Unos 50 integrantes del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos fueron sometidos a pruebas de polígrafo ante sospechas de que información clasificada llegó a periodistas. Entre los datos filtrados estaría la escasez de municiones críticas provocada por la guerra en Irán.
Los interrogatorios se realizaron en agosto e incluyeron tanto a oficiales militares como a empleados civiles. El objetivo era determinar si alguno de ellos había entregado información reservada a medios de comunicación.
Entre 1.500 y 2.000 personas trabajan para el Estado Mayor Conjunto, encargado de coordinar operaciones, políticas y planes de guerra con comandantes desplegados en distintas partes del mundo.
El contralmirante retirado Donald J. Guter, quien fue el principal juez general de la Marina, señaló que nunca había visto un uso de polígrafos tan extendido ni aplicado a personal de ese nivel de antigüedad, y calificó la medida como algo sin precedentes en su experiencia.
La investigación ocurre mientras las fuerzas estadounidenses afrontan una reducción considerable de algunas de sus municiones. El Ejército ha utilizado cerca del 80 % de los interceptores destinados al sistema de defensa contra misiles balísticos THAAD y alrededor del 50 % de los interceptores Patriot. Como consecuencia, las existencias de esas municiones se encuentran en niveles considerados peligrosamente bajos.
Otros medios también han informado sobre problemas de escasez.
El Pentágono indicó que no hace comentarios sobre asuntos internos de personal ni sobre investigaciones. Añadió que considera graves las filtraciones de información clasificada relacionada con la seguridad nacional y que las investiga.










