El Departamento de Defensa de Estados Unidos adjudicó a L3Harris Technologies una modificación contractual de $77,2 millones para mantener y modernizar la instrumentación empleada en las pruebas de vuelo del misil balístico Trident II D5 lanzado desde submarinos, en una decisión anunciada el 1 de mayo de 2026.
El contrato cubre servicios de ingeniería, sistemas de adquisición de datos y apoyo técnico destinados a garantizar la recolección de telemetría precisa durante los lanzamientos de prueba y el análisis posterior al vuelo. Con esos sistemas, la Marina estadounidense obtiene datos de alta fidelidad sobre la exactitud, la fiabilidad y el desempeño del misil en condiciones operativas.
La instrumentación utilizada en estas pruebas permite seguir la trayectoria del proyectil, comprobar el comportamiento del sistema de guiado y verificar el despliegue del vehículo de reentrada. Esos datos se obtienen en tiempo real en lanzamientos efectuados principalmente desde submarinos de misiles balísticos de la clase Ohio, y son clave para determinar si el sistema cumple los requisitos exigidos por la Marina.
Sin ese soporte técnico, la fuerza naval no dispondría de la información empírica necesaria para certificar la preparación operativa ni la precisión del sistema en escenarios reales. La modernización de esos equipos de prueba busca sostener la confianza en la capacidad de entrega de las ojivas y en la fiabilidad general del misil, un punto central dentro de la disuasión nuclear marítima de Estados Unidos.
El Trident II D5 constituye el eje de la misión de los submarinos estratégicos estadounidenses. Desplegado en los buques de la clase Ohio y previsto también para la futura clase Columbia, el misil sostiene la capacidad de ataque nuclear desde el mar y permite mantener patrullas prolongadas en condición de sigilo, con capacidad de respuesta ante una eventual orden de ataque estratégico.
Diseñado para alcanzar blancos a distancias intercontinentales superiores a 7.000 kilómetros, el sistema puede transportar múltiples vehículos de reentrada de objetivo independiente, lo que le permite atacar varios objetivos distintos con un solo lanzamiento. Su sistema de guiado de alta precisión amplía su valor estratégico dentro de la tríada nuclear estadounidense.
Frente a los misiles balísticos intercontinentales basados en tierra, que permanecen en posiciones fijas, y a los bombarderos estratégicos, que requieren tiempo para situarse en condiciones de lanzamiento, los misiles balísticos lanzados desde submarinos pueden ser disparados desde posiciones ocultas con muy poco aviso. Esa característica refuerza la capacidad de segundo ataque de Estados Unidos y respalda sus compromisos de disuasión extendida con aliados.
El papel asignado a L3Harris refleja además el peso de la empresa en sistemas avanzados de telemetría e instrumentación, con experiencia en enlaces de datos de alta velocidad, sensores y soluciones de seguimiento en entornos extremos. La actualización también encaja en el esfuerzo más amplio del Pentágono por modernizar la tríada nuclear y prolongar la vida útil de sistemas heredados mientras avanza la transición hacia nuevas plataformas.
La inversión en este tipo de apoyo técnico responde también a la necesidad de reducir incertidumbres sobre el rendimiento del Trident II en un contexto en el que potenciales adversarios continúan desarrollando defensas antimisiles y contramedidas más avanzadas. Para la Marina estadounidense, conservar una validación precisa del misil es indispensable para asegurar una capacidad de represalia creíble y superviviente en cualquier circunstancia.