El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, negó anoche que una preocupación de seguridad hubiera motivado la decisión de regresar desde Turquía en el antiguo Air Force One, en lugar de hacerlo en el nuevo avión regalado por Qatar.
“No, no”, respondió Trump durante una conversación informal con periodistas a bordo del antiguo Air Force One. El avión entregado por Qatar había sido utilizado para el viaje a Ankara.
Trump sostuvo que el aparato regalado por Qatar permanecería en Europa únicamente para ser trasladado a bases estadounidenses en la región, con el fin de que los soldados pudieran verlo.
Los periodistas, al parecer poco convencidos, le preguntaron entonces por qué se les había ordenado cerrar las persianas de las ventanillas si realmente no existía una preocupación de seguridad.
“Probablemente están en un vuelo peligroso por los sinvergüenzas con los que tenemos que lidiar”, bromeó Trump, en alusión a supuestas amenazas iraníes contra su vida.
“Les pidieron que cerraran sus ventanillas. A mí no me pidieron que cerrara la mía, pero, si lo hubieran hecho, lo habría hecho”, añadió.
Cuando se le preguntó de nuevo si conocía alguna amenaza iraní creíble contra el Air Force One, Trump evitó responder directamente.
“Bueno, tengo amenazas todo el tiempo. Soy el número uno en su lista…, pero si me voy yo, se van ustedes. ¿Correcto? Quizá algún día quieran cambiar de profesión”, bromeó con los periodistas que viajaban a bordo.
The New York Times informó que el cambio de avión fue una medida de precaución por razones de seguridad recomendada por el Servicio Secreto, y no una respuesta a una amenaza concreta.
