El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, aseguró que su país “no tiene ambiciones territoriales en el Líbano”, aunque advirtió que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) no se retirarán “ni un milímetro” mientras el grupo terrorista Hezbolá no sea desarmado.
En declaraciones a la prensa, Katz indicó que no prevé una retirada del ejército israelí de otras zonas del sur del Líbano, aparte de las dos posiciones cuya evacuación ya fue acordada dentro de un programa piloto mediante el cual el ejército libanés asumirá el control.
Israel condiciona cualquier retirada en el Líbano al desarme de Hezbolá, según afirmó Katz, quien sostuvo que las FDI mantendrán su presencia mientras el grupo conserve sus capacidades armadas.
“La gente no debería quedarse con la incógnita de cuál será el próximo lugar del que Israel se retirará en el Líbano, porque eso no sucederá hasta que Hezbolá sea desarmado. No tenemos ambiciones territoriales en el Líbano, pero hasta que Hezbolá sea desarmado, no nos retiraremos ni un milímetro”, afirmó.
El ministro añadió que esta postura cuenta con la aceptación de Estados Unidos y figura en el anexo militar del acuerdo marco suscrito entre Israel y el Líbano la semana pasada. Asimismo, señaló que durante una reunión con el almirante Brad Cooper, jefe del Mando Central de Estados Unidos, ambos acordaron que “las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) no se retirarán de las tres zonas de seguridad: en el Líbano, Siria y Gaza”.
Katz cuestiona la capacidad del ejército libanés ante Hezbolá
Katz también expresó sus dudas sobre la capacidad del ejército libanés para actuar contra Hezbolá. “No creo que el ejército libanés se convierta de repente en leones que cargan contra Hezbolá”, dijo, al sostener que la presencia de las FDI en territorio libanés será “a largo plazo”.
Además, confirmó que Israel intentó recientemente que el ejército libanés ingresara en la zona de la cordillera de Ali Taher, donde, según afirmó, Hezbolá dispone de un importante sistema de túneles, con el fin de despejar el área de miembros de grupos terroristas. Sin embargo, aseguró que “el ejército libanés se negó a hacerlo”.
Las FDI continúan desplegadas en esa zona, aunque todavía no han entrado en los pasadizos subterráneos en los que, según se cree, permanecen ocultos unos 30 integrantes de Hezbolá.
Respecto a la destrucción de las aldeas fronterizas del sur del Líbano, Katz sostuvo que estaba “claro que las aldeas chiitas a lo largo de la línea de contacto tenían que desaparecer” para proteger la frontera israelí frente a Hezbolá. Según el ministro, en los sectores occidental y central del sur del Líbano “la destrucción en las aldeas a lo largo de la línea de contacto es casi del 100 %”, mientras que en el sector oriental “el 73 % de las aldeas están destruidas”.
También afirmó que unos 600.000 “chiitas de las aldeas del sur del Líbano” han huido y que otros 700.000 fueron desplazados del bastión de Hezbolá en Dahiyeh, Beirut.
Presión de Estados Unidos y vínculos con Irán
Durante su intervención, Katz aseguró que, de no haber mediado la presión de Estados Unidos sobre Israel, las FDI habrían logrado el colapso de Hezbolá en el Líbano. Según explicó, el ejército israelí había preparado una campaña aérea “masiva” que, en su opinión, “habría desmantelado a Hezbolá”, mientras el grupo terrorista estaba “suplicando a los iraníes que lo salvaran”.
Añadió que, cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, “relacionó a Irán con el Líbano”, Israel tuvo que dejar de “derribar edificios en Beirut”, aunque mantuvo la posibilidad de ejecutar “ataques quirúrgicos” contra objetivos de Hezbolá en la capital libanesa.
“Lamento esa vinculación, pero respondía a los intereses estadounidenses. Tenían muchísimas ganas de impulsar la posibilidad de negociaciones con Irán”, afirmó. A continuación, añadió: “cuando se establece una alianza, esta tiene ventajas, pero también conlleva ciertas limitaciones”.
“Si no hubiera habido una vinculación entre los escenarios del Líbano e Irán, Hezbolá se habría derrumbado”, sostuvo.
Katz señaló además que no participó en una de las conversaciones telefónicas entre Trump y el primer ministro Benjamin Netanyahu antes de la firma del memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán. “No participé en la quinta llamada, y el presidente ejerció una presión que, en última instancia, creó la vinculación entre ambos escenarios”, explicó.
“Por eso pasamos al plan B”, indicó el ministro de Defensa, en referencia a las operaciones de las FDI al norte del río Litani y a la ampliación de la zona de seguridad israelí en el sur del Líbano durante el último mes, una medida que, según dijo, contó con la aprobación de Estados Unidos.
Katz afirmó igualmente que las FDI todavía tienen “más túneles que destruir y volar”, entre ellos un importante complejo subterráneo de Hezbolá situado bajo la cordillera de Beaufort que, según aseguró, será destruido con “500 toneladas de explosivos”.
En relación con las tensiones con Irán, el ministro afirmó que, si Teherán responde a las acciones israelíes en el Líbano con un ataque de misiles balísticos contra Israel, las FDI contestarán y se preparan para actuar de forma independiente.
“Podría ocurrir incluso en un plazo de dos días”, afirmó. “Tenemos objetivos que atacar en Irán, y las FDI están preparadas y en alerta, pero no interferiremos en la línea de actuación del presidente de EE. UU. frente a los iraníes”.