Qatar, Arabia Saudita y Emiratos impulsaron una pausa militar mientras avanzan gestiones sobre el programa nuclear iraní y posibles concesiones.
La mediación del Golfo frena una ofensiva militar contra Irán
Después de recibir mensajes de Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, Donald Trump suspendió un ataque militar de gran escala contra Irán que, según dijo, estaba previsto para el martes. Los líderes del Golfo le aseguraron que las conversaciones con Teherán habían entrado en una fase seria y podían desembocar en un acuerdo aceptable para Estados Unidos, Oriente Medio y otros países.
En Truth Social, Trump citó al emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani, al príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman Al Saud, y al presidente emiratí, Mohamed bin Zayed Al Nahyan. Según su mensaje, los tres dirigentes le pidieron suspender el ataque previsto contra la República Islámica de Irán porque veían posibilidades reales de alcanzar una fórmula diplomática.
El mandatario afirmó que esa eventual fórmula incluiría una condición central sobre el programa nuclear iraní: ningún arma nuclear para Irán. La declaración pareció aludir a un compromiso de Teherán para no enriquecer uranio, aunque no quedó claro si la restricción tendría carácter permanente o si respondería a una suspensión temporal aceptada por Washington.
La semana pasada, Trump había indicado que podía aceptar una suspensión iraní del enriquecimiento durante 20 años. Esa posición marcaba un cambio frente a sus afirmaciones previas, en las que sostuvo que Irán nunca debía tener permiso para enriquecer uranio. La nueva pausa militar no eliminó, sin embargo, la amenaza de una ofensiva posterior.

Claves de la suspensión anunciada por Trump
- El ataque militar contra Irán estaba previsto para el martes, según el mensaje publicado por Trump.
- Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos pidieron frenar la ofensiva.
- Trump dijo que el acuerdo tendría como condición que Irán no posea armas nucleares.
- El presidente ordenó a sus generales estar listos para un asalto total si no hay acuerdo.
Washington mantiene la amenaza militar mientras negocia con Teherán
Aunque detuvo la operación, Trump dijo que ordenó a sus principales generales mantenerse preparados para un asalto total y a gran escala contra Irán con aviso inmediato. Esa advertencia quedó vinculada a la falta de un acuerdo aceptable, de modo que la vía diplomática convive con la posibilidad de una reanudación rápida de las acciones militares.
Más tarde, ante periodistas, Trump explicó que los dirigentes de Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Qatar le transmitieron que creían estar muy cerca de un acuerdo. Por ese motivo, le pidieron frenar durante dos o tres días el ataque previsto contra Irán. También aseguró que informó a Israel antes de publicar su anuncio en Truth Social.
Desde el inicio de la guerra con Irán, el 28 de febrero, Trump ha amenazado varias veces con ofensivas amplias contra Teherán y luego las ha cancelado tras afirmar que existían avances diplomáticos. Irán, sin embargo, no ha mostrado señales de aceptar una paralización permanente de su programa nuclear ni límites a sus misiles o a su apoyo a representantes armados.

Israel ha presionado a Washington para incluir esas demandas en cualquier negociación. Antes del anuncio de Trump, la posibilidad de una nueva confrontación militar parecía crecer, ya que Axios citó a un funcionario estadounidense que calificó de insuficiente la última contrapropuesta iraní para poner fin de manera permanente a la guerra.
Las contrapropuestas iraníes chocan con exigencias de Washington
El funcionario citado por Axios sostuvo que las conversaciones no mostraban avances relevantes. Según esa fuente, si Irán no presentaba una respuesta mejor, tendría que haber una “conversación mediante bombas”. La frase reflejó el tono de presión que acompañó las gestiones diplomáticas, pese a que Washington recibió una contrapropuesta iraní antes de la pausa anunciada.
Medios iraníes habían descrito las exigencias de Washington como excesivas. Más tarde, la agencia semioficial Tasnim informó que Trump se comprometió a congelar las sanciones al petróleo iraní durante las conversaciones nucleares en curso. Si se confirma, esa medida supondría una nueva concesión estadounidense mediante exenciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Tesoro.
En la misma línea, una fuente iraní de alto rango dijo a Reuters que Washington mostró flexibilidad ante la posibilidad de permitir que Irán conserve actividades nucleares pacíficas limitadas bajo supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica. Esa señal contrastó con las demandas israelíes para imponer restricciones más amplias al programa nuclear y militar de Teherán.
Mientras el pulso diplomático seguía abierto, Israel y Estados Unidos preparaban, según distintos informes, la posibilidad de retomar los ataques contra Irán. Un día antes, Trump había advertido que el reloj corría para que Teherán aceptara un acuerdo, o no quedaría nada de ellos, en una frase que elevó la presión pública.
Israel evalúa la seguridad regional ante una posible reanudación
Dos funcionarios de Oriente Medio dijeron al New York Times que Estados Unidos e Israel estaban inmersos en intensos preparativos, los mayores desde la entrada en vigor del alto el fuego, ante una posible reanudación de los ataques esa misma semana. En Israel, Benjamin Netanyahu tenía previsto reunir a un grupo reducido de ministros y asesores de seguridad.
La oficina de uno de los ministros indicó que esa reunión se celebraría el lunes por la noche, después de un encuentro similar el domingo. Para el funcionario estadounidense citado por Axios, resultaba positivo que Irán hubiera presentado una contrapropuesta, aunque advirtió que la guerra podía reanudarse si las conversaciones seguían bloqueadas.
El mismo funcionario sostuvo que era hora de que los iraníes ofrecieran “un poco de caramelo” y reclamó una conversación real, sólida y detallada sobre el programa nuclear. Si eso no ocurría, añadió, habría una conversación mediante bombas. En propuestas anteriores rechazadas por Trump, Irán se negó a entregar sus reservas de uranio enriquecido al 60%.

Teherán defendió además su “derecho” al enriquecimiento. El gobierno iraní niega buscar armas nucleares, aunque ha enriquecido uranio a niveles sin aplicación civil. El lunes, el portavoz del Ministerio de Exteriores, Esmaeil Baghaei, dijo que las preocupaciones iraníes fueron transmitidas a la parte estadounidense mediante el mediador paquistaní, sin ofrecer detalles.
Irán reclama activos, sanciones y reparaciones por la guerra
Baghaei defendió las demandas de su país, entre ellas la liberación de activos iraníes congelados en el extranjero y el levantamiento de sanciones de larga data. Según dijo, esos puntos han sido firmemente defendidos por el equipo negociador iraní en cada ronda. También respaldó la exigencia de que Estados Unidos pague reparaciones de guerra.
El portavoz describió la guerra como ilegal e infundada y afirmó que Irán está plenamente preparado para cualquier eventualidad ante otra confrontación militar. El domingo, la agencia Fars informó que Washington había planteado una lista de cinco puntos, incluida la exigencia de que Irán conserve solo un sitio nuclear en funcionamiento.
Según Fars, Estados Unidos pidió también que Teherán transfiera sus reservas de uranio altamente enriquecido a territorio estadounidense. El mismo reporte indicó que Washington se negó a liberar siquiera el 25% de los activos iraníes congelados y a pagar reparaciones por daños de guerra, una negativa que reforzó las críticas iraníes a la propuesta.
El reporte añadió que Estados Unidos dejó claro que solo cesaría las hostilidades si Teherán participa en negociaciones formales de paz. La agencia Mehr resumió la posición iraní al afirmar que Washington, sin ofrecer concesiones tangibles, quiere obtener concesiones que no logró durante la guerra, lo que llevaría las negociaciones a un punto muerto.
El estrecho de Ormuz gana peso en la negociación regional
La semana pasada, Irán presentó una propuesta que pedía el fin de la guerra en todos los frentes, incluida la campaña de Israel en el Líbano. También reclamó la suspensión del bloqueo naval estadounidense sobre puertos iraníes, vigente desde el 13 de abril, el levantamiento de todas las sanciones estadounidenses y la liberación de sus activos congelados.
Fars indicó que esa propuesta subrayaba que Teherán mantendría la gestión del estrecho de Ormuz, una ruta energética estratégica que Irán conserva en gran medida cerrada desde el inicio de la guerra con Estados Unidos e Israel el 28 de febrero. Un alto el fuego frágil rige desde el 8 de abril, en medio de amenazas cruzadas.
El control del estrecho volvió al centro de la guerra el lunes, cuando la máxima autoridad de seguridad de Irán anunció la creación de un nuevo organismo para administrar la vía marítima. Teherán busca cobrar a los barcos que transitan por esa zona, una medida que amplía el uso del estrecho como herramienta de presión económica y estratégica.
En X, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional compartió una publicación de la Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico. Según ese mensaje, el organismo ofrecerá actualizaciones en tiempo real sobre las operaciones del estrecho de Ormuz y los últimos acontecimientos. La cuenta de la marina de los Guardianes de la Revolución difundió el mismo aviso.
El cierre parcial de Ormuz presiona los mercados energéticos

No quedó claro de inmediato cuál será el alcance del nuevo organismo. A comienzos de mes, Press TV lo describió como un sistema para ejercer soberanía sobre el estrecho de Ormuz y señaló que los buques que atravesaban la zona recibían regulaciones de las autoridades iraníes por correo electrónico, en un marco de control reforzado.
El dominio iraní sobre esa vía marítima ha golpeado los mercados globales y ha dado a Teherán una ventaja relevante, mientras Estados Unidos mantiene su propio bloqueo naval contra los puertos iraníes. En tiempos de paz, por el estrecho pasa cerca de una quinta parte de los envíos mundiales de petróleo y gas natural licuado.
Además, por esa ruta circulan productos básicos como fertilizantes. Mientras el estrecho sigue en gran parte cerrado, Fatih Birol, jefe de la Agencia Internacional de Energía, dijo el lunes que los inventarios comerciales de petróleo se agotan con rapidez y que solo quedan unas pocas semanas de suministro disponible para el mercado.
En la reunión del G7 en París, Birol añadió que la liberación de reservas estratégicas de petróleo incorporó 2,5 millones de barriles diarios al mercado, aunque advirtió que esas reservas no son ilimitadas. Desde el comienzo de la guerra, Irán ha repetido que el tráfico marítimo por el estrecho no volvería a su estado previo.
Teherán advierte a vecinos por sus contactos con Israel
El mes pasado, Irán aseguró haber recibido los primeros ingresos por peajes en el estrecho. El sábado, Ebrahim Azizi, jefe de la comisión de seguridad nacional del Parlamento iraní, dijo que su país preparó un mecanismo profesional para gestionar el tráfico por la vía marítima y que será presentado pronto, sin detallar su funcionamiento.
En paralelo, Irán lanzó advertencias a algunos países de la región por su cooperación con Israel, después de afirmaciones israelíes según las cuales Netanyahu y otros funcionarios visitaron Emiratos Árabes Unidos durante la guerra. EAU negó que esa visita hubiera ocurrido, pero Baghaei dijo que los intercambios entre Israel y algunos países regionales no pasan inadvertidos.

El portavoz iraní afirmó que los países de la región, incluidos los EAU, deberían aprender de lo ocurrido en los últimos dos o tres meses. Según sostuvo, esos contactos han envalentonado a los sionistas para cometer crímenes. También dijo que la presencia militar de Estados Unidos e Israel no trae seguridad, sino inseguridad para todos.
Baghaei agregó que la prosperidad de los países de Oriente Medio se ve perjudicada por la cooperación con Estados Unidos e Israel, y los llamó a tomar el control de su propia tierra. Insistió, sin embargo, en que Irán no tiene enemistad con ninguno de los países de la región, incluidos los Emiratos Árabes Unidos.
EAU queda bajo presión tras ataques y amenazas iraníes
Emiratos Árabes Unidos ha sido el país más atacado por Irán desde el estallido de la guerra el 28 de febrero. El domingo, un ataque con dron tuvo como objetivo la única central nuclear emiratí y provocó un incendio. Ese hecho se sumó a las tensiones por los contactos atribuidos a Abu Dabi con funcionarios israelíes.

La advertencia iraní contra la cooperación regional con Israel quedó así conectada con el escenario militar más amplio. Teherán afirma que seguirá como vecino permanente de los países del Golfo, pero al mismo tiempo denuncia que algunos de ellos han puesto sus recursos a disposición de los agresores, en referencia a Estados Unidos e Israel.
El aplazamiento ordenado por Trump dejó abierta una ventana diplomática breve, marcada por la mediación de tres aliados del Golfo y por exigencias que las partes describen de forma opuesta. Washington insiste en restricciones nucleares profundas, mientras Teherán reclama activos, sanciones, reparaciones y reconocimiento de sus derechos dentro del marco de la negociación.
La pausa militar no cerró el riesgo de una nueva escalada. Trump mantuvo a sus generales en alerta, Israel revisó opciones de seguridad e Irán reforzó su postura sobre Ormuz, el programa nuclear y sus demandas económicas. En ese equilibrio, la diplomacia regional sostiene una tregua frágil frente a una posible reanudación de los ataques.