El Comité Central de Elecciones de Israel aprobó este domingo que representantes de los partidos dentro de los centros de votación puedan informar en tiempo real qué electores ya emitieron su voto durante las elecciones del 27 de octubre.
La medida restablece, por ahora, una herramienta utilizada por los partidos para organizar sus operaciones durante la jornada electoral. La información no revela por quién votó una persona, dato que permanece secreto, sino únicamente si un elector determinado ya acudió a votar.
Con esos datos, los partidos podrán compararlos con sus propias bases y concentrar llamadas, mensajes, visitas domiciliarias o transporte en simpatizantes que todavía no hayan llegado a las urnas.
La decisión fue aprobada por 19 votos contra 11 y tres abstenciones. El comité se apartó así de la posición de su presidente, el vicepresidente de la Corte Suprema Noam Sohlberg, quien había resuelto en agosto que no podía transferirse a los partidos información identificable sobre los votantes.
La autorización incluye varias restricciones. No podrá transmitirse información procedente de centros especiales de votación, los partidos no podrán registrar la hora exacta en que una persona votó y los datos solo podrán utilizarse para fomentar la participación electoral.
La información tampoco podrá entregarse a otro partido ni a una entidad externa y deberá ser destruida después de las elecciones. La propuesta fue presentada por el abogado Ilan Bombach, representante del Likud en el procedimiento.
El asunto todavía no está resuelto definitivamente. La Corte Suprema retomará este miércoles la petición presentada por el Likud y examinará si la decisión del Comité Electoral cumple las normas de privacidad y la legislación electoral.
Sohlberg, la fiscal general y la Autoridad para la Protección de la Privacidad han sostenido que los datos confiados a los funcionarios electorales para administrar y supervisar la votación no pueden reutilizarse para operaciones partidistas sin una autorización legal específica.
La preocupación por la privacidad no se limita al secreto del voto. Saber que una persona votó en un hospital, una prisión, un refugio para mujeres u otro centro especial podría revelar información sensible sobre ella. Por esa razón, la nueva decisión excluye esos lugares y prohíbe transferir la hora de votación.
Los críticos advierten además que incluso la información de centros ordinarios puede adquirir un carácter sensible cuando se combina con bases de datos partidistas. En comunidades con patrones electorales previsibles, saber que una persona votó puede facilitar inferencias sobre sus preferencias políticas y aumentar la presión directa antes del cierre de las urnas.
El Likud sostiene que este sistema se ha utilizado abiertamente durante varias elecciones y que es esencial para movilizar a sus simpatizantes. El partido argumenta que los datos agregados de participación no sustituyen la información identificada que permite contactar a quienes todavía no han votado.










