La intención del gobierno británico de imponer sanciones amplias contra los asentamientos israelíes ha generado preocupación por el posible efecto de esas medidas sobre productos y empresas de Israel, en especial dentro del sistema de salud.
Las farmacéuticas israelíes tienen una presencia relevante en el Servicio Nacional de Salud británico. Teva y otras compañías suministran uno de cada siete medicamentos entregados por el NHS. En 2017, unos 100 millones de productos recetados procedían de empresas israelíes.
Teva calcula que sus medicamentos genéricos permiten al NHS ahorrar £2 400 000 000 al año. Estos fármacos suelen venderse a menor precio una vez concluido el periodo de exclusividad del medicamento original, ya que su desarrollo requiere menos inversión.
Teva no tiene su sede en Judea y Samaria, pero unas sanciones de alcance amplio podrían terminar afectando a compañías israelíes con vínculos directos o indirectos con empresas asentadas allí. También existe la posibilidad de que Israel limite el acceso británico a productos o innovación israelíes como respuesta.
Más de 300 empresas israelíes operan actualmente en Reino Unido, por lo que el alcance concreto de cualquier boicot o sanción será determinante para medir sus efectos económicos y sobre el abastecimiento.










