La compañía tecnológica Firestorm Labs instaló una microfábrica dentro de un contenedor a bordo del buque de asalto anfibio de clase Wasp USS Essex. Durante la travesía de esta embarcación militar hacia el ejercicio RIMPAC 2026 en Hawái, el sistema produjo armamento en alta mar.
Según un comunicado oficial, la firma manufacturó 12 drones Squall de visión en primera persona y más de 1000 piezas mediante impresión 3D. Este despliegue responde al interés de la Armada estadounidense por incorporar tecnologías autónomas de fácil construcción que incrementen con rapidez la capacidad ofensiva de sus navíos de guerra.
Firestorm Labs diseñó este equipo, denominado sistema xCell, como una instalación portátil capaz de integrarse en los barcos para producir sistemas aéreos no tripulados y repuestos destinados a la guerra expedicionaria.
Una publicación en redes sociales detalló el impacto logístico de esta tecnología: “Cada pieza que el sistema xCell imprime en la cubierta equivale a un componente que no requiere transporte aéreo ni marítimo a través de aguas en disputa, lo cual reduce el consumo de combustible, las horas de vuelo y el personal necesario para mantener operativo un buque”. Asimismo, el mensaje destacó la velocidad de respuesta técnica: “Las reparaciones que antes implicaban días o semanas a la espera de una misión de reabastecimiento ahora pueden efectuarse en cuestión de horas y en el mismo lugar de despliegue”.
El proceso de ensamblaje transcurrió en condiciones climáticas adversas, con olas de hasta 12 pies de altura que impactaban contra el casco. Tras armar los drones, los militares los utilizaron como aeronaves enemigas durante un simulacro de interceptación en el marco del RIMPAC 2026. De manera simultánea, los efectivos evaluaron la eficacia de la impresora 3D mediante la creación de componentes mecánicos de prueba y fabricaron piezas de repuesto específicas que solicitó la tripulación del USS Essex.
Estas pruebas prácticas se alinean con la prioridad del Departamento de Defensa, y de la Armada en particular, de desarrollar capacidades de carga útil modular para proveer a las fuerzas de recursos listos para el combate. El Jefe de Operaciones Navales, el almirante Daryl Caudle, presentó el “plan de campaña de capacidades contenerizadas” el pasado mes de marzo, durante la conferencia de Programas de Defensa McAleese. Su propuesta plantea una visión operativa donde contenedores transportables, equipados con recursos de defensa como drones y armamento, puedan desplegarse en cualquier región del mundo.
Como parte de esta misma estrategia, el Pentágono anunció en mayo una serie de acuerdos marco con las empresas contratistas Anduril, CoAspire, Leidos y Zone 5. El objetivo del Gobierno consiste en adquirir más de 10 000 misiles contenerizados a lo largo de un período de tres años que iniciará en 2027. Esta decisión oficializó la puesta en marcha del “Programa de Municiones Contenerizadas de Bajo Costo” (LCCM, por sus siglas en inglés).






