El aumento de los ataques entre Arabia Saudita y los hutíes ha llevado al Ejército israelí a intensificar durante los últimos dos días sus consultas y evaluaciones. Fuentes de seguridad citadas por Walla consideran posible que una ampliación de la guerra termine por involucrar también a Israel y provoque, además, una respuesta iraní con efectos directos sobre el enfrentamiento entre saudíes y hutíes.
Ante este escenario, la Fuerza Aérea y los sistemas de defensa antiaérea elevaron su nivel de alerta. La inteligencia militar también ajustó sus modelos de advertencia para amenazas procedentes del llamado tercer círculo y trasladó la información al nivel político. La reducción de la visita prevista del primer ministro Benjamín Netanyahu a Estados Unidos añade tensión al contexto regional.
La confrontación entre los hutíes de Yemen y Arabia Saudita se agravó durante la última semana. Los hutíes lanzaron salvas de misiles balísticos, misiles de crucero y drones. También afirmaron que intentaron atacar instalaciones sensibles en Riad y objetivos de la petrolera saudita Aramco.
Arabia Saudita aseguró que interceptó misiles balísticos dirigidos contra Riad y que frustró otros ataques. Medios árabes informaron de un incendio en un depósito de combustible de Aramco próximo al aeropuerto internacional de la capital. Como respuesta, las fuerzas sauditas lanzaron ataques aéreos de gran intensidad contra posiciones hutíes en Yemen.
Al mismo tiempo, los hutíes iniciaron una maniobra terrestre a lo largo de la costa del mar Rojo y en la zona del estrecho de Bab el Mandeb. Ese movimiento amplía su capacidad para lanzar misiles y amenazar embarcaciones en el mar Rojo.
Según reportes de medios extranjeros, Estados Unidos y los hutíes mantuvieron contactos indirectos. Los hutíes transmitieron que no atacarían intereses estadounidenses en la región mientras Washington no intervenga de forma directa en la guerra. Por ahora, Estados Unidos no participa con acciones ofensivas.
En este contexto, el nivel político israelí autorizó el traslado de información de inteligencia sobre los hutíes a Arabia Saudita por mediación estadounidense, según publicó Walla. La misma fuente señaló que también hubo conversaciones, con mediación de Estados Unidos, sobre una posible asistencia para alertas frente a drones y misiles, aunque sin avances sustanciales. Fuentes del sistema de seguridad israelí describen el asunto como especialmente sensible.
Por el momento, Israel considera que los distintos frentes siguen separados. Sin embargo, la inteligencia militar y el Mossad siguen de cerca la evolución de la guerra. La preocupación es que un aumento de la presión saudita sobre los hutíes los lleve a intentar aliviarla mediante un ataque contra Israel. Una respuesta israelí podría ampliar aún más el enfrentamiento y abrir la posibilidad de una intervención iraní.
La información citada por Walla recuerda que Irán ha proporcionado en el pasado a los hutíes apoyo de inteligencia, tecnología, asistencia para producir armamento y materias primas. El texto también señala que la Guardia Revolucionaria utiliza sus intereses frente a Arabia Saudita para dificultar la influencia estadounidense en la región, mientras Teherán intenta alcanzar entendimientos con la Casa Blanca sobre el fin de la guerra.
Fuentes de seguridad israelíes sostienen que los hutíes actúan como un brazo operativo de Irán y que una ampliación de sus ataques contra Israel podría llevar al Ejército israelí a un choque directo con ellos. Arabia Saudita y Estados Unidos mantienen consultas, e Israel recibe actualizaciones a través del Comando Central de Estados Unidos. Según esas fuentes, los sauditas preparan respuestas de gran escala a los ataques hutíes. En este momento, Israel no participa directamente en los combates.









