El Ejército de Estados Unidos analiza una vía para reforzar la defensa frente a enjambres de drones que no depende únicamente de incorporar nuevas armas, sino también de aplicar algoritmos avanzados capaces de aumentar la inteligencia de los sistemas ya disponibles.
La investigación está encabezada por Alex Anteen, cadete de West Point, quien trabaja en una iniciativa dedicada al desarrollo de “algoritmos de enfrentamiento alternativos”. Estas herramientas evalúan las amenazas que se aproximan mediante variables como su velocidad, altitud, capacidad de carga útil y la densidad del enjambre.
El objetivo es que los sistemas automatizados o semiautomatizados puedan decidir con mayor precisión qué contramedida emplear contra cada blanco. Para ello, los algoritmos recurren al aprendizaje automático y a modelos probabilísticos avanzados.
Este planteamiento permitiría reservar las armas más costosas para los objetivos de mayor valor y asignar sistemas defensivos más económicos contra amenazas menos relevantes. Según Anteen, la intención es desarrollar “sistemas más inteligentes y adaptables” que incrementen la letalidad y, al mismo tiempo, reduzcan los costos operativos generales.
Los primeros resultados apuntan a un menor consumo de municiones
El proyecto se encuentra actualmente en una etapa de simulación y modelado. Los algoritmos son evaluados ante escenarios complejos que reproducen ataques realizados mediante enjambres de drones.
De acuerdo con la información disponible, los resultados iniciales indican mejoras importantes en la eficiencia de los enfrentamientos, además de una reducción en el ritmo de consumo de las municiones destinadas a la defensa antiaérea.
El creciente empleo de drones baratos en la guerra ruso-ucraniana y en otros conflictos regionales ha obligado a las fuerzas armadas a reconsiderar la manera de afrontar determinadas amenazas en el campo de batalla.
Aunque los sistemas tradicionales de defensa antiaérea continúan siendo esenciales frente a amenazas aéreas de mayor tamaño, su eficacia puede disminuir cuando deben enfrentarse a grandes cantidades de drones pequeños producidos en masa.
Los algoritmos desarrollados por Anteen pretenden responder a ese problema mediante una gestión más eficiente de los recursos de defensa. La idea es permitir que un único sistema antiaéreo pueda enfrentarse a un enjambre utilizando criterios más complejos para seleccionar sus respuestas.
En vez de limitarse a atacar el objetivo más cercano, el sistema puede valorar la composición del enjambre, las capacidades de sus distintos elementos y otras variables antes de decidir cuál es la contramedida más adecuada. Este enfoque, además, no exigiría introducir modificaciones importantes en el equipo físico existente.
West Point trabaja con ingenieros del Ejército de Estados Unidos
Durante el desarrollo de la iniciativa, Anteen ha trabajado junto con ingenieros y científicos del Centro de Armamento del Comando de Desarrollo de Capacidades de Combate del Ejército de Estados Unidos.
La colaboración ofrece al cadete de West Point experiencia práctica en proyectos vinculados con necesidades operativas reales y, simultáneamente, contribuye al avance de las tecnologías antidrones destinadas al Ejército estadounidense.
La institución militar ha descrito el trabajo de Anteen como “un paso fundamental para garantizar que las fuerzas estadounidenses mantengan el conocimiento del dominio aéreo y la superioridad operativa en cualquier teatro de operaciones”.
El Ejército también señaló que espera establecer nuevas colaboraciones con estudiantes de la academia militar dentro de los programas de modernización que actualmente desarrolla.





