El embajador de Israel ante la ONU, Danny Danon, rechazó las nuevas medidas británicas contra actividades económicas vinculadas con comunidades israelíes en Judea y Samaria y advirtió que Israel prepara una respuesta.
Danon calificó las sanciones de “vergonzosas” y sostuvo que no contribuirán a mejorar la situación. Durante una rueda de prensa en la sede de Naciones Unidas recordó que Israel es un Estado soberano y afirmó que Londres no puede esperar imponerle sus posiciones mediante presión diplomática.
El diplomático dijo que transmitió ese mensaje directamente a la embajadora británica y utilizó una referencia histórica para subrayar su postura: “El Mandato Británico de Palestina terminó”.
Las medidas anunciadas por el ministro británico de Exteriores, Ed Miliband, incluyen una prohibición de importaciones procedentes de lo que Londres denomina “asentamientos” israelíes, nuevas sanciones contra personas señaladas por apoyar o incitar violencia contra palestinos y restricciones contra empresas y particulares relacionados con la expansión de comunidades en Judea y Samaria.
El Reino Unido también prevé impedir la publicidad de esas comunidades y limitar exportaciones de bienes que, según su gobierno, contribuyen materialmente a la ocupación.
Miliband justificó las decisiones aludiendo a la violencia contra palestinos en Judea y Samaria y sostuvo que el gobierno israelí no ha actuado suficientemente para contenerla. También afirmó que existen casos de desplazamiento forzado de palestinos respaldados por miembros del gobierno israelí.
Danon rechazó la expresión “violencia de colonos” como categoría general. Según explicó, quienes atacan a palestinos deben ser tratados como delincuentes y detenidos, pero no considera adecuado describir esos actos como terrorismo porque, a su juicio, no responden a una estructura organizada con cadena de mando, financiación y objetivos definidos.
El embajador comparó esos episodios con organizaciones como Hamás y sostuvo que no debe atribuirse la conducta de unos pocos miles de delincuentes a toda la población israelí que vive en Judea y Samaria.
También afirmó que las autoridades israelíes condenan los ataques cometidos por judíos cuando se producen y cuestionó que se utilicen esos casos para caracterizar a cientos de miles de residentes.
Tras el anuncio británico, varios países comunicaron que aplicarán o estudian aplicar restricciones semejantes al comercio con comunidades israelíes en Judea y Samaria.
Danon dijo que Israel analiza varias contramedidas contra el Reino Unido. Entre ellas mencionó el posible cierre del consulado británico en Jerusalén, la exclusión de representantes británicos de un centro de coordinación relacionado con operaciones humanitarias en Gaza y mayores restricciones para organizaciones no gubernamentales británicas que trabajan en Judea y Samaria y en la Franja de Gaza.
Según Danon, esas medidas responderían a lo que Israel considera una postura británica parcial. Afirmó que un gobierno que actúa de forma unilateral contra Israel no puede esperar mantener el mismo nivel de participación en procesos futuros relacionados con los palestinos.
El embajador también acusó al gobierno laborista británico de permitir que consideraciones de política interna influyan en su relación con Israel y afirmó que las nuevas decisiones podrían interferir en las elecciones israelíes.
Danon insistió en que su crítica está dirigida al gobierno británico y no a la población del Reino Unido.
También cuestionó el efecto económico de las restricciones. Señaló que numerosos palestinos trabajan en zonas industriales israelíes de Judea y Samaria, entre ellas Ma”ale Adumim, Barkan y Ariel, y sostuvo que limitar el comercio puede perjudicar tanto a trabajadores palestinos como a empresas israelíes.
Según el embajador, las sanciones no mejorarán las condiciones sobre el terreno y podrían dañar actividades económicas en las que participan israelíes y palestinos.










