El Ministerio de Salud de Israel avanzó este martes con nuevas regulaciones que exigirían enriquecer con yodo la sal de mesa vendida para uso doméstico, después de que distintos estudios detectaran una deficiencia extendida de este mineral entre la población.
Según datos del ministerio, alrededor del 60 % de los niños evaluados y el 85 % de las mujeres embarazadas examinadas presentaron deficiencia de yodo.
La obligación se aplicaría a la sal de mesa envasada para uso doméstico, que representa entre el 85 % y el 90 % de las compras de sal para el hogar en Israel. La sal utilizada por la industria alimentaria, la sal gruesa y las variedades especiales quedarían fuera del requisito.
La propuesta establece una concentración de 30 miligramos de yodo por kilogramo de sal. El Ministerio de Salud calcula que esa cantidad añadiría unos 45 microgramos de yodo a la dieta diaria de una persona, aproximadamente el 30 % de la ingesta diaria de referencia.
El ministerio calificó esa dosis como conservadora y señaló que controlará los niveles de yodo de la población después de la entrada en vigor de la medida. La concentración podría modificarse posteriormente si los datos lo justifican.
La decisión se basa en varios años de información que muestran una deficiencia persistente. Una encuesta realizada en 2016 entre más de 1.000 niños en edad escolar y cerca de 1.000 mujeres embarazadas de distintas regiones y grupos de población encontró deficiencia en aproximadamente el 60 % de los niños y el 85 % de las embarazadas.
Los datos del Programa Nacional de Biomonitorización correspondientes a 2020 y 2021 mostraron una situación similar, sin una mejora significativa, según el ministerio.
Una de las posibles causas señaladas está relacionada con el agua potable. Aunque en el pasado se consideraba que la ubicación de Israel junto al Mediterráneo podía reducir el riesgo de deficiencia de yodo, el Ministerio de Salud indicó que esa suposición no se confirmó.
La dieta israelí no depende en gran medida de alimentos marinos ricos en yodo y una parte importante de los alimentos y materias primas consumidos en el país es importada. El uso extendido de agua desalinizada, que contiene concentraciones muy bajas de yodo, también podría contribuir a la baja ingesta.
El yodo es un mineral esencial para la producción de hormonas tiroideas, vinculadas con el crecimiento, el desarrollo y el metabolismo. Su consumo es especialmente importante antes y durante el embarazo y durante la lactancia, incluido el desarrollo adecuado del cerebro del feto y del recién nacido.
Entre las fuentes naturales de yodo se encuentran los huevos, las algas, los productos lácteos y los pescados de mar.
La deficiencia de yodo puede provocar alteraciones cognitivas y neurológicas, agrandamiento de la glándula tiroides e hipotiroidismo. El Ministerio de Salud señaló además que podría asociarse con un mayor riesgo de muerte fetal, mortalidad infantil y anomalías congénitas.
Más de 120 países cuentan ya con normas obligatorias para añadir yodo a la sal, según el ministerio, que considera este procedimiento una forma segura y eficaz de prevenir la deficiencia.
Las autoridades estiman que la concentración prevista no llevaría el consumo de yodo por encima del límite máximo considerado seguro, incluso entre personas con una ingesta relativamente elevada.
El Ministerio de Salud subrayó que la incorporación de yodo no implica una recomendación para consumir más sal. Solo alrededor del 15 % de la ingesta diaria de sal en Israel procede de la añadida en el hogar o durante la preparación de alimentos, mientras que la mayor parte proviene de productos procesados e industriales.
La recomendación de reducir el consumo total de sal se mantiene sin cambios. Sin embargo, cuando se utilice sal en el hogar, el ministerio aconseja elegir sal enriquecida con yodo en lugar de sal común.
Las nuevas normas también incluirían requisitos de envase y controles de estabilidad, debido a que el yodo puede degradarse o perderse cuando la sal se almacena en condiciones húmedas o en recipientes inadecuados. Los consumidores deberán conservarla en un recipiente cerrado y en un lugar seco.










