El desierto del Néguev fue reconocido oficialmente como denominación de origen, una certificación que incorpora a esta zona del sur de Israel al mapa internacional del vino y avala la singularidad de su terruño desértico, que se extiende desde Kiryat Gat hasta Eilat.
La declaración llega tras un trabajo de cuatro años en el que un grupo de especialistas israelíes buscó acreditar que los vinos elaborados en la región poseen un perfil propio e identificable. “Si quieres crear una región vinícola, necesitas demostrar que tienes algo único y específico que ofrecer”, dijo Guy Haran, experto en turismo del vino e integrante del proceso desde sus comienzos.
Para sustentar la solicitud, el equipo reunió pruebas sobre la existencia de viñedos y bodegas en la zona, además de una cultura vitivinícola antigua y contemporánea, una comunidad vinculada a esa actividad y un suelo y clima diferenciados. En esa tarea participaron también historiadores, geógrafos y antropólogos, con el objetivo de delimitar con precisión el alcance del terruño del Néguev.
Ese trabajo derivó en un documento de 150 páginas que fue presentado ante el Ministerio de Justicia de Israel, encargado de la inclusión del país en el Acuerdo de Lisboa, tratado internacional que permite registrar y proteger denominaciones de origen de productos agrícolas y artesanales, entre ellos vinos, bebidas espirituosas, alimentos y artesanías.
“Hicimos catas oficiales”, dijo Haran, “incluida una cata a ciegas para demostrar que los vinos del Néguev tienen un sabor específico”.
Según Haran, tras la aprobación ministerial en abril, la denominación Néguev quedó formalizada y pasó a contar con reconocimiento internacional. Esta certificación funciona como garantía legal para los consumidores, al asegurar que el vino procede de un entorno determinado por condiciones concretas de clima y suelo y que se produce bajo estándares reconocidos mundialmente.
Israel se incorporó por primera vez al Acuerdo de Lisboa en la década de 1950, cuando buscaba proteger la marca Jaffa de naranjas. En agosto de 2020 fue declarada la denominación Judea, la primera región vinícola oficial del país. La del Néguev se convirtió ahora en la tercera denominación israelí y se suma a otras regiones reconocidas a escala mundial, como Champagne, Chianti, Burdeos y Napa Valley.
Haran destacó además el crecimiento de la actividad en la zona. “Empezamos con 12 viticultores y vinicultores en el Néguev; ahora tenemos 60, que producen más de un millón de botellas al año”, dijo.
La iniciativa fue encabezada por Merage Foundation Israel, una fundación privada creada por David y Laura Merage, de Denver, Colorado, que impulsa desde hace años la proyección del Néguev como destino internacional de turismo del vino.
Para Nicole Hod Stroh, directora ejecutiva de la fundación, la certificación marca un punto de inflexión. “Veo el turismo del vino como una expresión moderna y significativa del sionismo contemporáneo”, dijo Hod Stroh. “Este reconocimiento fortalece el potencial económico y turístico de la región, al tiempo que posiciona al Néguev internacionalmente como una región vinícola innovadora y de alta calidad”.
Haran, que encabeza con frecuencia recorridos enológicos en distintos países, afirmó que ha recibido respaldo de colegas del sector para la denominación del Néguev, incluso en un contexto en el que Israel sigue enfrentando odio y boicots propalestinos.
“Cuando la gente ve fotos de viñedos en el desierto del Néguev, se quedan boquiabiertos”, dijo Haran. “El vino conecta a las personas; no es un ámbito para pelear”.
A su juicio, después de tres años de guerra, la nueva denominación también tiene un valor nacional. “Es hora de que celebremos lo que es hermoso de Israel”, dijo Haran. “Para mí, esto es sionismo real. Miro regiones italianas que se han enriquecido gracias al turismo del vino. Con suerte, podremos hacer lo mismo por el Néguev.”