Reino Unido encabezará este jueves una reunión virtual con casi tres docenas de países para intentar abrir una salida diplomática y política a la crisis en el estrecho de Ormuz, bloqueado de hecho por Irán desde los ataques lanzados por Estados Unidos e Israel contra la República Islámica el 28 de febrero. La cita llega con el tráfico marítimo prácticamente paralizado en una de las rutas energéticas más importantes del mundo, un repunte brusco del precio del crudo y sin participación de Estados Unidos.
El primer ministro británico, Keir Starmer, señaló que la reunión, presidida por la secretaria de Exteriores Yvette Cooper, “evaluará todas las medidas diplomáticas y políticas viables que podamos tomar para restaurar la libertad de navegación, garantizar la seguridad de los buques y marineros atrapados y reanudar el movimiento de productos básicos vitales”.
La presión internacional se concentra sobre una vía por la que transita una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado del mundo. Los ataques iraníes contra buques comerciales, sumados a la amenaza de nuevas acciones, han frenado casi por completo el paso por el corredor que conecta el Golfo Pérsico con el resto de los océanos.
Pese a la urgencia, ningún país parece dispuesto por ahora a intentar reabrir el estrecho por la fuerza mientras continúan los combates. Irán mantiene capacidad para atacar embarcaciones con misiles antibuque, drones, lanchas de ataque y minas. Starmer afirmó el miércoles que planificadores militares de un número no precisado de países se reunirán en los próximos días para trabajar en la seguridad del transporte marítimo “una vez que hayan cesado los combates”.

Downing Street presenta la cita del jueves como el arranque de una secuencia más amplia. Después vendrán “reuniones de nivel técnico” entre funcionarios para concretar medidas. Starmer admitió que restablecer la navegación “no será fácil” y sostuvo que hará falta “un frente unido de fuerza militar y actividad diplomática” junto con la colaboración de la industria marítima.
En paralelo, 35 países, entre ellos Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Canadá, Japón y Emiratos Árabes Unidos, firmaron una declaración en la que exigen a Irán que cese sus intentos de bloquear el estrecho y se comprometen a “contribuir a los esfuerzos apropiados para garantizar el paso seguro” por la vía marítima.
La semana pasada, Cooper reclamó una “resolución rápida” de la guerra en Oriente Medio antes de una reunión de ministros de Exteriores del G7 en Francia a la que asistió el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio. En ese contexto, acusó a Irán de mantener como rehén a la economía global mediante el cierre del transporte marítimo por Ormuz.
Teherán respondió con nuevas advertencias. Ebrahim Azizi, presidente de la Comisión de Seguridad Nacional del Parlamento iraní, afirmó el miércoles que Estados Unidos no recuperará el acceso al estrecho y que, a partir de ahora, solo podrán cruzarlo los buques que acepten las condiciones impuestas por Irán. “El estrecho de Ormuz se reabrirá sin duda, pero no para ustedes; estará abierto para aquellos que cumplan con las nuevas leyes de Irán”, escribió Azizi en X, sin detallar cuáles son esos términos. “Los 47 años de hospitalidad han terminado para siempre”, añadió.

La ausencia de Washington en la reunión coincide con el tono adoptado por Donald Trump frente a sus aliados europeos durante la guerra. El presidente estadounidense había descrito a Reino Unido y Francia como socios poco útiles en la guerra de un mes. El martes, en Truth Social, escribió: “Todos esos países que no pueden conseguir combustible para aviones por culpa del estrecho de Ormuz, como el Reino Unido, que se negó a participar en la decapitación de Irán, tengo una sugerencia para ustedes: Número 1, compren a Estados Unidos, tenemos de sobra, y Número 2, reúnan algo de coraje retrasado, vayan al Estrecho y simplemente TÓMENLO”.
En otro mensaje, Trump elevó todavía más la presión sobre sus aliados: “Tendrán que empezar a aprender a luchar por sí mismos, Estados Unidos ya no estará allí para ayudarlos, igual que ustedes no estuvieron allí para nosotros. La parte difícil ya está hecha. ¡Vayan a buscar su propio petróleo!”.
El esquema impulsado por Londres y París repite en parte la fórmula de la “coalición de los dispuestos” organizada para respaldar la seguridad de Ucrania tras un eventual alto el fuego. Esa iniciativa buscaba, además, mostrar a la administración Trump que Europa asumía mayores responsabilidades en su propia defensa, en un momento en que el mandatario estadounidense volvió a sugerir que su país podría retirarse de la OTAN.

Al mismo tiempo, Baréin tropezó el miércoles con nuevos obstáculos en Naciones Unidas en su intento de sacar adelante una resolución que autorice “todos los medios necesarios” para proteger el transporte marítimo comercial en el estrecho de Ormuz y sus alrededores. El revés expuso las divisiones en torno a la respuesta internacional frente al cierre efectivo de la ruta por parte de Irán, una interrupción que ha desembocado en la peor crisis de suministro energético de la historia.
Baréin, que asumió la presidencia rotatoria del Consejo de Seguridad en abril, distribuyó una nueva versión del proyecto después de eliminar una referencia explícita a la aplicación vinculante de la resolución, con la expectativa de suavizar las objeciones de otros miembros, sobre todo Rusia y China. Sin embargo, un diplomático de la ONU indicó que China, Rusia y Francia plantearon reparos antes de que el texto pudiera avanzar a su versión final mediante el procedimiento de “silencio”, que permite su adopción si ningún integrante del Consejo se opone.
El embajador bareiní ante la ONU, Jamal Fares Alrowaiei, reconoció que la resolución todavía requería “mucho trabajo”. Más tarde añadió: “Hay comunicaciones y discusiones en curso con los miembros del Consejo para lograr una convergencia de opiniones y encontrar un proyecto que pueda obtener consenso, para que pueda ser adoptado pronto”. Por ahora, las principales potencias del Golfo y los países occidentales siguen sin un plan concreto para reabrir el paso, cerrado de hecho desde el inicio de la guerra hace un mes.