El Su-75 Checkmate, presentado por la Corporación Aeronáutica Unida y Sukhoi en julio de 2021 ante Vladímir Putin en Zhukovsky, fue concebido como un caza táctico ligero monomotor de quinta generación, con baja observabilidad y menor coste operacional frente al Su-57. El plan inicial fijó su primer vuelo en 2023, la producción inicial en 2026 y una meta industrial de 300 unidades en quince años.
El programa surgió para cubrir un segmento en el que la industria aeroespacial rusa no tenía una aeronave ligera de quinta generación. Rusia contaba con una línea de cazas pesados asociada a Sukhoi y una tradición de cazas ligeros vinculada a Mikoyan, pero no disponía de un modelo furtivo ligero destinado a clientes con limitaciones presupuestarias e infraestructurales.
El Su-75 Checkmate sigue en fase preparatoria y, hasta el 27 de mayo de 2026, no registra entregas a fuerzas extranjeras ni operaciones en escuadrones militares. La información disponible lo sitúa en transición hacia el primer vuelo de prueba.
Durante su presentación, la dirección industrial rusa estimó un precio de entre 25 y 30 millones de dólares para clientes potenciales de Oriente Medio, Asia-Pacífico y América Latina. La propuesta se basó en una célula de baja observabilidad, un gasto operativo reducido y una tasa de producción planificada para atender la exportación.
Diseño del Su-75 y especificaciones anunciadas

La Corporación Aeronáutica Unida clasificó comercialmente el proyecto como Aeronave Táctica Ligera bajo responsabilidad de la oficina de diseño Sukhoi. La arquitectura anunciada incluyó sistemas de apoyo de inteligencia artificial para el piloto, características de baja observabilidad y el uso de tecnologías de supercomputación durante el desarrollo técnico.
Las especificaciones difundidas señalan una carga máxima de combate de 7.400 kilogramos, un alcance de 2.900 kilómetros sin tanques externos de combustible y una velocidad máxima de Mach 1,8. Bajo configuración de firma radárica reducida, el avión podría portar hasta cinco misiles aire-aire, mientras que sus compartimentos internos tendrían espacio para contenedores de cañón destinados a misiones contra objetivos de superficie.
El diseño geométrico del Su-75 incorporó una toma de aire ventral angular sin desviador de capa límite, una cola en forma de uve y compartimentos internos cerrados para el armamento. Según el planteamiento industrial, esta configuración busca reducir la sección transversal de radar y disminuir los costes de manufactura.
La toma de aire reduce la cantidad de piezas mecánicas móviles y el peso estructural frente a soluciones tradicionales. La cola en uve agrupa funciones aerodinámicas de control de vuelo, aunque exige algoritmos y sistemas digitales de mayor complejidad. En conjunto, la geometría frontal del aparato fue presentada como una vía para reducir la firma radárica y facilitar un ensamblaje más económico.
Relación técnica con el Su-57 y sistemas previstos
El programa se apoya en la reutilización de una base de ingeniería desarrollada para el Su-57. Según la información disponible, el Su-75 fue proyectado como un derivado con compatibilidad de armamento, integración en redes de datos tácticos y capacidad para operar de manera coordinada con aeronaves tripuladas y plataformas autónomas.

El equipamiento anunciado incluye un radar de barrido electrónico activo con capacidad para interceptar seis objetivos aéreos y rastrear treinta de forma simultánea. También se mencionó el sistema automatizado de soporte logístico Matreshka, concebido para diagnosticar la aeronave durante su ciclo de vida y reducir tiempos de mantenimiento.
Esta infraestructura técnica responde a la necesidad de ofrecer un sistema de armas operable para fuerzas aéreas con restricciones financieras y de personal técnico. La propuesta comercial situó al Su-75 como una alternativa de menor coste frente a modelos occidentales más caros y como complemento potencial de flotas equipadas con el caza pesado Su-57.
Rostec revisa el proyecto y amplía las variantes
Después de la fase de presentación preliminar, Rostec informó en febrero de 2024 sobre la incorporación de nuevos requerimientos técnicos planteados por clientes potenciales. La revisión incluyó sistemas de a bordo y medidas de optimización de costes de producción.
La directiva industrial atribuyó la velocidad de esas modificaciones a la arquitectura modular de la aeronave y al uso de herramientas de modelado digital. El proyecto derivó en tres variantes: una versión monoplaza estándar, un modelo biplaza para entrenamiento y combate táctico, y una configuración autónoma no tripulada.
Con esa ampliación, el Su-75 dejó de presentarse solo como una plataforma única y pasó a plantearse como una familia de aeronaves con un núcleo tecnológico común. El objetivo declarado abarca instrucción avanzada, ventas al extranjero y operaciones militares coordinadas.
Guerra en Ucrania, restricciones y retrasos industriales

Los factores productivos derivados de la guerra en Ucrania desde 2022 afectaron la viabilidad del Su-75 como producto primario de exportación. Rostec reorientó capacidad manufacturera hacia el suministro interno de las fuerzas militares rusas, mientras su volumen total de exportaciones de defensa registró una disminución del cincuenta por ciento.
Las restricciones económicas internacionales también interfirieron en la logística de componentes civiles y militares. Aunque la corporación informó sobre el sostenimiento de la manufactura nacional y la ampliación de instalaciones fabriles, el sector aeroespacial ruso asignó recursos financieros a requerimientos bélicos inmediatos.
Ese contexto coincidió con el inicio de la producción en serie del Su-57, matriz tecnológica del Su-75, tras demoras prolongadas y un accidente estructural registrado en 2019. La combinación de prioridades internas, sanciones y limitaciones logísticas redujo el margen industrial para convertir al Checkmate en un producto exportable dentro del calendario original.
Dubái 2025 y estado del Su-75 hasta mayo de 2026
La exposición aeronáutica de Dubái en noviembre de 2025 funcionó como una zona de exhibición comercial para la industria rusa. Rosoboronexport desplegó un área de mil metros cuadrados con más de 850 sistemas de armamento, mientras el Su-57E realizó demostraciones de vuelo por primera vez en Oriente Medio.
El Su-75 no participó en el evento como aeronave operativa. La comunicación corporativa se centró en el estado de ensamblaje físico del prototipo y en las especificaciones de variantes adicionales, incluida la versión no tripulada. La exhibición de la maqueta reiteró la intención de comercialización exterior, pero también reflejó la modificación del calendario industrial inicial.
El objetivo de entregas en 2026 fue sustituido por fases preparatorias de ingeniería, como evaluaciones en bancos de pruebas, acoplamiento de sistemas informáticos y programación del primer despegue de prueba. A finales de 2025, la directiva de Rostec señaló la proximidad de los ensayos de validación en el aire, mientras el piloto de pruebas Serguéi Bogdán indicó la finalización del ensamblaje en talleres para ejecutar el primer despegue a principios de 2026.
Hasta el 27 de mayo de 2026, los datos técnicos documentados no indican operaciones en escuadrones militares ni entregas de unidades terminadas a fuerzas extranjeras. El estado del Su-75 se define por la transición desde el diseño preliminar hacia la fabricación de una unidad física de evaluación, con cambios estructurales, nuevas variantes y una reprogramación del calendario logístico anunciado en 2021.