Amichai Chikli rechaza que el actual gobierno israelí deba pedir perdón por la masacre del 7 de octubre. Para el ministro de Asuntos de la Diáspora, una disculpa implicaría aceptar que quienes estaban en el poder actuaron con intención de provocar el daño, una interpretación que considera falsa.
Su postura distingue entre responsabilidad política y fallo de seguridad. Chikli admite que antes del ataque hubo una falla grave que debe ser examinada, pero niega que esa falla pueda equipararse a una conducta deliberada.
En lugar de asumir la responsabilidad que se le reclama al gobierno, Chikli la traslada a quienes promovieron decisiones anteriores como los Acuerdos de Oslo y la retirada israelí de Gaza. Sostiene que esas políticas contribuyeron a crear las condiciones que llevaron a las crisis posteriores y subraya que él se opuso a ambas.










