Israel lanzó una serie de ataques aéreos contra objetivos de Hezbolá en respuesta a los lanzamientos de drones del grupo. En la localidad de Nabatieh al-Fawqa, las fuerzas israelíes atacaron un centro de mando que, según el texto original, operaba dentro de un hospital local.
La ofensiva llega después de que las FDI anunciaran durante el fin de semana que habían completado la limpieza del complejo subterráneo situado en la cordillera de Ali al-Taher, una posición que domina la zona de Nabatieh y ofrece control sobre el terreno circundante.
En ese punto estratégico se habían atrincherado durante las últimas semanas varias decenas de miembros de Hezbolá. Las FDI desarrollaron una operación prolongada para despejar la zona y hacerse con el control de la posición.
La toma israelí de Ali al-Taher ha generado críticas y burlas contra Hezbolá en redes sociales por parte de opositores libaneses al grupo. Rami Balbal, un ciudadano libanés crítico de Hezbolá, señaló que durante meses el grupo había asegurado que la posición no caería y afirmó que finalmente había sido derrotado.
Dirigentes de Hezbolá han tratado de restar importancia a lo ocurrido. Según esas declaraciones, Benjamín Netanyahu estaría presentando Ali al-Taher como un objetivo más relevante de lo que realmente es por razones electorales, y sostienen además que Israel no logró controlar toda la cordillera.
Sin embargo, opositores libaneses al grupo han rechazado esas explicaciones. Adnan, otro activista libanés contrario a Hezbolá, criticó que ahora se intente presentar la posición como un lugar de escaso valor o como una más entre muchas similares.
En los últimos días ha aumentado la tensión en el sur del Líbano. El texto sostiene que Hezbolá, en coordinación con Irán, está elevando la presión en el frente y que lo ocurrido en Ali al-Taher incrementa el riesgo de una nueva escalada.










