El 30 de enero de 2026, una firma en Oslo amplió el programa de submarinos convencionales más relevante de la Armada noruega desde el fin de la Guerra Fría. Forsvarsmateriell formalizó con TKMS el encargo de dos unidades adicionales de la clase 212CD y el plan nacional pasó de cuatro a seis plataformas.
La ampliación quedó vinculada de forma directa con la agenda de “nordområdene”, denominación estatal para su teatro septentrional. En ese ámbito, la vigilancia y la disuasión submarina sostienen la presencia noruega en el entorno del mar de Barents, según el marco político que acompaña la decisión y su encaje operativo.
El proceso se inició antes de 2026. El Storting aprobó la compra inicial de cuatro submarinos 212CD durante la tramitación parlamentaria de 2016–2017, y el mismo parlamento dispuso en 2023–2024 elevar el número a seis. El Gobierno canalizó el aumento mediante su asociación con Alemania en una compra conjunta.
Ese esquema incluyó también un modelo común de sostenimiento. El paquete de negociación se definió en otoño de 2024, cuando las partes pactaron un lote adicional de dos cascos noruegos y cuatro alemanes. En diciembre de 2024, el BAAINBw ejerció la opción alemana y su pedido subió a seis unidades.
La ampliación se acompañó de una revisión presupuestaria de gran escala. La proposición gubernamental enviada al parlamento elevó el marco de coste del proyecto de nuevos submarinos de 51.884 a 98.464 millones de coronas noruegas. El incremento ascendió a 46.580 millones, calculado con el tipo de cambio de 1 de julio de 2025.
La misma proposición atribuyó el aumento al paso de cuatro a seis cascos, a más armas y repuestos, y a ajustes por divisa desde la firma de 2021. También incorporó la contribución noruega a una segunda línea de producción en Wismar para acelerar entregas. El texto consignó que el diseño quedó completado.
En el plano industrial, tres submarinos entraron en construcción en Kiel y el programa reservó la botadura del primero para 2027, con entrega prevista en 2029. El calendario extendió las entregas posteriores hasta 2038, según los hitos incluidos en la planificación. En paralelo, el esquema consolidó el ritmo de fabricación de la serie.
La justificación operativa se apoyó en una transición prolongada entre flotas. La Real Armada de Noruega opera seis submarinos de la clase Ula, incorporados entre 1989 y 1992. El ministerio de Defensa de Noruega programó extensiones de vida y modernizaciones para mantenerlos disponibles hasta 2035 y evitar un vacío de capacidad.
La infraestructura formó parte de la ecuación presupuestaria. La planificación fijó obras y adaptación de talleres para sostener, en paralelo entre 2028 y 2034, a la flota Ula y a la 212CD en Haakonsvern, cerca de Bergen. En ese marco, el Gobierno conectó la prioridad submarina con el flanco norte de OTAN.
Ese encuadre incluyó la actividad naval de Rusia en el Ártico, con referencia a la concentración estratégica en la Península de Kola. En términos de disponibilidad, la ampliación a seis cascos buscó sostener patrullas sin interrumpir ciclos de adiestramiento y mantenimiento. El programa respaldó el objetivo con diseño común y arquitectura compartida.
El 212CD incorpora un casco mayor, con geometría “diamante”, y una propulsión diésel con tecnología de pila de combustible de hidrógeno para inmersión prolongada sin snorkel, según la caracterización técnica de TKMS. Esa combinación se orienta a operar con baja firma en aguas frías y con meteorología restrictiva, de acuerdo con el planteamiento del programa.
El Gobierno noruego añadió un componente nacional de alto valor. KONGberg Defence & Aerospace aportó el sistema de combate ORCCA a través de KTA Naval Systems junto con Atlas Elektronik, y un contrato anunciado el 19 de diciembre de 2025 cuantificó el suministro en 3.500 millones de coronas para seis submarinos del paquete inicial. El apartado sensorial incluyó mástiles optrónicos digitales adjudicados a Hensoldt desde 2022.
Con la firma de enero de 2026, el programa dejó como estado verificable una flota combinada germano-noruega planificada de doce submarinos 212CD. Tres unidades ya figuran en construcción y la primera entrega quedó fijada para 2029, conforme a los hitos y cifras presentados en la documentación vinculada al proyecto.
