El presidente estadounidense dijo que el pacto preliminar no es definitivo, defendió la reapertura de Ormuz y negó un fondo de reconstrucción.
Trump vincula el pacto preliminar con la presión militar sobre Irán
Al hablar el miércoles junto al presidente egipcio Abdel-Fattah el-Sissi en la cumbre del G7 en Francia, Donald Trump afirmó que el memorándum firmado digitalmente esta semana con Irán “no es definitivo”. La firma física del pacto está prevista para el viernes en Suiza, pero el presidente estadounidense insistió en que se trata solo de un memorándum de entendimiento y dejó claro que la amenaza militar de Washington sigue activa mientras no exista un acuerdo final ni cierre de las negociaciones.
Al referirse al comportamiento de Teherán, Trump advirtió que Washington retomaría de inmediato los ataques militares contra Irán si el pacto no le gusta o si las autoridades iraníes no se portan bien. En su declaración, dijo que volvería a lanzar bombas “justo en medio de la cabeza” de Irán y justificó la amenaza al afirmar que el país lleva 47 años con mala conducta, frase que reforzó su postura de presión y mantuvo vigente la amenaza militar de Washington.
Al valorar el alcance del pacto, Trump lo definió como “un gran acuerdo por muchas razones”, aunque afirmó que la parte principal, “el 99,9 % del mismo”, consiste en impedir que Irán tenga un arma nuclear. También lo describió como “un acuerdo muy sólido” y añadió que nadie sabe en qué consiste, pero que la mayoría de la gente parece estar muy contenta, sin precisar a qué personas se refería ni explicar los motivos de esa supuesta satisfacción en esa misma comparecencia.

Al abordar el estrecho de Ormuz, Trump afirmó que la ruta se va a abrir, que ya está parcialmente abierta y que recuperará su funcionamiento completo en los próximos días. Pese al bloqueo de puertos iraníes por parte de Washington y a las amenazas previas de uso de la fuerza, sostuvo que la negociación era inevitable porque la alternativa sería una depresión mundial, con barcos de mil millones de dólares, cohetes sobre la ruta y minas por todas partes en el área.
Claves del pacto preliminar con Irán y del estrecho de Ormuz
- Trump afirmó que el memorándum no es definitivo y que la firma física está prevista para el viernes en Suiza.
- El presidente dijo que Washington retomaría los ataques militares contra Irán si Teherán no se porta bien.
- Las copias filtradas sugieren que Irán adoptará medidas inmediatas para reabrir el estrecho de Ormuz.
- Estados Unidos concederá exenciones inmediatas para las ventas de petróleo iraní, según los términos descritos.
El fondo de reconstrucción y las filtraciones tensan el acuerdo iraní
Al responder sobre las informaciones recientes acerca de un acuerdo definitivo con Irán, Trump negó que el texto incluya un fondo de 300.000 millones de dólares para inversión y reconstrucción en el país. Un periodista le pidió confirmar esas versiones y mencionó que el fondo estaría financiado por aliados del Golfo. También se citó que el Financial Times informó que el mecanismo sería creado para empresas interesadas en invertir en Irán, no para gobiernos, de acuerdo con esas versiones que circulaban entonces.
Al negar esa iniciativa, Trump afirmó que esas versiones son falsas y sostuvo que las personas pueden invertir si lo desean, porque no pretende decir que nadie pueda invertir jamás. Aclaró que Estados Unidos no aportará dinero, ni siquiera diez céntimos, y que las decisiones privadas dependerán de cada actor. Al ser consultado sobre si pedía a los países del Golfo financiar esa vía, respondió que no lo hacía y vinculó cualquier apoyo futuro al comportamiento de Irán, sin reconocer ningún fondo.

Al ampliar su explicación, Trump afirmó que si los países del Golfo deciden respaldar esa iniciativa estaría bien, aunque estimó que no lo harán durante un tiempo hasta observar la conducta de Irán. Calificó el asunto como una cuestión de comportamiento y anunció que ofrecería más detalles sobre el acuerdo con Irán en una rueda de prensa prevista para las 16:00, hora local francesa, y las 17:00 en Israel, después de esa comparecencia inicial, antes de cualquier respaldo concreto del Golfo.
Al circular las primeras copias filtradas del memorándum, el texto aún no había sido publicado por Estados Unidos ni por Irán. Esas versiones sugieren que Irán adoptará medidas inmediatas para reabrir el estrecho de Ormuz y que se le permitirá vender su petróleo sin restricciones. La filtración no ha sido verificada, pero fuentes oficiales afirmaron que coincide en líneas generales con el documento que ambas partes acordaron a principios de semana, pese a la falta de confirmación pública por los dos gobiernos implicados.
Las concesiones sobre petróleo, Líbano y sanciones abren críticas
Al aceptar que Irán venda libremente su petróleo de forma inmediata y al ofrecer el levantamiento final de todas las sanciones, Estados Unidos otorgaría concesiones significativas que superan los términos del acuerdo nuclear de 2015 entre Irán y las potencias mundiales. Trump retiró unilateralmente a Estados Unidos de aquel pacto durante su primer mandato y lo calificó como “el peor acuerdo de la historia”, un antecedente que puede alimentar críticas intensas en Washington ante esta nueva negociación en torno a las nuevas condiciones.
Al situar el pacto en el contexto regional, el acuerdo también puede tener consecuencias políticas negativas para el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien inició la guerra junto con Trump el 28 de febrero. El texto exige el cese inmediato de todos los combates en el Líbano entre Israel y la milicia Hezbolá, respaldada por Irán, una parte especialmente delicada por los ataques con misiles contra el norte de Israel desde el inicio de la guerra contra Irán, según la descripción del texto filtrado.
Al defender su posición frente a Hezbolá, Israel ha sostenido que seguirá con medidas de defensa contra el grupo terrorista, incluso mediante la ocupación de amplias zonas del sur del Líbano. Irán ha afirmado que, de acuerdo con el pacto, Israel debe retirarse, aunque las versiones filtradas no mencionan dicha retirada. Esa diferencia deja una zona de tensión dentro del acuerdo, pese al mandato de cese inmediato de los combates en el Líbano entre Israel y la milicia, según lo descrito por las fuentes.
Al iniciar la etapa posterior al pacto preliminar, ambas partes deben abrir 60 días de conversaciones sobre un acuerdo definitivo que, según insiste la Administración Trump, impedirá que Irán desarrolle un arma nuclear. Las ofertas estadounidenses parecen orientadas a inducir a Teherán a aceptar ese acuerdo. Entretanto, Irán parece obtener beneficios inmediatos a cambio de pocas concesiones, ya que gran parte del texto restablecería la situación previa a la guerra y aliviaría su posición desde el inicio en el balance inicial del pacto.
Ormuz concentra el impacto económico y las condiciones del pacto iraní

Al restablecer la situación previa a la guerra, el acuerdo incluye el fin de las hostilidades y la reapertura del estrecho de Ormuz, un paso crucial para el petróleo y el gas natural mundiales. El cierre de esa ruta provocó una crisis energética histórica. Otras concesiones a Irán, algunas extraordinarias, como los fondos para la reconstrucción, el levantamiento total de las sanciones y la liberación de activos congelados, dependen del avance de futuras negociaciones sobre el programa nuclear iraní, según el esquema descrito.
Al evaluar las versiones publicadas, una persona informada sobre el memorándum después de su firma y otra que había visto una copia con anterioridad afirmaron que el texto coincidía en gran medida con el difundido por la cadena saudí Al Arabiya, que dio a conocer los detalles del acuerdo el martes. Ambas personas hablaron bajo condición de anonimato debido al carácter delicado de las negociaciones. Otros dos funcionarios de Oriente Medio dijeron lo mismo sobre Al Arabiya y Bloomberg sobre el texto definitivo.

Al no existir una versión oficial, la Casa Blanca y otros responsables estadounidenses no han publicado los términos del acuerdo ni respondieron de inmediato a las preguntas. Irán tampoco ha divulgado un texto oficial. La agencia de noticias semioficial iraní Tasnim, cercana al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, afirmó el miércoles que a la versión de Bloomberg le faltaban partes, pero no ofreció un resumen completo que permitiera contrastar el alcance del pacto, pese a la firma digital previa.
Al prever la reapertura del estrecho de Ormuz, el acuerdo reduce una fuente importante de presión sobre la economía mundial. Antes del comienzo de la guerra, por esa estrecha salida del golfo Pérsico pasaba una quinta parte de todo el petróleo y el gas natural comercializados. Desde entonces, los ataques iraníes contra la navegación y las amenazas a los buques cerraron de hecho el estrecho, con efectos directos sobre el comercio energético mundial y la circulación marítima durante la crisis posterior.
El tráfico marítimo y las exenciones petroleras reducen la presión
Al quedar cerrado el estrecho, los precios de la energía subieron en todo el mundo y muchos productos básicos, incluidos los alimentos, se encarecieron. Irán permitió el paso a algunos buques que pagaron peajes, una práctica sin precedentes en esa ruta, situada en aguas territoriales de Irán y Omán y considerada desde hace tiempo una vía navegable internacional. Más tarde, Estados Unidos prestó apoyo militar para que otros petroleros pudieran salir, aunque el tráfico siguió muy por debajo de los niveles previos a la guerra.
Al fijar condiciones operativas para la ruta, el acuerdo prevé que Estados Unidos levante el bloqueo impuesto a los puertos iraníes y que el estrecho recupere sus niveles de tráfico anteriores a la guerra en un plazo de 30 días. También reconoce que aún pueden quedar minas iraníes en sus aguas y que estas deberían ser destruidas. Aunque el levantamiento definitivo de sanciones dependerá de futuras negociaciones, Estados Unidos concederá de inmediato exenciones para las ventas de petróleo iraní durante ese proceso.
Al conceder exenciones petroleras desde el inicio de las negociaciones de 60 días, Washington reduce su capacidad de presión frente a Irán. En los años previos al acuerdo nuclear de 2015, el petróleo iraní estaba sometido a sanciones internacionales que limitaban sus ventas. Solo al concluirse el acuerdo global de 2015 se levantaron esas sanciones, por lo que la secuencia prevista ahora ofrece alivio económico a Teherán antes de un pacto nuclear definitivo y altera el orden previo frente a la fórmula anterior.
Al ampliar el alcance potencial de las concesiones, el acuerdo provisional también prevé la posibilidad de levantar todas las sanciones impuestas a Irán por Estados Unidos y la ONU, aunque indica que el calendario se concretará más adelante. Esa fórmula va mucho más allá del acuerdo de 2015, que solo levantó algunas sanciones a cambio de que Irán redujera drásticamente su programa de enriquecimiento y sus reservas de uranio, con condiciones más limitadas que las actuales para la etapa posterior.
Las negociaciones nucleares marcan límites políticos para Trump e Israel

Al establecer un plazo prorrogable de 60 días, el acuerdo provisional abre una negociación para limitar el programa nuclear de Irán, un asunto debatido sin éxito en múltiples rondas de conversaciones durante el segundo mandato de Trump. Teherán sostiene que su programa nuclear tiene fines pacíficos. Sin embargo, de acuerdo con la Agencia Internacional de Energía Atómica, dispone de suficiente uranio altamente enriquecido para fabricar múltiples bombas atómicas si decidiera hacerlo, pese a la posición oficial iraní en esta fase del proceso.
Al repetir sus compromisos previos, Irán reitera en el acuerdo provisional que nunca fabricará armas nucleares, una promesa que también hizo en el acuerdo nuclear de 2015. Los diplomáticos iraníes llevan mucho tiempo con citas de las declaraciones del difunto ayatolá Alí Jamenei, quien afirmó que Irán no fabricaría una bomba atómica. Aún no está claro si su hijo, el nuevo líder supremo de Irán, el ayatolá Mojtaba Jamenei, mantendrá esa posición como nuevo jefe del país, según esa línea diplomática.
Al explicar la guerra, Trump ha mencionado objetivos variables. En algunas ocasiones prometió poner fin a los programas nuclear y de misiles de Irán, así como a su apoyo a Hezbolá y a otros grupos afines en la región. También sugirió que la guerra podría llevar al derrocamiento del Gobierno iraní. El acuerdo provisional no cumple ninguno de esos objetivos y deja visible una discrepancia entre Netanyahu y Trump, el aliado más cercano e importante del líder israelí en el plano regional.
Al buscar la reelección, Netanyahu enfrenta críticas internas severas por el acuerdo en preparación, pero le resultará muy difícil oponerse a Trump. La razón principal es la gran dependencia de Israel respecto a Estados Unidos en materia de apoyo diplomático y militar. Esa relación limita el margen político del primer ministro israelí, justo en el momento en que el pacto preliminar con Irán abre beneficios inmediatos para Teherán y una negociación nuclear todavía incierta frente a su aliado principal en el vínculo bilateral.