Israel mantiene cubiertas sus necesidades de agua potable y agrícola pese a que cinco plantas desalinizadoras todavía no han recuperado por completo su funcionamiento después de la acumulación de algas registrada frente a la costa mediterránea.
El Ministerio de Energía y la Autoridad del Agua confirmaron que todas las instalaciones afectadas han vuelto a operar al menos parcialmente. La planta de Hadera funciona a plena capacidad y, según las autoridades, se mantuvo plenamente operativa desde el inicio de la crisis.
Mientras el sistema de desalinización recupera su capacidad habitual, Israel continúa recurriendo al bombeo de aguas subterráneas y a reservas como el mar de Galilea. Por esa razón, las autoridades pidieron a los municipios y a la población moderar el consumo, especialmente en el riego de parques y jardines.
La desalinización tiene un peso central en el abastecimiento del país: en condiciones normales proporciona alrededor del 80 % del agua potable utilizada por los municipios israelíes.
Las algas que todavía interfieren con el funcionamiento de algunas instalaciones se habrían originado en el delta del Nilo, según los reportes citados.










