Las procesiones fúnebres por el líder supremo iraní asesinado, Alí Jamenei, comenzaron en la ciudad iraquí de Nayaf, con la presencia de miles de dolientes.
El cuerpo de Jamenei llegó ayer a la ciudad iraquí acompañado por el presidente iraní, Masoud Pezeshkian; el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, y otros altos funcionarios. A su llegada fueron recibidos por dolientes y partidarios que sostenían retratos del difunto líder supremo, mientras otras personas se flagelaban en las calles.
Los restos de Jamenei permanecen en un ataúd cubierto con la bandera de la República Islámica y protegido por una urna de vidrio. Los dolientes ondean banderas de Irán, además de enseñas rojas y negras que simbolizan el duelo y la venganza.
“Nosotros, el pueblo de Irak, seguiremos siendo una espina en los ojos de los enemigos”, dijo Jaafar Jawad, uno de los participantes en el funeral. “Su llegada a nosotros es el mayor honor posible y, si Dios quiere, seremos leales y retribuiremos una pequeña parte de lo que se le debe en la ciudad santa de Nayaf”.
Las oraciones fúnebres en Nayaf se celebrarán en el santuario del imán Alí y estarán encabezadas por Muhammad Taqi al-Hakim, un destacado erudito del seminario de Nayaf.
Posteriormente, el cuerpo será trasladado de Nayaf a la ciudad de Kerbala antes de regresar a Irán.






