El juez del Tribunal Supremo y presidente de la Comisión Electoral Central, Noam Solberg, resolvió este domingo las peticiones presentadas contra el primer ministro Benjamín Netanyahu por el supuesto uso de las FDI y de recursos estatales con fines de propaganda electoral. Solberg aceptó cinco de los seis casos examinados, ordenó retirar publicaciones que calificó de improcedentes y fijó para Netanyahu ₪29 000 en costas judiciales.
En su decisión, Solberg sostuvo que no puede aceptarse la mezcla entre necesidades estatales y de seguridad y la propaganda política electoral. También cuestionó el uso que, a su juicio, se hizo de la posición del primer ministro y de recursos de las FDI y de la Oficina de Prensa del Gobierno para fines políticos.
Entre los asuntos examinados figuró una conferencia de prensa celebrada en junio de 2026 sobre cuestiones políticas y de seguridad. Los peticionarios afirmaron que el acto sirvió para presentar logros políticos. Otro caso se refería a una reunión con el foro de altos mandos de las FDI, cuya documentación se difundió en redes sociales y fue considerada contenido de carácter propagandístico.
Solberg concluyó que en ambos casos se cruzó la frontera entre actividad estatal y propaganda electoral, por lo que ordenó retirar las publicaciones de canales oficiales y personales.
La decisión fue distinta respecto de una visita al sur del Líbano realizada como parte de una actividad rutinaria de seguridad y de una ceremonia de graduación de un curso de oficiales en Bahad 1. Solberg determinó que solo algunas partes de esos contenidos cruzaron el límite hacia la propaganda. Por esa razón, las peticiones se aceptaron de forma parcial y se ordenó retirar fragmentos concretos.
Otras peticiones, entre ellas las relacionadas con la ceremonia “Camino de la Biblia” y con declaraciones de seguridad sobre Irán, fueron rechazadas. Solberg determinó que esos contenidos no constituían propaganda improcedente, sino información y actividad estatal permitidas.










