Doce pabellones de la Bienal de Venecia cerraron este viernes antes de la apertura oficial al público en una jornada de protesta contra la participación de Israel en el certamen, en medio de una controversia que ya provocó la renuncia del jurado internacional y dejó sin entrega los premios León de Oro al mejor pabellón nacional y al mejor participante de la muestra central.
La huelga fue impulsada por la alianza Art Not Genocide para rechazar la inclusión de Israel por la guerra contra Hamás en Gaza, iniciada tras la masacre del 7 de octubre de 2023. La coalición había calculado en un inicio que serían veinte los pabellones cerrados, aunque finalmente la cifra quedó en doce.
Entre los espacios que no abrieron estuvieron los de Bélgica, Países Bajos, Austria, Japón, Macedonia y Corea. The Guardian informó además que los pabellones de Reino Unido, España, Francia, Egipto, Finlandia y Luxemburgo suspendieron actividades durante varias horas.
En el pabellón británico, quienes acudieron se encontraron con un aviso que atribuía el cierre a la huelga de trabajadores culturales italianos. En Austria apareció un mensaje similar. Ese espacio, uno de los más concurridos, presenta una instalación de Florentina Holzinger en la que una mujer desnuda cuelga de una campana exterior como badajo humano, mientras otra intérprete gira en el interior de un tanque de agua sobre un esquí de caza, dentro de una obra crítica con la conversión de Venecia en parque de atracciones turístico.
La propuesta austríaca, titulada Seaworld Venice, incluye además a una mujer que respira con equipo de buceo dentro de un gran depósito cargado con agua filtrada procedente de los inodoros cercanos.
El pabellón de Israel, situado en el Arsenale, también limitó el acceso, aunque por una razón distinta: la celebración de su inauguración oficial. Según el New York Times, policías armados bloquearon la entrada a quienes no disponían de invitación. Horas después, unos dos mil manifestantes marcharon hacia esa zona y se registraron breves choques con las fuerzas de seguridad.
La instalación israelí, creada por Belu-Simion Fainaru, hace caer agua desde tubos suspendidos hacia una pileta en intervalos de 42 segundos, una cifra que remite al poder creativo divino en el misticismo judío. El recinto está rodeado por candados semejantes a los que los turistas dejan en puentes europeos. En ellos aparecen grabadas en hebreo la frase “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” y la expresión “Esto también pasará”.
Fainaru dijo a AFP que las divisiones dentro de la Bienal destruyen el sentido del arte, porque su función debe ser unir a las personas, y rechazó que el mundo artístico se convierta en una arena política. La misma idea defendió el viceprimer ministro italiano, Matteo Salvini, que visitó la muestra el viernes y sostuvo que los artistas estadounidenses, chinos, israelíes o rusos no representan los conflictos de sus gobiernos.
La tensión ya venía creciendo desde semanas antes de la inauguración del sábado. El jurado internacional, integrado por cinco miembros y presidido por la comisaria brasileña Solange Farkas, renunció el mes pasado por la decisión de la organización de mantener a Israel y Rusia en la Bienal. El grupo alegó que, en defensa de los derechos humanos, no evaluaría obras de países cuyos líderes afrontan cargos ante la Corte Penal Internacional, en alusión a Benjamin Netanyahu y Vladímir Putin.
La presidencia de la Bienal, en manos de Pietrangelo Buttafuoco, defendió la presencia de ambos países con el argumento de que el festival debe ser un espacio de convivencia global sin censura. La organización evitó cuestionar el boicot del jurado y remarcó que el panel, del que también formaban parte Zoe Butt, Elvira Dyangani Ose, Marta Kuzma y Giovanna Zapperi, actuó con plena autonomía.
Los palestinos no cuentan con pabellón nacional porque Italia no reconoce su condición de Estado, pero sí tienen presencia en la ciudad a través de una exposición sobre Gaza en el Palazzo Mora, bajo el título Gaza – No Words – See the Exhibit. Su comisario, Faisal Saleh, fundador del Museo de Palestina en Connecticut, afirmó que no es posible describir el horror padecido por los palestinos en Gaza y expresó su rechazo a compartir espacio con los responsables de esos actos.
Israel niega las acusaciones de genocidio en Gaza y sostiene que intenta evitar víctimas civiles en su ofensiva contra Hamás, grupo al que acusa de operar desde túneles y desde infraestructuras civiles como escuelas, hospitales y mezquitas. En la zona rige actualmente un frágil alto el fuego desde noviembre.
Fundada en 1895, la Bienal de Venecia alterna festivales y exposiciones de arte y arquitectura y suele reunir a más de seiscientos mil visitantes durante siete meses. En esta edición participan cien pabellones nacionales, mientras la muestra principal lleva por título In Minor Keys. El público de los Giardini y el Arsenale será el encargado de votar a los ganadores, que se anunciarán el 22 de noviembre.