Donald Trump volvió el viernes de China con una decisión pendiente sobre Irán: mantener abierta la negociación o autorizar una nueva fase de ataques militares. Sus asesores ya tienen preparados planes para reactivar la campaña si el presidente concluye que las conversaciones no avanzan, aunque, según ellos, todavía no ha resuelto qué camino tomará.
La Casa Blanca analiza el escenario mientras funcionarios de varios países intentan cerrar una fórmula de compromiso que permita a Teherán reabrir el estrecho de Ormuz y dé margen a una salida diplomática. La prioridad inmediata es restablecer el tránsito marítimo por una ruta central para el transporte internacional de petróleo y gas.