El naturalista británico Charles Darwin (y quizás incluso su hija, aficionada a la recolección de setas) seguramente habría sentido entusiasmo por otro descubrimiento fascinante en sus queridas Islas Galápagos. Científicos avistaron por primera vez en décadas a un esquivo tiburón conocido como tiburón martillo liso (Sphyrna zygaena) en el archipiélago situado frente a la costa de Ecuador.
“Las Islas Galápagos son famosas por sus grandes cardúmenes de tiburones martillo festoneados, pero no existía ningún registro oficial de tiburones martillo lisos en el archipiélago desde hacía más de 20 años”, declaró María Antonia Izurieta Burbano de Lara, bióloga marina de la Universidad Texas A&M en Galveston. “Sabemos muy poco sobre dónde se alimentan, adónde se desplazan o cuál es el estado de sus poblaciones”.
Originaria de Ecuador, María Antonia trabaja actualmente en un proyecto de investigación para proteger a estos tiburones, que alcanzan aproximadamente 3,6 metros de longitud. En 2024, ella y sus colaboradores de la Universidad San descubrieron lo que se considera el primer grupo documentado de tiburones martillo lisos juveniles en las Galápagos. El avistamiento se confirmó mediante un análisis genético del ADN de los ejemplares.
Además, es posible que hayan identificado una zona de cría crucial para el tiburón martillo liso. En estas áreas, los tiburones jóvenes pasan las primeras etapas de su vida antes de adentrarse en mar abierto. Existen zonas de cría similares para el tiburón blanco (Carcharodon carcharias) frente a la costa de Nueva York, y la bahía de Delaware alberga una zona de cría del tiburón tigre de arena (Carcharias taurus). Esta posible zona de cría ofrece a los investigadores la oportunidad de responder algunas preguntas fundamentales sobre este misterioso tiburón del Pacífico Tropical Oriental. Los tiburones martillo lisos y los tiburones martillo festoneados (Sphyrna lewini) pueden parecer similares a primera vista, pero presentan diferencias sutiles que permiten distinguirlos.
Los tiburones martillo lisos carecen de la hendidura central en la parte frontal de la cabeza que caracteriza a los tiburones martillo festoneados, lo que dificulta su identificación desde la superficie. El equipo considera que la especie pudo haber sido identificada de forma errónea o pasada por alto en estudios anteriores.
“Después de confirmar mediante análisis morfológicos y genéticos que se trataba de tiburones martillo lisos, comprendimos que teníamos una oportunidad extraordinaria”, dijo María Antonia. “Ahora intentamos entender por qué utilizan esta zona, cuánto tiempo permanecen en la bahía, en qué otras partes de la isla es posible encontrarlos y si mantienen conexión con otras poblaciones del Pacífico Tropical Oriental”.
El equipo emplea telemetría acústica, sistemas de vídeo submarino, análisis genéticos y estudios sobre la dieta con el fin de responder a estas preguntas. Los tiburones jóvenes portan transmisores acústicos para que los científicos puedan controlar sus movimientos dentro de la Reserva Marina de Galápagos. Sus muestras de ADN también se comparan con las de poblaciones de todo el Pacífico Tropical Oriental para elaborar un mapa de sus conexiones. “Comparamos el ADN de tiburones de toda la región para determinar si las Galápagos actúan como un puente entre las poblaciones del norte y del sur”, explicó María Antonia. “También analizamos muestras fecales para comprender de qué se alimentan los tiburones martillo lisos juveniles y mantenemos los esfuerzos destinados al estudio de tiburones subadultos y adultos, cuya captura ha resultado mucho más difícil”.
Al igual que otros tiburones martillo, el tiburón martillo liso enfrenta amenazas debido a la sobrepesca. Aunque cuenta con protección dentro de las reservas marinas, muchos ejemplares se desplazan fuera de las áreas protegidas hacia aguas internacionales, donde resultan más vulnerables a las flotas pesqueras. Comprender sus rutas migratorias podría fortalecer los esfuerzos de conservación mediante la identificación de sus hábitats críticos y corredores migratorios.
Para María Antonia, este proyecto tiene un significado especial. Combina su pasión por la conservación marina con el vínculo que mantiene con su país de origen.
“Crecer en Ecuador me inspiró a convertirme en bióloga”, afirmó. “Poder contribuir a la conservación de una de las especies de tiburones menos estudiadas resulta increíblemente gratificante. Cada nuevo descubrimiento nos acerca un paso más al objetivo de garantizar que estos animales sigan formando parte del ecosistema de Galápagos para las generaciones venideras”.






