La experiencia del 7 de octubre de 2023 llevó a las FDI a crear una escuela destinada a reforzar la preparación de combate del personal de apoyo. El programa busca dar a soldados de logística, mantenimiento, señales, recursos humanos, sanidad y otras áreas una formación más cercana a la de infantería para que puedan responder si se encuentran bajo fuego o frente a un enemigo.
Uno de los responsables de la nueva escuela es el capitán “Shin”, identificado solo por su rango y la inicial de su nombre en hebreo debido al protocolo militar. El 7 de octubre era un oficial subalterno de logística con escasa experiencia operativa. Al conocer el ataque de Hamás, salió de su casa hacia el puesto militar de Kissufim, donde estaban destinados el comandante de su compañía, el mayor Raz Peretz, y otros soldados.
Peretz murió durante los combates por el puesto y la comunidad cercana, junto con otros 26 militares. Shin relató que aquel día intentó rescatar a sus hombres del puesto tomado y que 12 lograron salir con vida. Reconoció que no contaba con el nivel de preparación de combate que exigía aquella situación.
Las compañías de apoyo administrativo abastecen a los batallones de combate con equipo, municiones, alimentos y combustible, y también coordinan tareas de mantenimiento y otros servicios necesarios para las operaciones. Tras los combates en Kissufim, Shin asumió la jefatura de la compañía de apoyo administrativo del 51.º Batallón de la Brigada Golani y la dirigió durante los primeros periodos de la guerra.
Shin ocupa ahora el cargo de subdirector de la nueva escuela. La comandante, una teniente coronel, explicó que el centro nació de las lecciones extraídas del 7 de octubre. Las FDI concluyeron que el personal de las compañías de apoyo necesitaba una preparación más orientada a la infantería y al combate, porque hasta entonces recibía una instrucción mínima pese a que debía entrar en zonas de guerra.
La escuela ofrece cursos de tiro y manejo de distintas armas en varios escenarios. También instruye a conductores militares para que puedan mover vehículos por zonas de combate oscuras con equipos de visión nocturna. El programa incluye además preparación física y combate cuerpo a cuerpo.
La comandante señaló que tanto ella como Shin vivieron los acontecimientos del 7 de octubre y pasaron por distintos frentes operativos durante la guerra. Esa experiencia directa sirvió para definir el contenido de los cursos. La instrucción está dirigida al personal de apoyo de la Dirección de Tecnología y Logística y también a otras áreas, entre ellas sanidad, logística, mantenimiento, comunicaciones, recursos humanos y el rabinato militar.
La teniente coronel explicó que las operaciones logísticas suelen contar con una fuerza de combate de acompañamiento, pero sostuvo que el personal de apoyo debe saber responder por sí mismo si se encuentra con un enemigo y confiar en su capacidad para afrontar ese tipo de situación.
Los cursos todavía no son obligatorios. Mientras se impulsa una formación más amplia, la escuela envía instructores a distintas bases para capacitar al mayor número posible de soldados que no cumplen funciones de combate. Shin resumió el objetivo con una frase: “No dejamos espacio para excusas”. Afirmó que la escuela se considera responsable de proporcionar a esos militares herramientas útiles para una situación de emergencia.
La comandante también subrayó la importancia operativa de estas unidades. Sin el personal de apoyo, los batallones no dispondrían de repuestos para vehículos blindados, equipos, evacuación de heridos, alimentos y otros medios necesarios para mantener las operaciones. Por esa razón, sostuvo que también deben recibir las herramientas adecuadas para asegurar la continuidad operativa.
Shin añadió que las conversaciones con familiares y amigos sobre el 7 de octubre suelen incluir preguntas acerca de qué aprendieron las FDI y qué cambió desde entonces. Su respuesta es que el ejército sí introdujo cambios, y presenta la nueva escuela como uno de ellos.










