El Juzgado de Instrucción de Petah Tikva prorrogó este jueves hasta el lunes la prisión preventiva de un futbolista profesional de la segunda división israelí, sospechoso de apuestas, amaño de partidos y vínculos con una banda criminal del norte de Israel.
El juez también prorrogó la orden de silencio que prohíbe publicar el nombre del deportista. El futbolista fue detenido el domingo en el marco de una investigación policial más amplia sobre una banda violenta con base en Migdal Ha’emek.
El futbolista investigado por amaño de partidos seguirá detenido hasta el lunes mientras Lahav 433 examina sospechas de apuestas ilegales y vínculos con una organización criminal del norte de Israel.
Los integrantes de esa banda son sospechosos de recibir órdenes de un jefe mafioso que se encuentra en prisión. La investigación está a cargo de la unidad Lahav 433, dedicada a delitos graves y operaciones contra el crimen organizado.
La policía indicó que la detención del futbolista se sumó a arrestos efectuados la semana pasada “en plena cooperación con la Asociación de Fútbol de Israel”. El sospechoso juega en la Liga Nacional, la segunda categoría del fútbol israelí.
Las fuerzas del orden atribuyen al deportista una participación en apuestas ilegales y sistemáticas, además de presuntos actos de amaño de partidos. La policía sostuvo que ese tipo de conducta no corresponde a un jugador activo en una liga profesional de alto nivel.
La investigación apunta a apuestas ilegales y crimen organizado
La pesquisa sobre la banda de Migdal Ha’emek se hizo pública el miércoles de la semana pasada, después de una serie de redadas matinales en esa ciudad. La policía no informó cuántos sospechosos fueron detenidos en esos operativos.
Durante las búsquedas, los agentes incautaron bienes inmobiliarios, coches de lujo, dinero en efectivo y una pistola de airsoft. Esos hallazgos forman parte de una investigación más amplia sobre presuntas actividades criminales organizadas, préstamos ilegales, control de locales de juego y amenazas contra deudores.
De forma paralela, guardias penitenciarios registraron la celda del presunto jefe del grupo, Yossi Buskila, recluido en la prisión de Shita. Buskila cumple una condena de ocho años por su participación en dos intentos fallidos de asesinato en Beit Shemesh y Yokne’am, tras un acuerdo con la fiscalía que evitó una condena por intento de asesinato.
La policía sospecha que Buskila mantuvo contacto con sus asociados desde la cárcel y dirigió las actividades del grupo mediante llamadas telefónicas. Su liberación está prevista dentro de dos años, según la información difundida por Channel 12.
La policía describe una red de extorsión y control de juego
Las autoridades describen a los detenidos como parte de un “aparato criminal cruel” que tomó el control de locales de juego, otorgó préstamos con intereses exorbitantes y amenazó con violencia a víctimas que no podían pagar.
La policía afirmó que la banda es responsable de “incendiar propiedades y negocios, infundir miedo e intimidar a los deudores y a sus familias, y aterrorizar a ciudadanos respetuosos de la ley, al tiempo que explota cínicamente su difícil situación económica”.
La prórroga de la prisión preventiva mantiene al futbolista bajo custodia mientras los investigadores reúnen pruebas sobre su presunta participación en apuestas y manipulación de partidos. La orden de silencio seguirá vigente, por lo que su identidad no puede publicarse.
El caso amplía el foco sobre la relación entre apuestas ilegales, crimen organizado y competiciones profesionales en Israel. La cooperación entre Lahav 433 y la Asociación de Fútbol de Israel será clave para determinar si las sospechas contra el jugador forman parte de una trama más extensa dentro del fútbol israelí.