El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, planea recurrir a senadores proisraelíes y a comentaristas de medios para influir en los términos del acuerdo definitivo entre Estados Unidos e Irán. La iniciativa se conoce tras la firma del memorando de entendimiento que abrió un plazo de 60 días para negociar un pacto final.
Netanyahu cree que Washington y Teherán alcanzarán un acuerdo definitivo, pero también considera que Irán no cumplirá las obligaciones que asuma. Su plan incluye trasladar esa posición al presidente estadounidense, Donald Trump, a través de figuras mediáticas como Mark Levin, de Fox News, y de políticos proisraelíes.
Netanyahu busca condicionar el acuerdo final con Irán mediante presión política y mediática en Estados Unidos, mientras Israel advierte que Teherán podría incumplir sus compromisos nucleares y regionales.
El informe se difundió después de la firma del memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán. El texto declara el fin inmediato y permanente de las operaciones militares en todos los frentes, incluido Líbano, y establece que el pacto definitivo deberá confirmar esa disposición.
El documento también prevé que Washington comience a retirar el bloqueo naval contra Irán y lo levante por completo en 30 días. Irán, por su parte, debe organizar el paso seguro de buques comerciales por el estrecho de Ormuz sin cobro durante 60 días, además de iniciar medidas para retirar obstáculos técnicos y militares y limpiar minas.
La posición israelí se concentra en las garantías de seguridad y en la capacidad de verificación del futuro acuerdo. Para Netanyahu, el problema central no es solo el texto del pacto, sino la posibilidad de que Irán conserve margen para incumplirlo, preservar capacidades militares o mantener influencia regional a través de sus aliados.
El acuerdo abre una negociación nuclear de 60 días

En materia nuclear, Irán reafirma en el documento que no procurará ni desarrollará armas nucleares. Estados Unidos e Irán acordaron negociar un mecanismo para resolver el destino del material enriquecido acumulado, con una metodología mínima de dilución en territorio iraní bajo supervisión del OIEA.
Ese punto resulta decisivo para Israel, que exige restricciones verificables sobre el programa nuclear iraní. La acumulación de material enriquecido, el alcance de la supervisión internacional y el futuro de la infraestructura nuclear serán elementos centrales en la negociación del acuerdo definitivo.
El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, dijo este jueves en Bruselas que Estados Unidos renovará la acción militar y restablecerá el bloqueo si Irán incumple sus compromisos. “Si Irán no cumple, entonces somos más que capaces de reimponer un bloqueo férreo”, afirmó.
La advertencia de Hegseth busca reforzar la idea de que el memorando no elimina la presión militar estadounidense. Sin embargo, para Israel, el margen de acción dependerá de los detalles del pacto final y de si Washington acepta exigencias sobre misiles, material enriquecido, inspecciones e infraestructura nuclear.
Israel mantiene presión sobre Líbano y el frente norte

Netanyahu, en paralelo, afirmó que las tropas israelíes no se retirarán del sur del Líbano mientras lo requieran las necesidades de seguridad de Israel. “Restauraremos la seguridad en el norte”, dijo, y añadió que eso exige mantener la franja de seguridad en el sur libanés.
La inclusión de Líbano en el memorando aumenta la sensibilidad del acuerdo para Israel. El frente con Hezbolá, la presencia militar israelí en el sur libanés y las garantías sobre el cese de operaciones forman parte del contexto regional que condiciona la lectura israelí del pacto con Irán.
Trump dijo este jueves a la cadena pública israelí KAN que “probablemente” respaldaría a Netanyahu en las próximas elecciones israelíes, aunque primero quiere ver quiénes serán los demás candidatos. “Tengo una buena relación con Bibi, pero necesita ser más racional”, declaró.
Con el plazo de 60 días en marcha, Netanyahu intenta influir en el margen de negociación de Washington antes de que el acuerdo definitivo quede cerrado. Su estrategia combina presión política, respaldo de senadores proisraelíes y mensajes mediáticos dirigidos al entorno de Trump para endurecer las condiciones frente a Irán.