La corporación nuclear estatal rusa reducirá a una presencia mínima su personal en la central iraní de Bushehr, en medio de la preocupación de Moscú por la seguridad del complejo durante la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán.
El director de Rosatom, Alexei Likhachev, informó que 108 empleados abandonarán la planta y que únicamente 20 permanecerán en el lugar para supervisar los equipos.
La instalación, construida por Rusia, es además el emplazamiento donde se levantan otros dos reactores nucleares con participación rusa. Según Likhachev, la salida del personal fue coordinada con las autoridades iraníes.
La inquietud rusa no es nueva. Desde el comienzo de la guerra, Moscú manifestó en varias ocasiones su alarma por el impacto de proyectiles en el área de la central y por la caída de algunos de ellos en las inmediaciones del reactor nuclear.
La evacuación casi total, de hecho, ya estaba prevista antes del alto el fuego. Rusia había retirado a cerca de 600 trabajadores en distintas fases, primero en marzo y luego a comienzos de este mes.