WASHINGTON — Pese a los retrocesos reconocidos por funcionarios israelíes y libaneses tras la ronda de conversaciones celebrada la semana pasada en Roma, Estados Unidos mantiene que el diálogo entre ambos países sigue avanzando. Según un portavoz del Departamento de Estado, los tres días de reuniones fueron “constructivos” y permitieron acordar los parámetros que deberán cumplirse para verificar que determinadas zonas hayan quedado libres de infraestructura de Hezbolá, con el objetivo de “desbloquear futuras zonas piloto”.
La última ronda concluyó antes de lo previsto durante su segundo día, en medio de un aumento de las tensiones entre Israel y Hezbolá en el sur del Líbano. Beirut, además, expresa su malestar por el ritmo de la retirada israelí, al considerar que Jerusalén está retrasando el proceso antes de las elecciones de octubre. Israel, por su parte, sostiene que antes debe completarse la verificación del desarme de Hezbolá.
Las zonas piloto corresponden a áreas del sur del Líbano donde las Fuerzas Armadas Libanesas (FAL) se desplegaron después de la retirada israelí. Actualmente existen dos de estas zonas y el propósito es extender ese modelo de forma gradual hasta completar la retirada de Israel del sur libanés.
Respecto a la escalada registrada el miércoles pasado, cuando un explosivo de Hezbolá causó la muerte de soldados israelíes y dio paso a una intensa respuesta de las FDI, el Departamento de Estado afirmó que la tensión se redujo en un plazo de 24 horas gracias a una célula militar trilateral de desescalada creada por Estados Unidos, Israel y Líbano al inicio de las negociaciones.
El portavoz también indicó que, durante la reunión de la semana pasada, los negociadores estadounidenses mantuvieron conversaciones separadas con la delegación libanesa sobre cómo “brindar apoyo oportuno para la reconstrucción”, en alusión a las decenas de aldeas del sur del Líbano destruidas por Israel con el argumento de que contenían infraestructura de Hezbolá.
“En la próxima ronda de conversaciones técnicas, Líbano presentará hojas de ruta detalladas para asegurar nuevas áreas a medida que avance la implementación en las zonas piloto actuales”, afirmó el portavoz del Departamento de Estado.
“Necesitamos resolver detalles importantes, incluyendo quién verifica las operaciones de autorización de la LAF. Una vez que esos detalles estén claros, el proceso avanzará mucho más rápido”, continuó.
La siguiente ronda de conversaciones está prevista para comienzos de septiembre en Roma. Hasta entonces, las partes seguirán manteniendo contactos desde sus respectivas capitales.
Israel y Líbano todavía deben acordar qué países integrarán un comité independiente encargado de verificar que las zonas piloto hayan quedado completamente desmilitarizadas.
Un funcionario familiarizado con las negociaciones declaró ayer que Israel se opone a incorporar en esos mecanismos internacionales a países que, según sostiene, han intentado actuar en su contra.
El portavoz del Departamento de Estado reiteró además la oposición de Washington a una prórroga del mandato de la fuerza de observadores de la FPNUL, ya que, al igual que Israel, considera que la misión no ha impedido de manera suficiente el rearme de Hezbolá.
“Ambas partes se enfrentan a limitaciones políticas. Las estamos superando metódicamente porque los atajos producen los mismos resultados fallidos que hemos visto durante décadas. La tendencia sigue siendo positiva y nadie está demorando la implementación”, subrayó el portavoz del Departamento de Estado.
“Somos conscientes de las dificultades. Hezbolá intenta sabotear el proceso, e Israel y Líbano son democracias que atraviesan momentos de tensión política interna. Sin embargo, el hecho de que los equipos se reunieran, se comunicaran directamente y generaran opciones constituye en sí mismo un cambio estructural. El proceso está diseñado para absorber esas limitaciones y aun así avanzar, primero haciendo que las zonas piloto funcionen y luego expandiéndolas”, añadió el Departamento de Estado.






