Una de las características más llamativas del F-14 Tomcat es su cabina biplaza. Esta configuración no es habitual en otros cazas, salvo en determinadas variantes destinadas, sobre todo, a la instrucción de pilotos, como ocurre con algunos modelos de la familia F-16. Sin embargo, ese no era el propósito de la segunda plaza del Tomcat.
Durante la exhibición aérea de las Fuerzas Armadas de 1997, celebrada 25 años después de que la Armada de Estados Unidos recibiera sus primeros F-14, los tenientes Steve McShay y Dave Halprin, del escuadrón de caza VF-101, explicaron por qué el avión requería una tripulación de dos personas.
El interior del F-14 Tomcat estaba organizado en torno a dos cabinas y un radar de gran potencia, con un piloto al frente y un oficial de interceptación por radar encargado de operar sus sistemas de armas.
Según declaró el teniente McShay, citado por EFP Network, “el F-14 […] posee el radar aerotransportado más potente que jamás se haya instalado en un caza y, probablemente, uno como este no vuelva a verse”. Para aprovechar todas sus capacidades, el radar exigía la atención constante de un tripulante, lo que dejaba al piloto libre para concentrarse exclusivamente en “mantener el F-14 en el aire y orientarlo en la dirección correcta”.

En el interior del F-14 se encontraba, por tanto, ese radar, oculto dentro del morro puntiagudo del avión. A continuación se situaban las cabinas delantera y trasera. Cada una albergaba el conjunto de equipos avanzados propios de una aeronave de esta clase, adaptados a las funciones específicas de cada tripulante. Aunque el F-14 ya fue retirado del servicio, durante su vida operativa constituyó un sistema de combate de gran capacidad.
Radar, cabina doble y función del RIO
El Tomcat fue un producto de la Guerra Fría. Su desarrollo tuvo lugar en una época en la que los medios militares estadounidenses, como los portaaviones y las agrupaciones navales, figuraban entre los principales objetivos de un posible ataque soviético. Concebido en ese contexto de incertidumbre internacional y temor a una ofensiva de la superpotencia adversaria, el Tomcat se diseñó tanto para misiones defensivas como ofensivas.
Su radar, capaz de detectar amenazas a más de 145 kilómetros de distancia, fue una de sus principales innovaciones. Por ello, la presencia de un oficial de interceptación por radar, conocido por las siglas RIO, resultaba indispensable. Su puesto estaba dominado por el sistema de armas AWG-9, que disponía de una pantalla principal y otra secundaria.

La cabina del piloto, por su parte, contaba con un avanzado asiento eyectable y una reproducción simplificada de la pantalla utilizada por el RIO. El célebre avión de combate llevaba un arsenal letal que incluía desde misiles Phoenix hasta el cañón rotativo M61A-1 Vulcan de 20 milímetros, fabricado por General Electric. Gracias a este armamento, podía representar una amenaza considerable tanto a corta como a larga distancia. La presencia del RIO ampliaba aún más la versatilidad de sus sistemas ofensivos.
La función del RIO era tan compleja como la del piloto. Durante el recorrido por el interior del F-14 citado por EFP Network, el teniente McShay resumió la situación de este modo: “Se observa una gran cantidad de interruptores. Eso es lo que hace falta para que todo este sistema funcione”. Para que la tripulación pudiera emplear el armamento con la mayor eficacia posible, el Tomcat incorporaba una amplia cúpula transparente que ofrecía una excelente visibilidad del entorno.