas de pérdida asumible que prolongan la persistencia y extienden la cobertura sensorial. En su primera fase, el YFQ-42A prioriza combate aire-aire para negar acceso en entornos disputados. La coordinación con el B-21 permite escolta avanzada, apoyo de detección y expansión del alcance operativo, con control humano limitado y funciones de autonomía que optimizan la navegación, la adquisición de objetivos y la evasión ante amenazas.

La modernización también depende de basamentos institucionales y presupuestarios. La Fuerza Aérea formalizó CCA en 2023 con un presupuesto inicial para 2024-2028 que respalda unidades por incrementos. La selección de bases, la maduración de prototipos y la integración con bombarderos estratégicos se integran en una agenda que responde a competidores de alta capacidad. Esa agenda asigna plataformas no tripuladas a funciones de sensores, escolta y supresión de defensas, con umbrales de costo controlados y ciclos de actualización acelerados mediante arquitectura abierta.
Fechas y cifras clave del YFQ-42A, B-21 y CCA
- Presentación del YFQ-42A: 19 de mayo de 2025; primer vuelo: 27 de agosto de 2025.
- Revelación del B-21: diciembre de 2022; primer vuelo: 10 de noviembre de 2023 en Palmdale.
- CCA formalizado en 2023 con $5.800 millones para 2024-2028.
- Objetivo de CCA: al menos 1.000 aeronaves; Incremento 1 con diseños de tamaño completo.
- Plan del B-21: al menos 100 unidades y costo estimado inicial por unidad de 203 millones.
Capacidades, costos y producción del bombardero B-21 Raider
Northrop Grumman presentó el B-21 en diciembre de 2022 como sucesor del B-2 Spirit, con ala volante y penetración frente a defensas sofisticadas. El primer vuelo ocurrió el 10 de noviembre de 2023 en Palmdale y, para 2025, un segundo prototipo completó pruebas en Edwards. Estimaciones iniciales sitúan el costo por unidad alrededor de $203 millones, con al menos 100 aviones previstos. La plataforma admite cargas útiles convencionales y nucleares a distancias intercontinentales.
La arquitectura abierta del B-21 permite integrar sensores distribuidos y armamento de nueva generación y favorece la actualización frecuente. Ese diseño resulta esencial para operar en entornos de negación de área. Documentos del Departamento de Defensa indican que el B-21 sostiene la disuasión estratégica y cumple misiones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento. En esas misiones, aeronaves no tripuladas asociadas amplían el alcance operativo y reducen la exposición de tripulaciones humanas en rutas de acceso y zonas bajo amenazas complejas.

Los objetivos de integración parten de redes avanzadas de datos, enlaces protegidos y gestión de emisiones emisoras de baja firma. La coordinación con drones de combate añade sensores exógenos y vectores de ataque que diluyen la densidad de fuego enemigo. El B-21 mantiene su perfil de baja observabilidad mientras recibe pistas de detección remota y asignaciones de blancos. Esa sinergia viabiliza ataques escalonados, supresión de defensas y escoltas adelantadas con menor riesgo para la plataforma tripulada principal.
El programa del B-21 avanza con pruebas operativas durante 2026, mientras mantiene reservas sobre detalles específicos. La combinación de producción prevista, costo controlado y funciones duales fortalece la postura de disuasión. La cooperación con CCA sostiene la estrategia para combatir a pares con redes profundamente integradas. Ese enfoque crea redundancias y opciones tácticas que complican la defensa adversaria y agilizan el ciclo de observación, orientación y decisión, objetivo recurrente en la planificación estadounidense.
Evolución de los sistemas no tripulados de General Atomics hasta el YFQ-42A
La transición hacia el YFQ-42A se apoya en la experiencia acumulada desde los años noventa con el MQ-1 Predator y, después, con el MQ-9 Reaper en 2007. Ambas plataformas pilotadas de forma remota cumplieron misiones de persistencia y ataque que consolidaron doctrinas, cadenas logísticas y procesos de certificación. Ese recorrido aportó lecciones sobre empleo prolongado, integración de sensores y cargas modulares, además de procedimientos de control desde tierra y gestión de enlaces en escenarios exigentes.
Un paso posterior introdujo autonomía parcial con el MQ-20 Avenger en 2016, un reactor con rasgos de baja observabilidad que sirvió en ensayos de combate colaborativo. El Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea impulsó en 2021 el programa Off-Board Sensing Station, del que surgió el XQ-67A. Este demostrador voló por primera vez en febrero de 2024 y adoptó un concepto de género-especie con chasis común y variantes modulares para misiones diferenciadas.

El enfoque de género-especie redujo costos de desarrollo y producción al reutilizar componentes, fuselajes y subsistemas con mínima reingeniería. Ese planteamiento favoreció iteraciones rápidas y pruebas escalonadas en bancos de vuelo con objetivos crecientes de complejidad. Tras más de un año de campañas, el XQ-67A sostuvo la transición hacia el YFQ-42A, al acumular evidencia de viabilidad en entornos de alta amenaza y al demostrar compatibilidad con redes y conceptos de combate colaborativo.
El YFQ-42A heredó esa base tecnológica y la orientó a combate aire-aire dentro del marco CCA. La prioridad pasó por sensores de alcance extendido, enlaces seguros y un diseño con baja sección transversal de radar. La meta consistió en ofrecer un multiplicador de fuerza que reforzara la supervivencia de plataformas tripuladas y elevará la masa disponible para saturar defensas. Esa lógica se integró con procedimientos de mando y control que admiten supervisión humana limitada.
Designación, atributos, pruebas, integración doctrinal y estado del programa
La Fuerza Aérea formalizó CCA en 2023, con $5.800 millones para 2024-2028 y una meta de al menos 1.000 aeronaves por incrementos. El Incremento 1 apunta a diseños de tamaño completo y prioridad aire-aire, mientras que fases posteriores consideran variantes más pequeñas y de menor costo. En abril de 2024, el Departamento de Defensa seleccionó a General Atomics y Anduril para el Incremento 1 y dejó fuera propuestas de Boeing, Lockheed Martin y Northrop Grumman.
El 3 de marzo de 2025 llegó la designación oficial YFQ-42A para la variante de General Atomics, junto con la YFQ-44A de Anduril. La presentación del YFQ-42A ocurrió el 19 de mayo de 2025 mediante una publicación del general David Allvin, con descripción de caza no tripulado de costo contenido y alta capacidad ofensiva. Ese mes iniciaron pruebas en tierra en California para validar propulsión, aviónica y rasgos de baja observabilidad en preparación de las primeras salidas.
El diseño del YFQ-42A incluye toma de aire dorsal redondeada, superficies de cola en V y fuselaje con reducción de firma y equivalencia indicada frente a la del F-35 Lightning II. El radio de combate supera 700 millas náuticas. Entre los sensores figuran un radar AESA y un posible IRST en el morro. La bahía interna admite misiles aire-aire como AMRAAM y opciones de menor costo, con un objetivo de costo unitario por misil inferior a 250.000 dólares.

El primer vuelo ocurrió el 27 de agosto de 2025 en California, con confirmación oficial de la Fuerza Aérea y de General Atomics. Para noviembre de 2025, un segundo prototipo también voló e incorporó escenarios de integración con plataformas tripuladas. La autonomía parcial permite misiones con supervisión humana limitada y uso de inteligencia artificial para navegación, adquisición de objetivos y evasión. Un informe del CRS de noviembre de 2025 ubicó ambos prototipos en pruebas de desarrollo y anticipó decisión de producción en el año fiscal 2026.
La relación con el B-21 se integra en operaciones multidominio, donde CCA aporta sensores adicionales y efectos ofensivos para bombarderos estratégicos. Conceptos industriales prevén traslado del dron a bordo del B-21 y posterior despliegue para escolta, supresión de defensas o inteligencia electrónica. La red avanzada de datos del B-21 permite intercambio en tiempo real y amplía la cobertura de detección sin afectar su baja observabilidad. Beale, en California, quedó seleccionada en mayo de 2025 como ubicación inicial para unidades CCA.
El programa ha mostrado variaciones en estimaciones de costo y plazos. General Atomics proyecta valores compatibles con producción a gran escala, mientras informes del Congreso describen diferencias en proyecciones y un objetivo de 100 a 150 unidades iniciales en el Incremento 1. Fuentes del Comando de Material señalan que la colaboración con el B-21 eleva la preparación para conflictos de alta intensidad, aunque detalles operativos permanecen clasificados por razones de seguridad.
A enero de 2026, el YFQ-42A continúa en pruebas de vuelo. El programa incluyó presencia en el Dubai Airshow de noviembre de 2025 y en el DIMDEX de 2026, con un modelo a escala real. La Fuerza Aérea incorporó datos de vuelo en simulaciones para ajustar algoritmos de autonomía y preparar una flota con posible entrada en servicio entre 2027 y 2029. El estado actual refleja avance continuo y un rol de refuerzo para las capacidades del B-21 Raider.
