Un documento interno del Consejo de Seguridad Nacional expone una cadena de fallas en la supervisión de la seguridad de los vuelos extranjeros con destino a Israel. El Ministerio de Transporte recibió responsabilidades en esa materia pese a la oposición de funcionarios profesionales de su propia División de Seguridad, que advirtieron que no contaban con las capacidades necesarias.
El origen del cambio se remonta a julio de 2021. El Gabinete de Seguridad decidió entonces que el Shin Bet dejaría de ser responsable de la seguridad de los vuelos extranjeros a Israel y que esa función pasaría al Ministerio de Transporte. Hasta ese momento, el Shin Bet también se ocupaba del control de seguridad de los miembros de las tripulaciones que llegaban al país en aerolíneas extranjeras.
La decisión estableció que la Autoridad de Aviación Civil del Ministerio de Transporte debía verificar que las directivas de seguridad aplicadas en otros países cumplieran las disposiciones de los convenios internacionales.
La Contraloría del Estado identificó este asunto entre las fallas incluidas en un informe clasificado de mayo de 2024 que permanece bajo orden de confidencialidad. Tras ese informe, el 23 de mayo de 2024 el Gabinete de Seguridad ordenó al Consejo de Seguridad Nacional crear un equipo con representantes del Ministerio de Transporte, la Autoridad de Aviación Civil, el Shin Bet, el Mossad y el Ministerio de Finanzas para examinar los mecanismos de seguridad de la aviación civil hacia Israel y formular recomendaciones.
La revisión se prolongó cerca de un año. Durante ese periodo, el Consejo de Seguridad Nacional y el Shin Bet impulsaron que el Ministerio de Transporte asumiera la responsabilidad. El Shin Bet sostuvo que no tenía recursos ni presupuesto suficientes para encargarse del asunto.
Dentro del Ministerio de Transporte hubo una fuerte oposición. Avri Cohen, director de la División de Seguridad, sostuvo en las discusiones internas que la responsabilidad era demasiado amplia y que el nivel de amenaza que afronta Israel exigía la supervisión de una agencia de seguridad.
Una fuente familiarizada con las discusiones afirmó a la Radio del Ejército que todo el personal profesional del ministerio se opuso al traspaso, salvo Shmuel Zakai, director de la Autoridad de Aviación Civil. Según esa fuente, los funcionarios advirtieron a la ministra Miri Regev que asumir una responsabilidad de esa magnitud sería un grave error.
La misma fuente describió fuertes confrontaciones y cartas de protesta durante el proceso. Afirmó que Regev, el director general Ben Zaken y Zakai mantuvieron su postura y que, después de una reunión con el primer ministro, la responsabilidad quedó en manos del Ministerio de Transporte.
En marzo de 2025, el Consejo de Seguridad Nacional ya había advertido que el Ministerio de Transporte no cumplía las responsabilidades asignadas y que actuaba en contra de la decisión del Gabinete.
A mediados de 2025, Benjamin Netanyahu resolvió que la responsabilidad quedaría de forma inequívoca en el Ministerio de Transporte, bajo la ministra Regev y el personal de seguridad del ministerio, pese a la oposición de los funcionarios profesionales.
La información obtenida por la Radio del Ejército indica que, incluso después de asumir esa responsabilidad, la División de Seguridad del Ministerio de Transporte no solicitó al Shin Bet ni al Mossad asistencia para controles de seguridad o investigaciones de tripulantes o pasajeros. El Shin Bet y el Mossad tampoco asumieron una responsabilidad más amplia sobre el sistema.
Otra fuente familiarizada con los detalles criticó también a ambas agencias. Sostuvo que conocían la falta de personal, puestos y capacidades del Ministerio de Transporte y cuestionó que permitieran el traspaso en esas condiciones. A su juicio, la responsabilidad principal recaía en el ministerio, pero el Shin Bet y el Mossad también permitieron que la situación continuara pese a las señales previas.
El documento concluye que no se realizó en la práctica la supervisión destinada a comprobar que las aerolíneas extranjeras respetaran los acuerdos internacionales y que no asignaran a los vuelos tripulantes procedentes de países con los que Israel no mantiene relaciones diplomáticas.










