La instalación nuclear de Pickaxe Mountain, descrita como un amplio complejo subterráneo destinado aparentemente a albergar centrifugadoras para el enriquecimiento de uranio, sigue vacía por ahora, ya que Irán aún no ha instalado allí la maquinaria. Aun así, su existencia y la continuidad de las obras se han convertido en un foco crítico de tensión entre Washington y Teherán.
Las evaluaciones disponibles sostienen que, en este momento, no hay una respuesta militar convencional eficaz contra la instalación. El complejo fue construido a una profundidad tal que ninguna bomba antibúnker convencional, incluidas las utilizadas contra la planta de Fordo, podría penetrarlo. El empleo de bombas penetrantes de nueva generación, como la B61, también se considera improbable en las circunstancias actuales, por el grave temor a que Putin rompa el tabú sobre el uso de armas nucleares tácticas.
Con esas limitaciones, las opciones operativas para atacar el complejo son escasas. La alternativa principal que sigue sobre la mesa es una operación terrestre compleja que permita entrar directamente en la instalación. Otra posibilidad consistiría en atacar las bocas de los túneles para provocar derrumbes de tierra en su interior, aunque la experiencia indica que Irán puede retirar los escombros y reanudar la actividad del complejo.
Al mismo tiempo, imágenes satelitales tomadas durante la última semana muestran que Irán continúa las obras en el lugar, lo que supondría una aparente violación del memorando de entendimiento con Estados Unidos, en especial de la cláusula 9, que obliga a preservar el statu quo del programa nuclear.
La cuestión de cómo actuar frente a la instalación de Pickaxe Mountain ha ocupado un lugar central en la agenda israelí y en las deliberaciones de seguridad. Una delegación israelí que tenía previsto viajar a Washington debía exponer ante el Gobierno estadounidense las líneas rojas de Israel sobre el programa nuclear iraní, entre las cuales figura como exigencia principal la neutralización de este complejo.
Es posible estimar que la delegación ya haya pasado por Washington y que la presión ejercida ante el Gobierno estadounidense por funcionarios de seguridad y especialistas israelíes haya influido en el tono y en las declaraciones recientes del presidente Trump. La combinación de los avances iraníes sobre el terreno, que vulneran sus compromisos internacionales, y la coordinación política y de inteligencia con Estados Unidos convierte a Pickaxe Mountain en un posible punto de decisión en la lucha por frenar el programa nuclear.





