La Asociación de Fútbol de Irlanda (FAI) afirmó que la República de Irlanda “no tiene otra opción” que disputar, según el calendario previsto, sus compromisos de la Liga de Naciones frente a Israel, después de confirmar que los partidos se mantendrán.
La federación irlandesa se ha visto sometida a una presión política y social sostenida para boicotear los dos encuentros. Entre los focos de esa presión figura el partido programado en Dublín para el 4 de octubre, cuya celebración ha sido cuestionada por políticos irlandeses de línea propalestina y por figuras vinculadas al fútbol, que reclaman que Irlanda se retire de los compromisos en respuesta a la actuación de Israel durante la guerra en Gaza y a la situación humanitaria en el territorio.
En Irlanda, el clima de oposición a Israel y de apoyo a Gaza se manifiesta de forma pública y recurrente, con protestas masivas y un respaldo político amplio a iniciativas y posicionamientos vinculados a la causa palestina. En ese contexto, la propia FAI aprobó en noviembre una moción para solicitar a la UEFA la suspensión inmediata de Israel de la competencia internacional, alegando supuestas vulneraciones de los estatutos del organismo rector del fútbol europeo.
Pese a esa posición, el director ejecutivo de la FAI, David Courell, declaró el miércoles al medio público RTÉ que la UEFA no ha atendido el planteamiento de la federación irlandesa. Courell sostuvo que, dadas las circunstancias, la decisión disponible “solo tiene una opción viable”, que consiste en cumplir con los partidos. Añadió que, “en realidad”, no existe margen de elección por “diversos motivos”, en alusión a condicionantes reglamentarios y operativos vinculados a la competición.
En relación con los llamados a trasladar el encuentro en casa a una sede fuera de Irlanda por razones de seguridad, ante el temor de que manifestantes intenten interrumpir el partido, Courell afirmó que el juego se disputará en Dublín el 4 de octubre. Señaló que cualquier cambio a un escenario neutral debe basarse en una instrucción formal motivada por un riesgo para la seguridad y la protección, y recalcó que esa condición no se cumple en este caso.
Courell indicó además que la policía irlandesa ha expresado confianza en su capacidad para garantizar un entorno seguro que permita la celebración del partido en la capital. En paralelo, la Asociación de Fútbol de Israel dijo que espera recibir a la República de Irlanda en Tel Aviv para el partido del 27 de septiembre, aunque la sede aún no ha sido confirmada oficialmente.
