Esta semana, el Tribunal Supremo ordenó al Gran Rabinato pagar a los demandantes las costas judiciales, que ascienden a un total de 15.000 séqueles.
La decisión se emitió tras una petición relacionada con la gestión de los exámenes rabínicos para mujeres, celebrados el mes pasado.
En su decisión, los jueces señalaron que el pago se ordenó “a la luz de las declaraciones de los peticionarios, ante la ausencia de oposición por parte de los demandados respecto de la obligación misma de pagar las costas, y en consideración de los argumentos detallados en la solicitud y la respuesta”.
En los exámenes más recientes, tres mujeres se presentaron para rendir la prueba, pero no recibieron los cuadernillos de examen, incluso después de varias horas. Las demandantes recurrieron entonces nuevamente al tribunal para exigir el cumplimiento de la decisión. A finales del año pasado, la Corte Suprema ordenó permitir que las mujeres rindieran los exámenes de ordenación rabínica.
En respuesta, el Gran Rabinato indicó que acataría el fallo y permitiría a las mujeres presentarse a los exámenes. Al mismo tiempo, el Gran Rabinato recalcó que el propósito de los exámenes consiste únicamente en evaluar el conocimiento de la Torá y que aprobarlos no concede automáticamente la certificación rabínica.
“Para poder optar a un puesto rabínico, se exigen requisitos adicionales, como varios años de estudio, entrevistas personales y un estilo de vida acorde con la función de rabino”, señala el comunicado del Gran Rabinato.