Rusia advirtió en repetidas ocasiones a Israel durante las últimas semanas que sus ataques aéreos en las inmediaciones de la planta nuclear iraní de Bushehr podían desencadenar una “gran catástrofe nuclear”, según informó el Canal 12 de Israel.
De acuerdo con ese reporte, funcionarios rusos trasladaron también a Israel que las operaciones militares en la zona ponían en peligro a expertos y civiles rusos destinados en la central, una instalación de uso civil que Moscú ayudó a construir y que opera en parte. Según esas comunicaciones, los bombardeos amenazaban además la relación bilateral entre ambos países.
Las advertencias llevaron a las Fuerzas de Defensa de Israel a modificar sus procedimientos operativos en ese sector. Siempre según el informe, las FDI comunicaron que no eran conscientes de los riesgos y aseguraron que no tenían intención de dañar a personal ruso.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia y la embajada rusa en Israel transmitieron esas alertas de forma reiterada a funcionarios israelíes. Uno de los ataques, según la información difundida, impactó “muy cerca” de personal ruso.
“Estáis poniendo en peligro a nuestra gente”, subrayó un funcionario del Kremlin en un mensaje enviado a un funcionario israelí, según el informe. “Esto es un juego peligroso que es probable que provoque una gran catástrofe nuclear, con graves implicaciones para Oriente Medio. Os pedimos que paréis”.
La respuesta israelí fue que no conocía el alcance de esos peligros y que ya había introducido cambios en sus procedimientos, según la misma información. El reporte añade que tanto Israel como Estados Unidos habrían atacado objetivos iraníes en esa zona.
Uno de esos ataques, el 4 de abril, habría matado a un guardia iraní cerca de la planta. El director del Organismo Internacional de Energía Atómica, Rafael Grossi, escribió entonces en X que no se había detectado un aumento de la radiación en el lugar, aunque expresó su “profunda preocupación” y señaló que se trataba del cuarto incidente de ese tipo en las últimas semanas.
Este mismo día, el jefe de la corporación estatal nuclear rusa anunció la retirada de casi todo el personal de Bushehr, situada a unos 1.207 kilómetros al sur de Teherán. Alexei Likhachev, responsable de Rosatom, dijo que solo permanecerán 20 trabajadores para supervisar el equipo de la planta, donde Rusia construye otros dos reactores nucleares.
Desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, Moscú había manifestado repetidamente su inquietud por el impacto de proyectiles en el área de la central, algunos de los cuales cayeron cerca del reactor nuclear. Rusia, de hecho, ya había planificado una evacuación casi total antes del alto el fuego y retiró a unos 600 empleados en varias fases durante marzo y a comienzos de este mes.