Soldados del Batallón 13 de la Brigada Golani regresaron a los campos de Nir Am, casi tres años después del combate que libraron allí durante la mañana de Simjat Torá. El recorrido por el lugar les permitió reconstruir las primeras horas del ataque, los enfrentamientos con los terroristas y la muerte de compañeros de la unidad.
El mayor Y., antiguo comandante de compañía del batallón, recordó que aquella jornada había comenzado como una mañana habitual. A las 5:30, los soldados recorrían la valla y no percibían nada fuera de lo normal. El sargento primero de reserva Ziv Elmakias, operador de radio del comandante de compañía, explicó que el plan era completar la rutina matinal y volver a dormir a las 8:00.
La situación cambió en pocos minutos. Una intensa salva de cohetes cubrió la zona mientras miles de terroristas irrumpían a través de la frontera. El teniente de reserva Niv Baranes relató que, mientras avanzaba hacia un vehículo blindado Namer, comenzaron las explosiones y el aire se llenó de fragmentos y humo blanco. Los informes empezaron a circular por radio y los tanques salieron para contener la incursión.
Los soldados se enfrentaron después a células armadas que avanzaban en camionetas y motocicletas. Elmakias describió uno de esos encuentros a muy corta distancia: “Aquí nos encontramos por primera vez con un terrorista, cara a cara. En ese momento entiendes que es él o tú. No tienes muchas opciones. Él logró disparar primero, gracias a Dios no acertó. Yo apunté a la cabeza y el terrorista cayó”.
Durante horas, la unidad continuó el combate pese a su inferioridad numérica y a la reducción de sus reservas de munición. En uno de los momentos más graves, Baranes recibió varios disparos a corta distancia y quedó herido de gravedad. Aun así, relató que retrocedió con un solo brazo, avisó por radio al comandante de compañía y después observó desde el suelo cómo sus compañeros salían al asalto.
Baranes recordó también una instrucción recibida durante su formación: “No hay rehenes en Golani”. Mientras permanecía herido, tomó su arma, la orientó hacia sí mismo y decidió que, si alguien se acercaba para capturarlo, no permitiría que lo tomaran vivo.
Otro episodio ocurrió cuando un Namer del grupo recibió el impacto de un RPG y varios terroristas arrojaron granadas al interior. El mayor Y. Recordó la acción del soldado Matan Abergil, de 19 años: “Cuando una de las granadas entró, Matan la tomó, la pegó a su cuerpo, se tumbó sobre ella y salvó a sus compañeros”.
Baranes señaló que aquella acción cambió su manera de valorar lo ocurrido: “Después de ver a un chico de 19 años que, en una decisión instantánea, salta sobre una granada y salva a sus compañeros, recibes otra perspectiva de la vida y te preguntas qué podría detenerte ahora”.
En su regreso a Nir Am, los soldados recordaron a los caídos y hablaron sobre la identidad de la Brigada Golani. El mayor Y. Afirmó que, durante el combate, sintió la presencia simbólica de generaciones anteriores de soldados de la brigada y describió aquella experiencia como una fuente de fuerza en medio de un momento que consideraba histórico.










