Estados Unidos reclama que Irán declare públicamente que pondrá fin a los ataques contra buques en el estrecho de Ormuz y que todas las rutas de navegación seguirán abiertas al tráfico marítimo, sin cobro de peajes, según altos funcionarios estadounidenses.
Teherán ha rechazado de manera categórica renunciar al control del estrecho, una vía marítima estratégica por la que habitualmente circula una quinta parte del suministro mundial de petróleo.
De acuerdo con los funcionarios estadounidenses, las conversaciones entre ambos países han sido productivas en los últimos días. Las declaraciones fueron realizadas durante una conferencia telefónica con un grupo reducido de periodistas.
“Lo que exigimos es que los iraníes emitan una declaración pública en la que reconozcan que todos los canales del estrecho de Ormuz están abiertos y que ya no disparan contra los buques. O nos entregan esa declaración o el resultado no será favorable para ellos”, dijo uno de los funcionarios.
Según otro alto funcionario, Irán comunicó a Washington que los recientes ataques contra la navegación en el estrecho fueron obra de “un sector de su sistema que actuó por cuenta propia”.
Uno de los funcionarios sostuvo que parece estar desarrollándose, en tiempo real, una pugna de poder entre los sectores más radicales de Irán y los pragmáticos.
“Esperamos llegar a un punto en el que declaren públicamente que dejarán de disparar contra los buques y reconozcan, de forma explícita o al menos implícita, que cometieron un error. Estamos trabajando en ello ahora”, afirmó uno de los funcionarios.
“El presidente nos ha dado instrucciones de dialogar, pero, como ya ha demostrado que está dispuesto a hacer, si continúan disparando contra los buques o cometen cualquier otro acto hostil, responderemos con ataques”, añadió.
La principal exigencia de Estados Unidos es que Irán entregue sus materiales nucleares. Se cree que Teherán posee más de 900 libras de uranio altamente enriquecido, al que Trump y otros funcionarios estadounidenses llaman “polvo nuclear”.
La cuestión nuclear debe quedar resuelta dentro de un periodo de negociación de 60 días, de acuerdo con un memorando de entendimiento firmado por ambos países en junio.
“Quiero dejar esto claro: si no obtenemos el polvo, no habrá acuerdo con Irán”, afirmó uno de los funcionarios.
El funcionario señaló que Estados Unidos cuenta con “muchas opciones” si Irán se niega, incluidas medidas militares y económicas.
