El nuevo Su-57D biplaza incorpora una segunda cabina para ampliar las funciones tácticas del caza ruso de quinta generación en zonas cercanas a la línea de contacto. Según los parámetros operativos descritos por Sergey Bogdan, piloto jefe de pruebas de la Oficina de Diseño Sukhoi, esta configuración permite que un segundo tripulante participe en la gestión de misiones de combate desde el propio espacio aéreo de operaciones.
El avión realizó su primer ascenso de evaluación el 19 de mayo, un día después de su presentación pública inicial. De acuerdo con el texto fuente, esta variante se convirtió en el primer vehículo táctico de quinta generación con doble asiento en iniciar ensayos dinámicos fuera de China. La empresa fabricante no presenta esta versión solo como una plataforma de instrucción o adaptación para clientes extranjeros, sino como una aeronave con aplicaciones operativas adicionales.
El Su-57D añade una segunda cabina para que un oficial pueda apoyar al piloto en la gestión táctica, el procesamiento de datos y la toma de decisiones durante misiones de alta intensidad.
Segunda cabina para decisiones tácticas durante el vuelo
Según Bogdan, la presencia de un oficial en el segundo puesto resulta relevante durante maniobras ofensivas de alta intensidad. El tripulante posterior puede procesar información sensorial, asistir al piloto principal y reducir los tiempos de respuesta cuando las comunicaciones externas se ven afectadas por interferencias o cambios de canal.

El argumento operativo se centra en una limitación concreta: las órdenes transmitidas desde centros de control situados a gran distancia pueden sufrir interrupciones en el espectro electromagnético. En ese escenario, la presencia física de un oficial a bordo permite evaluar el entorno de combate sin depender por completo de retransmisiones externas.
Bogdan dirige pruebas en Sukhoi desde el año 2000 y ha participado en vuelos de evaluación de prototipos y unidades de producción. Esa experiencia sustenta sus descripciones sobre el empleo previsto del nuevo modelo. Aunque el desarrollo de un Su-57 biplaza había sido planteado durante años para atender requerimientos de exportación, la explicación reciente atribuye a esta configuración una utilidad directa para las Fuerzas Aeroespaciales Rusas.
Control de drones y reparto de tareas en combate
La cabina doble también responde a una tendencia más amplia en la aviación militar: el aumento de la carga de gestión electrónica dentro del avión. En plataformas anteriores, el segundo tripulante solía operar como oficial de sistemas de armas. En diseños actuales, esa función puede extenderse al control de vehículos aéreos no tripulados colaborativos y a la administración de enlaces de datos durante operaciones complejas.

El texto compara esta lógica con el MiG-31, que durante décadas operó como interceptor de largo alcance con dos tripulantes. En ese avión, la distribución de tareas estaba asociada al alcance de sus misiones, la complejidad de sus sistemas electrónicos y la necesidad de reducir la carga fisiológica y cognitiva de la tripulación durante patrullas prolongadas.
La misma tendencia aparece en programas occidentales. El futuro F-47 estadounidense se proyecta como una plataforma tripulada de sexta generación vinculada al control de drones colaborativos, mientras que el F-35 ya ha desplazado buena parte de la carga del piloto hacia la gestión de datos, sensores, enlaces y software.
India y el interés por cazas biplaza derivados del Su-57
La variante biplaza también tiene relevancia para potenciales compradores. Según el texto, India mantiene una preferencia sostenida por plataformas de doble asiento, en parte por su experiencia operativa con cazas como el Su-30MKI. En ese modelo, el reparto de funciones entre piloto y segundo tripulante se integró con maniobrabilidad avanzada y empleo de toberas de empuje vectorial.

En el caso del Su-57D, la segunda cabina permitiría que un oficial especializado gestione sistemas de misiles aire-aire durante maniobras evasivas o intercepciones de alta complejidad. El diseño plantea así una solución para reducir la saturación de un único operador cuando se combinan alto rendimiento aerodinámico, control de sensores, navegación táctica y administración de armamento.
El programa Su-57D refleja una adaptación de la aviación de combate a entornos donde la información, los enlaces de comunicación y la coordinación con sistemas no tripulados pesan tanto como las prestaciones cinéticas del avión. Según la información disponible, la doble cabina no se limita a tareas de entrenamiento, sino que busca integrar al segundo tripulante en la toma de decisiones tácticas durante el combate.