Conversaciones indirectas entre EE. UU. e Irán coinciden con movimientos de bombarderos B-2, que recuerdan su rol en ataques a instalaciones nucleares endurecidas.
Contexto de tensiones entre estados unidos e irán en febrero de 2026
En la primera semana de febrero de 2026, la pregunta sobre si los B-2 Spirit volverán a cambiar la historia en Irán circuló junto a dos hechos verificables. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Omán registró conversaciones indirectas entre delegaciones de Estados Unidos e Irán en Mascate. El Comando Central de Estados Unidos (USCENTCOM) mantuvo un patrón público de ejercicios y presencia aeronaval en su área de responsabilidad. En ese entorno, el B-2 volvió a ocupar un lugar operativo concreto porque el propio aparato quedó asociado, desde junio de 2025, a la capacidad estadounidense de alcanzar objetivos endurecidos y profundos con munición de penetración.
El B-2 no actúa solo como plataforma de ataque. El B-2 funciona como un indicador de postura porque obliga a una arquitectura de apoyo visible en registros militares. Esta arquitectura abarca destacamentos, personal, reabastecimiento en vuelo, puntos de apoyo y rotaciones. La Fuerza Aérea encuadró ese empleo dentro de misiones de “Bomber Task Force”. USCENTCOM describió esas misiones como despliegues rutinarios para asegurar a socios regionales y disuadir a adversarios. Tales misiones incluyen vuelos de largo alcance que cruzan varios países, reabastecimiento aéreo y posibles incorporaciones de escoltas de cazas aportadas por un socio.
La ficha técnica de la Fuerza Aérea y la información institucional de Whiteman Air Force Base describieron al B-2 como un bombardero estratégico de baja observabilidad. Este bombardero se diseñó para penetrar defensas antiaéreas y entregar armamento convencional y nuclear desde grandes distancias. Su empleo implica reabastecimiento en vuelo y lanzamiento desde su base principal. Esa definición explica por qué el movimiento de un número reducido de aeronaves y equipos de mantenimiento produce efectos de escala. El B-2 concentra capacidad en pocas plataformas. Cada salida depende de una cadena logística que rara vez queda oculta cuando el despliegue incluye personal y operación desde un punto avanzado.

La munición que terminó de fijar el vínculo entre el B-2 y el caso iraní fue la Massive Ordnance Penetrator (MOP), designada GBU-57A/B. Un material gráfico institucional de la Fuerza Aérea describió la MOP como un arma de aproximadamente 20,5 pies de largo y 31,5 pulgadas de diámetro. Esta arma posee un peso total ligeramente inferior a 30.000 libras, más de 5.300 libras de explosivo y una capacidad de penetración diseñada para alcanzar hasta 200 pies bajo tierra antes de detonar. El director, Operational Test and Evaluation (DOT&E) consignó además que el B-2 Spirit era la única aeronave programada en la Fuerza Aérea para emplear esa munición.
Características técnicas del b-2 spirit y la mop
- Bombardero estratégico de baja observabilidad para penetrar defensas antiaéreas.
- Entrega armamento convencional y nuclear desde grandes distancias con reabastecimiento en vuelo.
- MOP mide 20,5 pies de largo y 31,5 pulgadas de diámetro con peso inferior a 30.000 libras.
- MOP contiene más de 5.300 libras de explosivo y penetra hasta 200 pies bajo tierra.
- B-2 representa la única aeronave programada para emplear la munición MOP.
Despliegues y operaciones de bombarderos en 2025
El primer tramo visible de la escalada de capacidad en 2025 quedó documentado en vuelos de demostración y presencia regional. El 20 de febrero de 2025, USCENTCOM publicó un parte sobre su segunda misión “Bomber Task Force” en 48 horas. Dos B-52 despegaron desde RAF Fairford, cruzaron Europa y seis países socios dentro del área de responsabilidad del comando. Estas aeronaves realizaron reabastecimiento en vuelo y ejecutaron entrenamiento en campos de tiro. Un país socio aportó escolta de cazas durante la misión. El comunicado fijó la lógica: alcance, integración con socios y señal de disuasión sin necesidad de abrir una campaña.
Ese patrón cambió de categoría cuando el despliegue dejó de ser un tránsito y se convirtió en presencia avanzada. Un registro fotográfico operativo de DVIDS situó el 26 de abril de 2025 un B-2 que recibía combustible sobre el océano Índico. Este registro vinculó la escena a un despliegue mayor. Seis B-2 y aproximadamente 250 efectivos salieron de Whiteman Air Force Base como el 393d Expeditionary Bomb Squadron. Estas fuerzas realizaron misiones de combate desde Diego García, en el Territorio Británico del océano Índico. La nota del propio registro calificó ese movimiento como el mayor despliegue de B-2 en su historia y lo encuadró como demostración de capacidad de ataque global.

La misma cadena documental mostró que el despliegue tuvo ventana limitada y retorno a la base de origen. Otra imagen de DVIDS registró el 10 de mayo de 2025 el regreso de un B-2 a Whiteman desde Diego García. Esta imagen describió la plataforma como capaz de penetrar espacios aéreos fuertemente defendidos y entregar municiones convencionales y nucleares en cualquier parte del mundo. La combinación de esos dos hitos —salida con seis aeronaves y retorno en cuestión de semanas— dibujó una pauta útil para interpretar tensiones posteriores. El sistema permite una concentración rápida, con despliegues que abren y cierran sin una presencia permanente anunciada.
La inflexión llegó entre el 21 y el 22 de junio de 2025, cuando un informe del Congressional Research Service (CRS) consignó que Estados Unidos ejecutó ataques contra instalaciones nucleares iraníes bajo la operación denominada “Martillo de Medianoche”. El informe registró una escala que elevó al B-2 al centro del dispositivo. Siete bombarderos B-2 participaron en el componente aéreo, lanzaron 14 municiones MOP, y la fase de ataque sobre los objetivos duró alrededor de 25 minutos. El CRS también incorporó el cuadro general de la operación con más de 125 aeronaves involucradas en el conjunto del paquete y el empleo adicional de misiles de crucero Tomahawk lanzados desde un submarino.
Preparaciones militares y presencia en 2026
El mismo informe del CRS detalló la geografía del golpe al consignar objetivos en Fordo, Natanz e Isfahan, y fijó el encadenamiento de decisiones públicas posteriores. El documento ubicó la represalia iraní del 23 de junio de 2025 con un lanzamiento de misiles contra la base aérea de Al Udeid, en Qatar, y consignó la ausencia de víctimas estadounidenses. El informe también encuadró el episodio dentro de la secuencia diplomática y militar inmediata de esos días, con anuncios de cese de hostilidades tras una guerra breve iniciada ese mes. Ese tramo cerró una idea operativa: el B-2 y la MOP dejaron de ser un plan de contingencia y pasaron a integrar un antecedente ejecutado.
La fase de 2026 mostró otro tipo de preparación, que se centró en sostener operaciones bajo amenaza. Una nota institucional de U.S. Air Forces Central describió, con fecha de publicación 5 de febrero de 2026, un ejercicio del 23 de enero en el que el 379th Expeditionary Civil Engineer Squadron entrenó reparación rápida de pistas (Rapid Airfield Damage Repair) dentro del área de responsabilidad de USCENTCOM. Este ejercicio tuvo el objetivo explícito de restaurar operaciones aéreas tras un ataque. En paralelo, USCENTCOM difundió en su propia plataforma un marco de ejercicios de preparación y dispersión de aeronaves. Este marco colocó la capacidad de generar poder aéreo de combate en el centro del diseño de contingencia en el teatro.

En el mismo corredor temporal, USCENTCOM publicó material visual que ubicó al portaaviones USS Abraham Lincoln (CVN 72) que realizaba operaciones de vuelo en el mar Arábigo entre fines de enero y comienzos de febrero de 2026. Este material incluyó referencias explícitas a la 5ª Flota y a la misión de apoyar seguridad marítima y estabilidad en el área de responsabilidad del comando. USCENTCOM añadió, el 30 de enero de 2026, un comunicado dedicado a la conducta marítima del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, con un llamado a evitar acciones escalatorias. Esa combinación —portaaviones en operación y advertencia formal sobre comportamiento en el mar— ofreció el telón de fondo para cualquier lectura sobre bombarderos.
La administración del riesgo regional ya no dependía de una sola plataforma, pero el antecedente de 2025 colocó al B-2 como recurso disponible cuando el objetivo exige penetración y precisión. A comienzos de febrero de 2026, ninguna autoridad militar estadounidense publicó un parte que confirmara un nuevo destacamento de B-2 en el teatro, pero los documentos y registros oficiales sí describieron los componentes que vuelven viable una activación rápida. Estos componentes abarcan ejercicios de dispersión, capacidad de reparación de pistas, y presencia aeronaval sostenida.
Omán cerró ese mismo día 6 de febrero de 2026 un registro de conversaciones “muy serias” y la intención de retomar rondas posteriores tras consultas en Teherán y Washington. En ese punto verificable, la pregunta sobre el B-2 no descansó en conjeturas sino en precedentes documentados: despliegue masivo a Diego García, empleo de combate desde ese punto avanzado y una operación de junio de 2025 que integró al B-2 con la MOP para atacar objetivos subterráneos en Irán.
